domingo, 30 de agosto de 2015

jueves, 27 de agosto de 2015

Top Sagas: Los juegos del hambre

Hola, me he inventado una nueva etiqueta. Top Sagas. Es muy sencilla, consiste en que cuando me acabe una saga, diré cuál es el libro que más me ha gusta y el que menos.



¡Que comience la primera edición de Top Sagas! XD

Los juegos del hambre:

 Los juegos del hambre.

2º Y 3º empatados... En llamas y Sinsajo

OPINIÓN: Los tres libros son fantásticos, son maravillosos. Lo que me hace decir que prefiero los juegos del hambre, es que fue el que me engancho primero y que me enamoró. Simplemente es cuestión de lealtad; lo primero que me engancha, lo que más quiero. Soy leal a los juegos del hambre.



Espero que os haya gustado mi nueva sección. XAO.

Sinsajoooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Siento haber tardado tanto, el libro me lo terminé hace tiempo, pero no he tenido tiempo, ahora vuelvo, he estado de viaje.
AUTORA: Suzanne Collins
EDITORIAL: RBA molino
PÁGINAS: 432
RESUMEN: Katniss Everdeen ha sobrevivido dos veces a los juegos del hambre, pero no está a salvo. La revolución se extiende y, al parecer, todos han tenido algo que ver con el meticuloso plan, todos excepto Katniss. Aún así, su papel en la batalla final es el más importante de todos. Katniss debe convertirse en el Sinsajo, el simbolo de la rebelión... a cualquier precio...
 ¡Qué empiecen los septuagésimo sextos juegos del hambre!

DATO: Van a repartirlo en dos películas. La primera está hecha y la segunda se estrena el 27 de noviembre. Iba a ser el 20, pero lo cambiaron (por eso lo pone en el trailer.

Sinsajo parte 1:
https://www.youtube.com/watch?v=TFe-uls7RJQ

Sinsajo parte 2:
https://www.youtube.com/watch?v=Ljuwc0rFV8o



martes, 18 de agosto de 2015

El ojo de Horus XV

Capítulo 15 Las cinco fases
Estoy atada de manos y pies contra una pared. Hay gente a mi alrededor riéndose. Toda la gente que conozco y he conocido riéndose en seis filas diferentes. Para diferenciar cada fila, hay una mesa con unos cuencos encima de cada una. Desde la pared, puedo ver que dentro de los cuencos, hay cuchillos. Las seis primeras personas son mis mejores amigas, Will, George y Jason. Todos, se ríen de mí. Reconozco a muchas personas, pero a Bertha Rodney (una chica de mi clase), la reconozco de las que más, porque su risa siempre ha sido muy fuerte.
-¡Venga chicos, vamos a empezar!-exclama Jason.
-¡Sí!-exclaman todos.
Cada uno coge un cuchillo y me los lanzan todos a la vez. Uno me da en la mano derecha, otro en la izquierda, uno va a mi muslo derecho, otro a mi pie (también derecho), otro al costado (más bien a la izquierda) y el último, a la tripa. No me muero a pesar de tener seis cuchillos en el cuerpo. Me muerdo el labio con fuerza y me esfuerzo por no chillar.
Otras seis personas se ponen al frente. Mi madre, mi padre, mi hermano, la profesora más querida que he tenido nunca, Arnold y Sylvia Pitt, otra chica de mi clase.
 Vuelven a lanzar cuchillos y uno va a mi pie libre, otro al otro lado del costado, a mi rodilla izquierda, al hombro izquierdo, a la muñeca derecha y a la frente.
Los tiros que deberían ser morales, no lo son. Hacen un daño terrible, pero no puedo hablar.
-¡Deberás intentarlo mejor, John! ¡El dolor no me hará hablar!-exclamo al cielo.
Oigo que alguien habla por un altavoz y la sala se disuelve.
-Primera fase, los 12 disparos, completada.- es la voz de una mujer.
-Bien hecho Julie, pero nadie nunca ha realizado las cinco pruebas.-me felicita John.
  La habitación se convierte en un desierto y de repente tengo la necesidad de beber agua. Una GRAN necesidad de beber agua.
-¡Agua, por favor!-dejo escapar.
-Solo si nos dices las palabras que te dijeron.-me dice John desde no sé qué altavoz.
-¡Jamás!-la sed va aumentando, pero no puedo darme por vencida.
-De acuerdo.-responde John.
Piensa Juliette, eres muy inteligente, puedes pensar algo. No me he vuelto loca, por si pensáis que la sed me ha afectado la cabeza, solo me animo. Tienes poderes… ¡Eso es! ¡Tengo poderes! ¡Puedo pasar las pruebas con poderes! ¡Bien!
Que aparezca una botella de agua, que aparezca una botella de agua…
¡Bien! ¡Ha aparecido una botella llenísima de agua! Abro el tapón y bebo como una loca.
-¿Qué me decís ahora? No podéis derrotarme, soy más inteligente que vosotros ¡Ja!
-Segunda fase, muriendo de sed, completada.-dice la misma mujer de antes.
-Antes de que llegues a la tercera fase, te vamos a quitar los poderes en las fases. Alexis, desactiva sus funciones durante las fases.
-Me da igual, las pasaré de todos modos.-les suelto.
   El desierto desaparece, en su lugar, aparece un bosque repleto de plantas silvestres, insectos y aves.
Entonces, aparece un tigre. Sin pensarlo dos veces, busco en mi chaqueta. ¿La pistola? ¿Dónde está?
-Lo siento, querida, te hemos quitado la pistola, espero que no te importe.
-Da igual, podré derrotar al tigre.
El tigre es precioso, es blanco con rayas negras y tiene los ojos azules. Es muy bonito. Pero me quiere comer, sus grandes fauces están abiertas y listas para matar.
Miro a mi alrededor y decido escalar un árbol. Cuando vivía en Frederick, siempre escalaba árboles, y me escapaba de casa para jugar con los conejitos, mis únicos amigos. Siempre les cantaba canciones para llamarlos a que vinieran. Nunca supe por qué me hacían caso, pero debo tener algún poder para invocar animales.
Ya he subido y estoy en la copa. Lo malo, es que este árbol es bajito y el tigre fuerte, así que intenta derribarlo, estoy segura de que lo conseguirá.
¡Idea! A los conejitos podía calmarlos con canciones, ¿por qué no a un tigre? Espera, si usaba poderes para calmarlos, dudo que pueda, puesto que me los han quitado. Merece la pena intentarlo.
Bajo de un salto del árbol (ya oigo a John preguntándose qué hago) y me pongo en frente del tigre. Canto la canción que siempre les cantaba a los conejos.
- Near, far, wherever you are. I believe that the heart does go on. Once more, you open the door and you're here in my heart. And my heart will go on and on.-le canto el estribillo de la canción de Titanic.
No canto toda la canción, porque si no, estaré aquí hasta mañana. El tigre se va durmiendo poco a poco. Oigo por el altavoz a bastante gente llorando.
-Tercera fase –la mujer lo dice llorando-, vencer a un tigre, completada.
-Juliette –John también está llorando-, me da pena a las dos últimas fases que te enfrentarás. Solo una persona llegó a la última, pero fallo. Juliette tienes una voz preciosa, tan preciosa como tú-no canto tan bien, o eso creo yo-. Nunca nadie había tratado calmar al tigre. Sin más dilación, la fase cuatro.
   El bosque se va y aparezco en el centro de una habitación con seis personas repartidas en ella a parte de mí. Jessica está en una esquina, Anna en otra, Rose en otra, George en otra y Will y Jason están uno en frente mío, y otro detrás de mí. ¿Qué tocará ahora? ¿Otra vez amigos asesinos?
-¡Juliette, ya no eres mi amiga! ¡Me has dejado sola en el trabajo de clase!-me chilla Jessica con cara de zombie.
¿Qué dice? ¿Qué trabajo? Jessica no dejaría de ser mi amiga por esa tontería.
-¡Tampoco eres mi amiga! –exclama Anna con la misma cara que Jessie-. ¡Has olvidado mandarme un mensaje cuando has acabado los deberes!-eso tampoco ha pasado.
-¡No me explicaste el ejercicio!-grita Rose. ¿Por qué todos ponen esa cara y dicen que no son amigos míos por tonterías?
-¡Tienes que cambiarme los poderes!-ese es Will.
-¡No me quieres y no quisiste ir conmigo al baile!-exclama Jason. Eso es verdad, pero no se enfadaría conmigo.
-¡Juliette! ¿Qué haces aquí? Es mi sueño-dice George-. ¿Por qué todos te dicen esas cosas?
Ya lo entiendo, es mi peor pesadilla, pero no sé cómo, George, mediante un sueño suyo ha contactado conmigo.
-¡Hay un fallo! ¿Cómo ha entrado ese Roberbe aquí? A no ser que…-John habla y yo digo.
-¡Este no es mi peor miedo! ¡Lo sería si no tuviera amigos, pero George no me ha dicho nada y además, mis amigos no me dejarían por tonterías! –exclamo-. Cuatro puntos para Juliette, cero para John. ¡Ja!
-¿De qué hablas, Juliette?-pregunta George.
-Te lo explico en la agencia. ¡Diles que estoy en la sexta avenida! ¡Qué vengan a por mí, corre! -¿Qué cómo sé dónde estoy? Fácil. Me he aprendí un mapa de Nueva York y conté por dónde íbamos girando. Por cierto, fuimos en coche, y yo con los ojos vendados.
-¿Cómo sabes eso?-pregunta John.
-¡Corre, George, corre!-George desaparece de la habitación.
-Cuarta fase, vencer el peor miedo, completada.
-Juliette, vas por la última fase. Es la más complicada, nunca nadie la ha pasado.-explica John.
-En la siguiente fase tendrás que matar a tu persona más querida y no te podrás escaquear. No hay forma posible. Solo dos opciones: hablar o matar.
El nuevo escenario es una habitación estrecha, pero alargada. Al fondo, veo una persona atada a una silla, pero no veo su rostro, está demasiado lejos. Al lado mío, hay una pequeña mesa con una pistola encima. No quiero matar a mi persona más querida, aunque son tres, ¿Cuál de mis mejores amigas estará?
Agarro la pistola con fuerza, y lentamente me acerco a la silla para ver a la persona. Para mi sorpresa, no están ninguna de mis amigas, está Jason. Parece como si hubiera un error informático y el semblante deja de ser el de Jason y se convierte en George. Vuelve a pasar lo mismo y se cambia a Jason. Así continuamente.
-¿Con que no soy de tus personas queridas, eh? Por cierto, con queridas, Alexis quería decir amadas, a las personas que más quieres en el aspecto amoroso.-explica John.
Noto un bolo en la garganta. No me gustan ni Jason ni George. No me gusta ningún chico. Soy una persona libre que no quiere meterse en temas amorosos. No me gustan.
-Tu programa falla, no me gusta ningún chico.-replico.
-Mentira. Mis programas nunca fallan. Solo te estás engañando.-responde.
-¡No me gustan! ¡Nunca me ha gustado ningún chico y no va a cambiar ahora! ¡No estoy enamorada! ¡Solo porque me caigan bien, sean majos, divertidos, guapos…! –la siguiente frase la digo en susurro-. No me gustan.
-Puede que estas pruebas te hayan hecho ver lo que sientes en realidad. Puede que te hagan ver la verdad de cómo eres: fuerte, por la prueba de los cuchillos; inteligente, por el desierto; dulce, por el bosque; valiente, por la prueba del miedo; y sentimental, por esta prueba. Siempre pensaste que eras fría y desalmada, que nunca te gustó nadie, pero resulta que te gustan dos chicos.-puede que tenga razón. Normalmente, no le creería, pero todo tiene sentido.
-Ahora tienes que matar o hablar, así de sencillo.-añade Alexis.
-Matar es más fácil.-respondo, aunque no sea verdad.
-Recuerda, no eres exactamente como creías ser.-dice John.
Lo único que quiere es que hable, así que, disparo. Espera, ¡he matado a George y a Jason! Me siento fatal. He preferido matarles a decir cuatro palabras.
Veo la cara de George con el agujero de mi bala en la frente.
-¡Oh, no! ¡George!-la cabeza se le cae hacia un lado, y yo le desato de la silla. Para cuando acabo, veo a Jason con un disparo en la cabeza-. ¡Jason!
Tumbo su cuerpo en el suelo. Su cuerpo inerte está pálido en vez de moreno, como solía estar. Agarro su cabeza, mientras suelto lágrimas encima de él. Su semblante se cambia por el de George, pero sigo haciendo lo mismo.
-¿Por qué he hecho eso? ¿Por qué os he matado?-suelto una de mis lágrimas encima suyo, también, pero parece que las lágrimas le hacen decir una última frase.
-Juliette, solo es una fase, no es real. Deja de llorar, por favor.-le miro a los ojos, pero su vuelven marrones al instante. Jason-. Es una alucinación, no me has matado.
Es verdad, solo son imaginaciones mías y las provoca la fase.
-¿¡Por qué dicen eso!? ¿¡Los has programado tú!?-oigo decir a John.
-No señor.-responde.
-¡Vienen los de la W.V.M., corred!-exclama alguien que no oigo.
Jason me sonríe y yo le imito. Su cara se cambia por la de George, que también sonríe.
-Adiós Julie…-murmura y cierra los ojos.
  Vuelvo a la habitación del principio y entra George en persona.
-¡Está aquí!-exclama-. ¿Juliette estás bien?

-Adiós George.-me desmayo y todo se vuelve oscuro.

domingo, 16 de agosto de 2015

Ciudades de papel

AUTOR: John Green
EDITORIAL: Nube de tinta
PÁGINAS: 368
RESUMEN: En su último año de instituto, Quentin no ha aprobado ni en popularidad ni en asuntos del corazón... Pero todo cambia cuando su vecina, la legendaria, inalcanzable y enigmática Margo Roth Spiegelman, se presenta en mitad de la noche para proponerle que le acompañe en un plan de venganza inaudito. Después de una intensa noch e que reaviva el vínculo de una infancia compartida y parece sellar un nuevo destino para ambos, Margo desaparece dejando tras de sí un extraño cerco de pistas.


Me lo leí en cuatro días y medio, es cortito, pero la trama es muy interesante. Me despido, Cleo.

En llamas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

AUTORA: Suzanne Collins
EDITORIAL: RBA molino
COLECCIÓN: LOS JUEGOS DEL HAMBRE
PÁGINAS: 407
RESUMEN: Katniss Everdeen ha sobrevivido a Los juegos del hambre. Pero el Capitolio quiere venganza. Contra todo pronóstico, Katniss Everdeen y Peeta Mellark siguen vivos. Aunque Katniss debería sentirse aliviada, se rumorea que existe una rebelión contra el Capitolio, una rebelión que puede que Katniss y Peeta hayan ayudado a inspirar. La nación les observa y hay mucho en juego. Un movimiento en falso y las consecuencias serán inimaginables.
DATO: Hay peli. Aquí trailer:












Eso es todo. Me despido, Cleo.

viernes, 14 de agosto de 2015

El ojo de Horus XIV

Capítulo 13 Mi horrible misión no es tan horrible…
Ahora mismo estoy tumbada en mi cama. No me he tapado con las sábanas ni me he puesto el pijama. No tengo la intención de dormirme, la verdad. La última vez que miré el reloj eran las once y cuarto, pero eso fue hace media hora. Por cierto, si os lo preguntáis, no he hecho nada en mi habitación desde que he llegado excepto tirarme a la cama y contemplar el techo sin desviar la mirada ni una vez.
Tengo mucho de qué pensar. Por ejemplo; ¿Jason es un buen chico? No lo sé muy bien, porque la primera vez que le vi me dio mala impresión, pero aún no lo conocía bien. Ahora veo que es bastante sentimental. En su mente, he visto que ha leído numerosos libros románticos. También he visto que antes de que llegara yo, soñaba todas las noches con que una chica sin rostro se le aparecía delante suyo, y juntos, vivían una historia de amor. También he visto, que las dos noches que llevo aquí, soñaba con que esa chica era yo. Un poco tenebroso… Yo también he leído libros que salían romances, pero más bien, me fijaba en la acción y la aventura.
Otra cosa que he de pensar es en lo que siento ahora mismo. No me aclaro mucho. Además, sé que hay tres chicos que buscan estar al lado mío, lo malo, es que no sé el tercero. Ojalá lo supiera… Aunque tampoco me apetece mucho andar por ahí evitando a la gente, ya me basta con evitar a dos, como para evitar a tres. Ahora que lo pienso, de pequeña sentía un cosquilleo en la nuca. Probablemente John.
También, si me hicieran a elegir entre Jason y John, elegiría a Jason. Me da un poco de miedo, pero no tanto como el chico que le gustaría que le hubiese pegado y que me espiaba. Una de las razones por las que quiero averiguar quién es la tercera persona, es por saber si tengo mejor opción.
Pues ya veis, así llevo desde que he llegado de la biblioteca. Pero se me cierran los ojos…

Un pitido me despierta. Miro mi reloj y veo que son las siete. Seguramente me hayan puesto el despertador antes para la misión. Supongo que a las siete y media tendré que bajar, así que me preparo.
Saco de mi armario unos pantalones vaqueros largos, una chaqueta vaquera más oscura que el pantalón, debajo de la chaqueta una camiseta blanca y los zapatos tienen un pequeño tacón y son marrones clarito. Me pongo una trenza que me saco de la chaqueta.

Estoy cogiendo bandeja en el comedor. Me he aseado y he usado el baño. Elijo lo mismo de todos los días y me siento en una mesa en una esquina.
Hay unas tres personas y dos agentes, pero como esas personas son “pegamentos cobardes”, así que me siento sola.
Todo iba perfecto hasta que entró él. Coge la comida y se acerca a mí.
-Hola, preciosa.-me saluda Jason.
-Deja de llamarme así-le doy un sorbo al cola cao-. Y vete con tus amiguitos a hablar de cosas de quinceañeros.
-A esos tres no los conozco de nada, tienen un par de años más que nosotros-desvía la mirada hacia ellos, pero luego vuelve a mirarme-. Además tengo que explicarte la misión, dentro de media hora saldremos, así que no nos da tiempo a pasar por la sala de reuniones.
Suspiro y él se sienta en frente mío.
-La misión consiste en espiar a un hombre sospechoso.-explica.
-¿Todas las misiones son de espiar?-pregunto.
-No, escucha. Vamos a Central Park a investigar a Erick Steel. Trabaja vendiendo perritos calientes, pero creemos que es un Julius. Varias veces se le ha visto haciendo cosas extrañas…
-Pero, ¿si ya tenemos pruebas, para que buscar más?- es lógico.
Se me olvidó decíroslo, pero yo creo que los Julius usan algún poder para cambiar su aspecto, si no, se les reconocería.
-No buscamos pruebas, solo que han descubierto que iba a quedar con John.-contesta.
Odio a Cameron Tanner. Primero me manda a una misión (yo sola) con una de las dos personas que más odio en el mundo, encima, a espiar a la otra persona que más odio en el mundo.
-No voy a ir.-digo mirando a la pared.
-Tranquila, no nos descubrirá, no esta vez. Soy bastante discreto.-me intenta tranquilizar, pero no puedo en estos momentos.
-¡No quiero ir! –me doy cuenta de que tengo que calmarme. Ha puesto una cara bastante asustada-.  Lo siento, continúa.
-Ya está –responde-. Eso es todo, solo tenemos que escuchar su conversación sin que nos descubran. ¿Ves como no es para tanto?
-No –digo comiéndome mi croissant-. No es para tanto.

El desayuno ha sido bastante agradable para haber estado solamente con Jason. He tenido mala suerte, porque  justo cuando iba a salir, han entrado Will y George.
Ahora estoy eligiendo pistola.
-¡Quiero esta! El otro día con Will y George cogí esta.-alzo la pistola y se la enseño a Jason.
-De acuerdo –suspira y coge una pistola bastante grande-. Por cierto, ¿con quién vas al baile?
-Con George.-respondo con una voz queda.
-¿Qué dices? Has hablado tan bajo que no te he oído.-coge un par de balas y se las mete en un bolsillo pequeño de su chaqueta de cuero.
-Con George.-repito alzando un poco más la voz.
-¿Ese quién es, el rubio, o el moreno?
-El rubio.-Oigo a Jason murmurar algo, pero no sé el qué.
-¿Por qué con ese? ¿No es demasiado guaperas para ti?-sé que me está gastando una broma, pero no me sienta bien.
-No todos los chicos guapos son insoportables.-cojo unas diez balas y me las meto en un bolsillito pequeño imitando a Jason.
-¿Él te parece guapo? –parece molesto-. ¿Yo te parezco guapo?-me mira a los ojos directamente. Ahora mismo no temo que me bese porque estamos bastante lejos.
-¿Qué te importa quién me parezca guapo a mí? Además, un amigo mío muy inteligente me dijo una vez “No solo porque una persona sea guapa te tiene que gustar”.-no quiero decir su nombre, George.
-¿Ese amigo es George?-¡Qué me deje en paz!
-¿Esto se mete aquí?-pregunto cambiando de tema. Me meto la pistola en un bolsillo de mi chaqueta.
-Trae-coge mi pistola y un cinturón que hay encima de una mesa. Me mete el cinturón por los agujeritos que hay para meter el cinturón (no sé muy bien cómo se llaman) y me ata la pistola al cinturón de una forma extraña-. Así mejor.-lo que más me irrita es que lo ha hecho de un modo un tanto cariñoso. ¡Puaj!
-¿Cómo iremos a Central Park?-pregunto.
-En moto. Sé conducir-salimos de la sala de armas, y él se sube a una moto y la pone en marcha con unas llaves. Se pone un casco y añade-. ¿Subes?
Sin pensármelo dos veces, me monto en la moto y me pongo un casco que hay en una vitrina. Le rodeo el cuerpo con los brazos, y lo último que digo antes de nuestro viaje es:
-Esto no quiere decir nada.

La luz no me daña los ojos, pero sí el ruido. Oigo los cláxones de los coches sonar con fuerza y a lo lejos, veo que ha habido un choque de cinco coches.
-Genial, atasco.-Jason pulsa un botón y la moto se eleva unos centímetros del suelo.
-¿Qué haces? ¿Vamos a ir volando?-no tengo miedo a las alturas, pero me ha pegado un susto.
-Si queremos llegar sí-pulsa otro botón, pero no ocurre nada-. Sirve para que nos hagamos invisibles.
Entonces se me ocurre una idea.
-¿Puedes subir tan alto como las nubes?-vale, quedaba mejor en mi cabeza.
-“”Como desees”, es lo que siempre contestaba él. Un día descubrió con asombro que cuando él decía como desees, en realidad significaba: te amo.”-responde Jason. La moto sube a más velocidad hacia arriba.
-Deja de recitar la princesa prometida –esa película la vi muchas veces de pequeña, siempre me gustó. También me aprendí todas las frases famosas, que no eran pocas.-. No flirtees conmigo.
-Como desees.-quiero pegarle.
La moto deja de subir, cuando miro hacia arriba y hacia abajo. Estamos a miles de pies de Nueva York, por lo que veo hacia abajo. Al mirar hacia arriba, cojo aire. Tengo las nubes al alcanzar de mi mano. Las nubes forman una especie de barrera para que no podamos subir más, pero no hace falta. La barrera se extiende hacia adelante y hacia detrás.
Lentamente, levanto una de mis manos (no puedo levantar las dos porque estoy agarrada a Jason, por mucho que lo odie, ahora es lo único que me hace sentir segura) y toco la nube, suave y dulce. Cierro la mano y la vuelvo a abrir. Así muchas veces, hasta que Jason me dice:
-Esto te gustará, preciosa. No bajes la mano, ¿eh?-corre con la moto muy rápido.
-¡Yuju!-exclamo. Es precioso.
Sin querer, leo la mente de Jason.
“Es preciosa. Mira cómo se divierte tocando nubes. Las oscuras pupilas se le aclaran con la luz del sol. Ojalá no me odiara. Eso me pasa por ser tan cretino…” Me giro y le veo mirándome.
-Lo siento, no pretendía…-se da la vuelta.
No me culpéis por lo que voy a hacer, me da pena. No quiere decir que me guste.
Le agarro de la barbilla y le giro la cabeza. Con cuidado y despacito, me acerco a sus labios. Le agarro la barbilla con las dos manos y le beso. Es un beso de unos tres segundos, cuando lentamente, le aparto.
-No quiere decir nada.-vuelvo a repetir la misma frase de antes.
Él, asiente y se da la vuelta.

-Será mejor que vayamos ya a Central Park.-la moto asciende. No le veo la cara, pero supongo que está sonriendo. 

jueves, 13 de agosto de 2015

Las pruebas

He tardado un poco porque estaba de viaje. Ahora tengo tres libros que me leído este viaje, ya os iré informando.

AUTOR: James Dashner
EDITORIAL: Nocturna ediciones
PÁGINAS: 496
RESUMEN: El laberinto era solo el principioResolver el laberinto se suponía que era el final. No más pruebas, no más huidas. Thomas creía que salir significaba que todos recobrarían sus vidas, pero ninguno sabía a qué clase de vida estaban volviendo. Árida y carbonizada, gran parte de la tierra es un territorio inservible. El sol abrasa, los gobiernos han caído y una misteriosa enfermedad se ha ido apoderando poco a poco de la gente. Sus causas son desconocidas; su resultado, la locura. En un lugar infestado de miseria y ruina, y por donde la gente ha enloquecido y deambula en busca de víctimas, Thomas conoce a una chica, Brenda, que asegura haber contraído la enfermedad y estar a punto de sucumbir a sus efectos. Entretanto, Teresa ha desaparecido, la organización CRUEL les ha dejado un mensaje, un misterioso chico ha llegado y alguien ha tatuado unas palabras en los cuellos de los clarianos. La de Minho dice «el líder»; la de Thomas, «el que debe ser asesinado».


Bueno, eso ha sido todo por hoy, espero que os haya gustado. Se despide, Cleo.

sábado, 1 de agosto de 2015

El ojo de Horus XIII

Capítulo 12 Más pesado imposible…
Ha pasado ya la clase de historia. Por cierto, después de ir al baño, hemos vuelto a clase. Lo malo es que nos han visto todos los alumnos porque ya había empezado la clase (no he mirado ni pensado en Jason). Lo bueno, es que nos hemos perdido diez aburridos minutos en los que explicaban lo que sentían y la preparación de los astronautas antes del viaje, un tostón.
Estamos todos apretadísimos en el ascensor esperando para ir a las habitaciones. No sé si os lo he dicho, pero han instalado unas duchas en los baños de las habitaciones. Ahora mismo no me apetece mucho un baño. Prefiero que el agua caiga sobre mí, a que esté en mí. No sé si me explico mucho, pero prefiero la ducha al baño.
Cuando se abren las puertas, la gente corre hacia sus habitaciones. Yo no corro, no hay prisa, tenemos dos horas.
  Me meto en el baño y me quito la ropa. Abro el agua caliente. Está tan calentita… El agua cae demasiado fuerte, así que decido aflojarla un poco. Voy a ponerme el champú cuando veo que hay hidromasaje. ¡Perfecto! De pequeña, tuve una ducha con hidromasaje, siempre, al acabar de ducharme, encendía el hidromasaje. ¡Daba un gustito…! Ahora solo quiero ser una niña pequeña, así que decido darme ese placer.
 
He acabado de ducharme y darme ese masajito (era tan relajante), me pongo una toalla alrededor del cuerpo, y otra alrededor del cabello. Salgo de la habitación y me pego un susto de muerte.
-¡¿Qué haces aquí?!-le chillo. Es Jason. El odioso y arrogante Jason.
-Lo siento mucho, no sabía que te estabas duchando.-aparta la vista avergonzado.
-Estamos en nuestro tiempo de ducha. ¿Cómo no voy a estar bañándome? Algunos no somos unos cerdos, ¿sabes?-me voy a meter otra vez en el baño, pero me agarra de la muñeca-. Aléjate de mí.- ¿no se lo he dejado claro? ¿O es demasiado bobo para comprenderlo?
-Creo que eso no va a pasar.-responde soltándome la mano.
-¿Qué quieres decir?-ya me está asustando.
-Que Cameron nos ha dado una misión. A nosotros dos. Solos.-esto no puede estar pasando. Es un sueño. Me pellizco pero es real.
-¿Dices una misión nosotros dos solos? Qué coincidencia... ¡Se lo has pedido tú, ¿verdad?! ¡No me mientas!-estoy triste, pero procuro parecer enfadada, me parece mejor.
-Te prometo que no le he dicho nada. Solo me han llamado y he ido a ver que querían. Me lo han dado así, sin más.
-¡Qué sepas que yo no iré!-respondo a gritos.
-Eso lo tendrás que discutir con el señor Tanner.
La puerta se abre y veo tres caras asomándose.
-¿Qué pasa?-preguntan. Cuando Jason se da la vuelta y las chicas le ven la cara le chillan-. ¡Vete de aquí, cerdo!-lo sacan a empujones de la habitación y vuelven a entrar conmigo.
Cierran la puerta y se sientan junto a mí en la cama. Ellas también estaban en la ducha; Jessica y Anna están en albornoz y Rose en toalla.
-¿Qué quería ese tío?-me pregunta Anna. Rompo a llorar y me abrazan.
-¿Qué te pasa, Julie? Tú nunca sueles llorar, hoy ya has llorado dos veces. Por culpa de ese idiota…-dice Jessica.
-Tranquila, tranquila, le diremos a Cameron que lo aleje de ti.-me intenta calmar Rose, cosa que me hace sentirme peor.
Me separo de ellas y me seco las lágrimas.
-Cameron es el problema. Nos ha puesto a los dos solos en una misión. ¡Ese chico me va a hacer explotar! Primero intenta ligar conmigo sin conocerme, luego se disculpa pidiéndome ir con él al baile, luego me besa y ahora esto. ¡No puedo vivir así!-puede que a mucha gente le parezca estúpido que llore por esto, pero a mí me parece estúpido que lloren por otras cosas. ¿Por qué tengo que ser así de rara?
-Tranquila, hablaremos con él y le diremos que te cambie de misión, ¿vale?-me tranquiliza Jessica.
-El mundo de los chicos es demasiado duro, y mucho más para alguien que nunca lo ha explorado.-continúa Anna.
-¿Y si le pegamos…?-no la dejo acabar.
-¡Shh!-ahora susurro-. Creo que nos está espiando –no sé cómo lo hago, pero veo que a través de la pared de mi habitación está Jason-. Jason está fuera escuchándonos.
-Voy a…-esa es Rose, dispuesta a hacer locuras por… cualquier cosa.
-Dejadme a mí-Anna abre la puerta-. ¿Es que no ves que la estás haciendo daño?
-Vete o te partimos la cara.-Rose intenta darle miedo, pero no sé si lo ha conseguido.
Jessica me está abrazando. Estamos las dos sentadas en la cama, pero me suelto de su abrazo de oso y me levanto.
-Vete, por favor.-mi voz suena nasal.
No le dejo contestar, sino que le cierro la puerta en las narices.
-¿Quieres que vayamos a decirle algo a Cameron?-me propone Jessica.
-No hace falta. De verdad, ya iré sola.-respondo.
-No cariño, nosotras te acompañamos.-Rose se sienta en la cama y me hace sentarme a su lado.
-Por favor, necesito ir sola –en verdad, tengo miedo de enfadarme mucho con Cameron y destrozar su despacho. Por eso no quiero que vengan, podría hacerles daño-. Necesito ir sola.-repito.
-Vamos, Juliette, déjanos acompañarte. –suplica Anna.
-¡No! –deja de chillar Julie, deja de chillar…-. No chicas, iros, por favor.
Parece que me hacen caso, porque se levantan y salen.
Me pongo unos pantalones vaqueros largos, una camiseta blanca de manga corta y unas botas cortitas. Me hago una coleta con la primera goma que encuentro, y salgo de la habitación.
El ascensor está vacío, menos mal. En él, me seco los ojos y las mejillas. Se abren las puertas, llega el momento de la verdad.
-Cameron Tanner.-exclamo. Entro con grandes zancadas y miro directamente a los ojos del jefe.
-¿Qué quieres, Juliette?-pregunta.
-¿Me ha asignado una misión junto al cretino de Jason?-no puedo evitar ponerme roja, de furia.
-Por favor, no lo insultes así. Es un buen chico.
-¿Un buen chico? ¿Los buenos chicos te besan en la mejilla, te piden ir al baile y te besan en los labios?-puede que no haya dejado tan mal a Jason como pretendía.
-Eso lo hacen los novios.-dice con toda la tranquilidad del mundo.
Apoyo sus manos en la mesa con fuerza.
-Jason no es mi novio.-he debido echar humo en algún momento de nuestra conversación.
-Mira Juliette, estás en una edad delicada. El problema es que no estás acostumbrada a esa clase de chicos. Solo estás acostumbrada a chicos como Will y George.-me suelta. Está tan calmado que me dan ganas de pegarle.
-Señor, con todo el respeto, no creo que yo sea el problema. No creo que los chicos como Will y George sean malas personas para elegir como amigos. Con todo el respeto, Jason me pone nerviosa, usted me pone nerviosa. ¿Entiende?-intento parecer tranquila, como él.
-¡Juliette Jones Blair! ¡No me vuelvas a hablar de ese modo! –se levanta de la silla-. ¡Vas a ir a esa misión y punto! No hay más que hablar. Vete, por favor.-me doy la vuelta de mala gana y le doy a la planta del comedor.
-No sabe con quién se está metiendo.-se cierran las puertas.

Ahora estoy sentada en la mesa del comedor junto a Jessica, Anna, Rose, Will y George. Estoy comiéndome mi segunda salchicha, que por cierto, está muy buena. Will y George van por las salchichas también. Mis amigas han bajado hace cinco minutos y aún van por los fideos.
-¿Con quién os vais a poner en el baile?-pregunta Will.
Todos negamos con la cabeza sin saber nada.
-A propósito, Juliette. ¿Te gustaría ir conmigo al baile?-me pregunta George.
-Me encantaría.-respondo a secas. Al menos tengo ya una excusa para no ir con Jason.
-¿Alguna quiere ir conmigo?-dice Will a mis amigas.
Rose gira su bandeja para empezar con las salchichas.
-Vale.
-¿Y nosotras?-preguntan Jessica y Anna a la vez.
-Podéis preguntar a algún chico que parezca majo.-ofrezco.
-Gracias por el consejo.-agradece irónica Anna.
-Chicos, ¿conocéis a alguien divertido y majo?-consulta Jessica.
-Yo creo que todos los que se sientan en esa mesa son majos.-Will señala a los de la mesa de enfrente.
-¡Vamos!-las dos, se acercan a la mesa y les dicen algo que no oigo. Dos chicos levantan la mano y ellas vuelven felices-. Esos dos chicos de ahí irán con nosotras.-exclaman señalando a dos chicos.
De repente, noto un cosquilleo en la nuca. ¡Otra vez! Me giro, y para mi sorpresa, Dorothy es la que me está mirando. Me saluda con la mano, y yo la saludo a ella. Me vuelvo a dar la vuelta. Vuelvo a notar el cosquilleo y me vuelvo a girar. Este sí que es Jason. Disimula y sigue hablando con sus amigos. Espero acabar la cena tranquila e irme a la cama.

Estoy en mi cuarto y dentro de media hora darán el toque de queda. Estoy en el ordenador escribiendo mi primera historia desde que llegué aquí. Me he quedado atascada y decido ir a por un vaso de agua.
El agua del grifo no está muy buena, pero está fresquita. Me vuelvo a sentar al ordenador, y veo que tengo abierto el correo con un mensaje que dice: “Dirígete a la biblioteca ahora mismo.” Puede que sea una trampa, pero me tienta el peligro.

La biblioteca está vacía. Me quedo de pie apoyada en el marco de la puerta dentro de la biblioteca. Un olor a libro viejo recorre la sala y me pone la piel de gallina. Siempre me ha gustado e inquietado a la vez ese olor. Bostezo y la puerta se abre de golpe. No veo quién es, porque tengo los ojos cerrados por el bostezo. ¡No puedo abrirlos!
-Jason sé que estás ahí. Ya sabía que eras tú el que me había llamado.
-Aun así has venido.-creo que está detrás de mí, porque noto su aliento en mi nuca.
-Te advierto que…-no puedo continuar, porque me han tapado la boca. Me han tapado la boca con otra boca.
Ya me está volviendo a besar, le voy a matar… Pero se está a gusto. No sé por qué, pero este beso me gusta. ¿En qué se diferencia al anterior? No lo sé, pero me hace sentir a salvo. Sigo con los ojos cerrados, pero en cualquier momento siento que puedo abrirlos. Pero no quiero.
Noto que unos brazos rodean mi cuerpo, pero me quedo inmóvil. ¿Qué me pasa? ¿Por qué no reacciono? Esta vez estoy segura que no me está controlando. Pero, ¿por qué me gusta? No lo entiendo, nunca me ha pasado. Bueno, nunca he besado a nadie. Solo me han besado una vez en mi vida, y lo que hice fue apartarme e ir llorando al baño. ¿Por qué esta vez, siendo que es la misma persona y que ha sido de repente, me gusta y me hace sentir bien?
Recuerdo como soy y como es Jason. Yo soy cerrada y él es abierto. Yo soy tímida y él arrogante. Me separo lentamente, aunque hay una voz en mi cabeza que no quiere que lo haga.
-No, no está bien.-me tiembla la voz.
-¿Por qué? Que sepas que no te he controlado en ningún momento. Solo para que mantuvieras los ojos cerrados.-me mira a los ojos.
No sé, pero siento que estoy engañando a George. No somos novios ni nada de eso, pero vamos a ir juntos al baile. No sé cómo se lo tomaría, por no decir cómo se lo tomarían mis amigas si se lo cuento.
-No puedo ir contigo al baile.-digo.
-¿Crees que ese es mi propósito? Bueno, es uno de ellos, pero…-se detiene un momento a pensar-. ¿Tienes novio?
-¿¡Qué!? –exclamo-. ¡No! No tengo novio, pero tengo pareja para el baile.
-¿Cuál de los dos es?-pregunta.
-¿Qué más te da? Por favor, te agradecería que no fueras contando esto por ahí. Que hicieras como que esto no ha pasado. Nunca me has besado.-le digo en serio.
-En realidad todos saben que te besé una vez.
-Déjame en paz. Olvídame. Piensa en mí como tu primera derrota. La primera chica que no has conseguido dominar. Solo soy una del montón. Además, todos saben que mi carácter es difícil. Déjame ir.
-No quiero –será cabezota…-. No quiero dejarte ir, porque no eres una del montón. Puede que otras chicas sean del montón, pero tú no. Te quiero, Juliette.- ¿cuántas veces me han dicho eso desde que llegué a la agencia? Dos. ¿Y en el resto de mi vida? Cero.
-Vamos Jason, déjate de sentimentalismos. No me quieres. Solo soy un reto para ti. Solo quieres colgarte la medallita de “Conseguí domesticar a la Clarinois, la chica con el carácter más imposible de dominar en la tierra y en el espacio.” ¿Te crees que no lo sé?-me cruzo de brazos.
-Léeme la mente.-dice.
-¿Qué?-pregunto.
-Que me leas la mente. Si no me crees, al menos quiero que veas que no te miento. Métete en mi cabeza.
¿Qué hago? Me da miedo meterme en su mente. ¿Qué encontraré ahí? Bueno, al menos, sabré si miente o no.
-De acuerdo.-exagero y me pongo los dedos en las sienes.
O no. O no. O no. Es cierto, me quiere de verdad. Dentro de él he visto que me quiere de verdad. Además, no me quiere solo porque sea guapa (aunque no lo soy) o porque sea la Clarinois o una medallita para colgarse. Justo cuando yo entré en la sala, pensó que era preciosa, vio como era de personalidad y se enamoró de mí. Me voy a morir…
-Jason, no tenía ni idea…-consigo decir-. Pero no puedo –me siento culpable, he visto todo el daño que le he hecho. Cuando le dije que no le perdonaba-. Lo siento, no puedo salir contigo.
Salgo corriendo de la biblioteca y voy al ascensor.

-¡Juliette, espera!-es lo último que oigo cuando se cierran las puertas.

MI futuro libro Epílogo

Bueno, hoy ya os dejo el epílogo de mi libro. Justo hace poco lo acabé de revisar y ya está terminado. Lo único que os puedo asegurar que estará como está es el epílogo, aquí os lo dejo. Me da mucha pena acabar con esto, pero...

Epílogo
A la mañana siguiente el rey Ron y la futura reina Rose Roberts (no se iban a casar, pero cuando el rey muriera ella sería reina), iban a partir hacia Roldania cuando a Linda le picó la curiosidad y se acercó corriendo hacia ellos seguida de Evan.
 -Padre, ¿cómo supisteis que estaba en este castillo?-preguntó sin más.
 -Fuimos caminando por muchos lugares peligrosos preguntando a la gente si os habían visto, lo que nos llevó a un precioso bosque donde nos perdimos, pero por casualidad encontramos a una mujer con unos preciosos ojos azul zafiro que se tapaba con una mano el costado. Juraría que estaba herida de gravedad, pero no pregunté nada porque tenía prisa. Me preguntó quién era yo y le respondí suponiendo que no era ninguna amenaza. Pareció sonreír y me dijo que estabais aquí.-contestó el rey.
 -No es posible…-dijo Linda.
 -Debió de saber que si os encontraba vuestro padre os llevaría a palacio y no la volveríais a molestar-le respondió Evan a Linda-. Sobrevivió y escapó sin que nos diéramos cuenta.
Llegó Beatrice que había oído todo desde lejos y le preguntó a la princesa:
 -¿Qué vas a hacer con ella? ¿Vas a perseguirla hasta al fin matarla?-Linda pensó durante un momento.
 -No, ya sé que voy a vivir más aventuras y estoy segura de que me cruzaré con ella, pero no merece la pena estar toda tu vida pensando en la venganza. Si alguna vez la vuelvo a ver, puede… Pero hoy, no.-dijo orgullosa.
 -¡Bien dicho!-dijeron sus amigos.
 -Veo que ya habéis madurado bastante, hija mía. Estoy más tranquilo. Cambiando de tema, prometedme que me visitaréis a menudo.-dijo el rey abrazando a su hija.
 -Lo prometo.-respondió.
El carruaje del rey partió y los amigos se quedaron mirándolo hasta que lo perdieron de vista.
 -Ahora, ¿qué hacemos?-preguntó Beatrice.
 -Ya sabéis lo que quiero yo.-respondió la otra muchacha.
 -Yo iré con vos.-añadió Evan.
 -A mí me gustaría ir con vosotros.-objetó Beatrice tímidamente.
Kyle llegó en ese momento.
 -¡Chicos! ¿Os vais a ir de aventuras ya?
 -Sí, ¿queréis venir?-le preguntó Linda.
 -No, mi vida está aquí, en el castillo. Que os lo paséis muy bien.-dijo Kyle.
 -Ahora que lo pienso, ¿cuál es el conjuro del amuleto? ¿Para qué quería el rey el amuleto? Me rondan en la cabeza mil preguntas sobre este amuleto…-preguntó Beatrice.
-No sé responder a ninguna, pero estoy segura de que, a lo largo de nuestro viaje, se responderán por arte de magia…-respondió Linda.
Después, cogieron un poco de comida para el viaje. Los cuatro amigos se abrazaron y se despidieron del príncipe. Acto seguido, salieron corriendo del castillo.

Linda llevaba su bolsa de siempre, Beatrice llevaba otra alforja con su cuaderno y Evan llevaba otra alforja, pero esta vez no tenía tanto equipaje, porque ahora todo lo que necesitaba iría con él siempre. Linda iría con él siempre.




Ya acabamos amuleto. Cuando lo lleve a la editorial os informaré. Se despide, Cleo.

martes, 14 de julio de 2015

El ojo de Horus XII

Capítulo 11  Como dice la canción “no hay dos sin tres.”
Hemos decido ir todos juntos a la sala de ocio, pero les digo que vayan yendo.
-Id yendo vosotros, tengo que ir al lavabo.-se meten los cinco riendo en el ascensor. Supongo que Rose habrá dicho alguna tontería.
  Salgo de los lavabos corriendo, pero un chico me detiene. Jason.
-Mira Juliette…
-Quieres pedirme perdón por lo mal que te has portado conmigo, porque tienes miedo de que te queme la habitación o algo peor. Lo siento, disculpas no aceptadas. Que lo sepas, no me meto con cobardes.-no le he leído la mente, porque tengo miedo de lo que pueda encontrar.
-Puedes leerme la mente y comprobar que no es verdad lo que dices –para un momento para que le lea la mente, pero no me apetece-. Quiero pedirte perdón, pero no porque te tenga miedo.
-No te lo crees ni tú. Si me disculpas, tengo que irme.-voy a rodearle, pero se me pone delante.
-No quieres irte, si quisieras irte, ya te habrías ido. Quieres escucharme –no, la verdad, pero me pica la curiosidad de saber lo que me va a decir-. Vamos a un sitio más privado.
-De eso nada. Quiero que todo el mundo este mirando por si acaso quieres matarme o algo parecido.
-¿Matarte? ¡No! Escúchame. Dentro de unas semanas hay un baile.
-Lo sé-le corto-. No iré contigo, porque sé que me harás quedar en ridículo de un modo u otro.
-No te haré quedar en ridículo –suspira-. Quiero que me perdones por todas las estupideces que te he dicho. Si preguntas a mis amigos te dirán que nunca he hecho esto. Nunca le he pedido a nadie perdón de corazón.
-Entonces pretendes que te crea.-respondo.
-Estoy haciendo lo posible por hacerlo rápido. Lo siento, ¿vale? Ya lo he dicho…-vuelve a suspirar-. ¿Quieres ir conmigo al baile?
-Después de lo que me has hecho. ¿Te crees que puedes ligar con la gente y luego invitarles a bailar?
-Creo que es así como se hace. Lo hace todo el mundo.-me contesta.
-Siento no ser como todo el mundo.-le rodeo y esta vez no opone resistencia.
-¡Juliette!-solo giro la cabeza-. Piénsatelo, por favor.
-De acuerdo.-añado a regañadientes y me dirijo al ascensor.
   Mis amigos me esperan delante del ascensor
-¿Por qué has tardado tanto?-me pregunta Anna.
-No creo que tardes diez minutos en hacer pis.-continua Rose con la misma cara de enfado que Anna, pero más en broma.
-El estúpido de Jason me ha empezado a retener.-contesto.
-¿Qué te ha dicho?-Jessica, no quieras saberlo.
-Tonterías como que quería pedirme perdón, que si quería ir con él al baile…
-No te entra en la cabeza que a lo mejor es majo. Puede que solo intentara atraer tu atención para que le escucharas.-me dice Will.
-A mí no me va esa clase de gente.
-¿Qué clase de gente?-pregunta George.
-La clase de gente que quiere atraer tu atención y te molesta continuamente. Seguramente John solo dice que soy guapa para que me una a su bando y Jason para hacerse el interesante y atraer mi atención. Creedme, esa clase de gente, te enamora primero y luego te deja tirado como un pañuelo.-digo.
-¿Te ha pasado alguna vez?-vuelve otra vez George a preguntar.
-No, pero leo mucho. He leído un par de libros en los que una chica se enamora de esa clase de personas y luego se van partiéndoles el corazón-miro al suelo-. A veces me meto demasiado en la piel de las personas de mis libros y siento su dolor.
Se forma un pequeño silencio.
-¿A dónde vamos?-pregunta Jessica.
-A un lugar donde podamos hacer algo juntos.-responde Anna.
-¿Qué os parece… una pista de baile?-propone Rose.
-¡Sí!-asentimos todos.
Nos metemos en una sala que pone baile. Estamos solos, supongo que la gente normal no quiere bailar después de comer. Pero nosotros no somos gente normal. Hay un aparato de música y yo voy a elegir canción. Elijo la de Uptown Funk, el mejor tema que encuentro.
Empezamos a bailar y a bailar hasta que acaba la canción.
-¡Dejadme elegir canción, por favor!-pide Rose. Tengo miedo de lo que pueda elegir.
De repente suena una canción. No es tan loca como pensaba que sería. Bang Bang.

Han sido unas dos horas esto de bailar, ya estamos agotados. Aún nos queda una hora de tiempo libre (es como si fuera media hora, porque tenemos que ir a coger sitio a clase), pero no sabemos qué hacer. Nada de movernos mucho, estamos muy cansados.  ¿Qué podemos hacer?
-¿Se os ocurre algo?-pregunta Anna.
Jessica sigue sonriendo a pesar de todo el cansancio que lleva dentro.
-Podemos… No sé.-dice.
-¿Jugar a…?-George deja la frase en el aire.
-¿Algo?-Will vuelve a dejar la frase en el aire como su hermano.
Seguimos en la habitación del baile. Hay un sofá y yo me dejo caer sobre él.
-¿Hay piscina?-pregunto.
-¿Quieres meterte en la piscina?-Will parece desconcertado.
-No. ¿Pero hay piscina?-insisto.
-Sí, claro que sí…-responde George.
-Guiadme.-les ordeno.
La piscina está en una de las habitaciones de esta planta.
-¿Para qué quieres la piscina si no te vas a bañar?-pregunta George.
-Para esto.-aprovecho a que está en frente de la piscina y le empujo. Cuando está en el agua todos nos reímos.
-No tiene gracia.-no lo dice enfadado, pero no está riéndose.
-Claro que sí.-respondo. Entonces, Will me empuja.
El agua me cala la ropa, el pelo… ¿Cómo me seco ahora? Da igual. Me empiezo a reír y digo:
-Tendría más gracia con una de las locuras de Rose.
-De acuerdo.-empuja a George, Anna y a Jessica. A todos a la vez. ¿Cómo? No preguntéis, yo tampoco lo he visto muy bien.
-Serás…-Jessica le agarra del tobillo a Rose y Anna se le une.
-Tonta.-Anna acaba la frase de Jessica (lo dice de broma). Will, George y yo también le agarramos la pierna y tiramos de ella hacia el agua. Al final cae y nos partimos de risa. Nos empezamos a salpicar con el agua.

Ha sido una media hora divertidísima. Está en el Top 10 de mis recuerdos más divertidos.
Al llegar a clase, todos nos miran extrañados. Estamos calados de pies a cabeza.
-Tíos, ¿qué habéis hecho?-preguntan un par de chicos que están sentados en primera fila.
-No preguntéis.-les suelta Will. Nada más decirlo, todos nos reímos.
El estúpido de Jason entra en la sala y nos mira atónito.
-¿Qué…?-pregunta mirándome solamente a mí.
-Si hubieras entrado cinco segundos antes, habrías oído “no preguntéis”.-contesto. Estamos en la última fila de la clase y Jason se me acerca. Apoya sus manos en mi pupitre y me mira directamente a los ojos.
-¿Qué habéis hecho?-repite su pregunta.
-Solo hemos ido a la piscina y nos hemos caído por accidente.-Anna está al lado mío y suelta una risita.
-“Por accidente”. Espera, no me acuerdo quién había empezado por “accidente” toda la movida de caernos al agua.-ríe.
-¿Quieres callar?-le espeto-. Mira, solo nos hemos divertido un poco. Además, ¿a ti qué te importa lo que yo haga?
-Me importa más de lo que crees –no sé cómo, pero me levanto. ¡Yo no quiero! Seguramente Jason será un Blogur. Hay diez en el mundo, pues yo conozco a la mitad-. Soy un Blogur, como habrás podido notar –consigue que dé la vuelta a la mesa y me coloca delante de él-. Me importa más de lo que crees.-sus labios se juntan con los míos, pero para cuando voy a apartarle, se mete en mi cabeza, porque ya no quiero hacerlo.
Pasan tres segundos, y consigo apartarle.
-¿¡Qué haces!?-miro a mi alrededor y veo a toda la clase mirándonos. Ya ha llegado mucha gente, de hecho, creo que están todos-. ¿¡Por qué haces eso!?-salgo de la clase y me voy directa al baño.
¡Será…! ¡Quiero matarle! Debería haberle leído la mente antes del beso, ¿pero de qué me habría servido? Aún no sé controlar la mente. No puedo llorar. Soy más fuerte que eso. Si me avergüenzan, me enfado, pero no lloro.
Golpeo el lavabo. Idiota. Se cree que puede ir besando gente por ahí.
-Juliette…-esa es Jessica. Me giro y veo a las tres mirándome con pena.
-Tranquila, ya ves que es un cretino. No necesitas más pruebas.-me tranquiliza Anna.
-Ya, pero no quiero pruebas. Quiero que se aleje de mí.-respondo.
-Cariño, ¿si podemos pedimos un juicio, vale?-Jessica y Anna miran a Rose negando con la cabeza-. Lo dejamos para otro día.
Se me caen un par de lágrimas, justo lo que quería evitar.
-Es que solo quiero volver a casa. A un mundo en el que no le gustaba a nadie. Que creían que era una rarita con solo tres amigas. Que a nadie le gustaba –hago memoria-. O eso creía… Creía que no le gustaba a nadie, pero le gustaba a un chico. Mi mundo de sueños no existe ya. Todo se desmoronó cuando vine aquí. Ahora resulta que les gusto a dos chicos…-me siento sobre la tapa de un váter.
-Tres.-dice Rose con voz queda. Jessica y Anna la miran con cara de enfado.
-¿Qué?
-Nos han contado que le gustas a otro chico, pero no sabemos quién, creo que Rose no ha elegido buen momento para contártelo.-Anna la mira con enfado otra vez.
-Quiero volver al mundo en que solo estábamos nosotras cuatro. Pero ese mundo ya no existe.-suelto un par de lágrimas más y miro al suelo. Nunca sollozo, nunca he sollozado en mi vida excepto de pequeña. No sollozo, pero me gustaría sollozar como cuando tenía tres años y lanzarme a los brazos de mi madre.
-Julie, tranquila –me sonríe-. Ese mundo aún no está perdido. Juntas, podemos hacerlo volver a vivir.-me da la mano y mis otras amigas la ponen junto a la suya.
-¡Por un mundo nuestro!-grita Rose.

-¡Por un mundo nuestro!-exclamamos todas.