PALABRAS
SUBRAYADAS:
RECUERDA ESTAS PALABRAS
PALABRAS
RODEADAS: EL MOMENTO PORQUE LAS TENÍAS QUE RECORDAR
Para entender esta historia primero hemos de
ir a donde comenzó todo: 1º de primaria.
Introducción
Esto empieza cuando yo aún vivía en Frederick, Maryland. (Ahora
vivo en Miami) Cuando iba a segundo de primaria.
Una mañana lluviosa, al
sonar la campana del recreo, la señorita Mary, en el único colegio de Frederick,
miró por la ventana y dijo:
-Niños deshaced la fila, aún llueve ¡A jugar con los juguetes!
-¡¡¡Bien!!!- gritaron todos, rompiendo la fila, y corriendo hacia
los juguetes de clase.
Yo, en cambio, esperé, porque si no me aplastarían.
Pero vi algo, algo que me
sirvió de mucha utilidad, algo que era lo más importante en ese momento: vi polvo caer del techo,
pero no polvo normal, un polvo muy fino, que no me hizo estornudar.
Fui a jugar con mis amigos, cuando por la
puerta, entraron dos hombres que iban vestidos con trajes negros:
-Aparta niña que tenemos prisa-dijo
uno de los hombres-.Will y George Benson, los hermanos, venid con nosotros.
-No se preocupe señora,
volveremos en seguida.- dijo el otro dirigiéndose a la profesora, y soltó una
carcajada.
Sospeché de ellos, y me decidí a
seguirlos discretamente.
-Profesora, ¿puedo ir al baño?-
El típico truco de ir al baño; así hacía pensar a la profesora que era ingenua.
No, yo no era tan tonta. El médico, durante las revisiones decía que tenía un
cerebro enorme, y que no era como los demás niños de primero. Esas pruebas las
ocultaban mis padres al colegio, porque querían que tuviera una vida normal:
nada de adelantar cursos.
-Vale, pero no tardes mucho.-respondió
dulcemente la señorita Mary.
Seguidamente, corrí detrás de
ellos. Se dirigían al recreo.
Estaban en un ángulo del recreo, del que la
clase no los divisaba. Debajo del porche.
-Tenéis que recordad estas
palaras: Ojo de Horus- dijo uno
de los hombres.
-¿Por qué?-preguntó Will, siempre había sido muy atrevido.
-Mira niño, aquí solo te podemos decir lo que te podemos decir- le
respondió el hombre que me había hablado antes.
-Somos de la W.V.M y Will, tú eres de categoría 5, un Lorium. George, y tú eres de categoría
3, un Roberbe.-respondió el otro hombre inmediatamente.
-¿Qué significa W.V.M?- preguntó Will.
-Somos la War Versus Monsters
(guerra contra monstruos). Y si aceptáis a venir con nosotros, os daremos
armas chulas y viviréis en Nueva York. ¿Aceptáis?
-¡Que pasada! ¡Claro que sí!-chillaron los dos mirándose.
-Pero, ¿qué significa Lorium y Roberbe?-preguntó
Will dejando a George sin poder hablar.
-Significa que tenéis una mente más
desarrollada. En la oficina os lo explicarán todo.-respondió el más educado.
La lluvia empezaba a caer con más fuerza en sus cabellos. El
soldado que me empujó, tuvo que chillar para decirles esta advertencia:
-Pero todos vuestros amigos, familiares y conocidos se olvidaran de vosotros. ¿Estáis seguros?
-Pero todos vuestros amigos, familiares y conocidos se olvidaran de vosotros. ¿Estáis seguros?
Will y George se miraron con sonrisa maliciosa, y dijeron aun
sonriendo:
-¡Más que listos!
-¡Tenemos que irnos, hay que borrar la memoria a mucha gente,
coger vuestras cosas, y derechitos a Estados Unidos!-chilló el otro hombre.
-Habrá que borrar la memoria a todas las personas con las que
hayáis hablado. Primero vayamos a vuestra clase a recoger vuestras cosas, y
borrar la memoria a todos vuestros compañeros. Hay que andarse con cuidado, si
una sola persona cuenta vuestra existencia a alguien, lo recordará al instante.
Al oír la palabra “existencia”, me estaba yendo; aunque por suerte
pude acabar de oír el final de la conversación.
Al llegar a clase me puse
detrás de la puerta.
-¿Qué haces Juliette?- me preguntó la señorita Jane.
Los hombres entraron a continuación con dos pistolas de metal en
las manos, y la señorita Jane chilló.
Dejaron la puerta abierta tapándome
nadie se percató de que yo estaba allí.
-¡Contra la pared!-chilló el hombre que me empujó.
El otro hombre preguntó a Will y George:
-¿Están todos?
Ellos miraron detenidamente. Para mí es una suerte no haber
coincidido mucho con ellos, porque a continuación dijeron a la vez:
-Sí.-respondieron a secas.
También era una suerte para mí ser el número veintidós, porque es
el último número de clase, y nadie se acordaba de él.
-Bien.-dijo el guardia que me empujó; parecía contento.
Empezó a disparar cómo un maniático su pesada arma de metal; yo
cerré los ojos. Se oían fuertes
disparos, miré por la ventanita de cristal que tenía la puerta, (aún abierta)
pero ni el mismísimo director que pasaba por allí se percató; siguió andando
tan tranquilamente. Al clavar sus fríos ojos sobre nuestra clase, pasó
directamente; cómo si no estuviéramos.
-¿Están muertos?-preguntó Will, intentaba ocultar su miedo; sin
resultado.
-No, tenemos media hora para recoger vuestras cosas y pirarnos de
aquí- respondió el guardia con la metralleta en la mano.
-Les hemos dormido y cuando despierten no recordarán ni que hemos
venido, ni que vosotros existís.-les respondió el otro guardia
-Mola- dijeron los dos alargando la “o”.
-Dejaros de chácharas, y recoged vuestras cosas.-les riñó el
guardia más maleducado (el que me empujó).
Cogieron los pupitres de Will y George, sus sillas, sus pinturas,
sus dibujos del corcho, borraron sus nombres de la lista… Borraron todo.
Cuando se fueron con las
cosas de George y Will, nadie les veía. Y lo último que oí de ellos ese día
fue:
-¿Por qué no nos ven?- preguntó George sin dejar responder a los guardias.
-¿Por qué no nos ven?- preguntó George sin dejar responder a los guardias.
-Nadie nos ve porque, aunque no os hayáis dado cuenta habéis
inhalado un gas de
desaparición mientras recogíais. Y
nosotros tampoco podemos ver a nadie.-respondió el otro hombre.
Aunque seguro que eres
listo te lo diré. ¡Yo también he inhalado el gas! Aprovechando que no me veían,
en el ordenador busqué en internet:
Google
|
W.V.M
|
Sin
resultados
Parecía que habían borrado todas las
pruebas sobre la empresa. No tenían muchas ganas de que yo mirara algo sobre
ella.
-Creo que ya está todo.-afirmó uno de
los dos hombres (no sé cuál, porque no los veía).
Oí unos pasos que se alejaban,
entonces vi como la profesora se iba despertando, cerré la página y me coloqué
al lado de mi amiga Utah.
-¿Qué ha pasado?-preguntó la señorita
Jane. Ninguno se acordaba de nada,
ninguno menos yo. Yo era especial.
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