Capítulo 2 Dulce Kyle
-Las nuevas amigas salieron de allí corriendo, y cuando se
adentraron en el bosque, pararon.
-Corréis mucho… a pesar de
ser… la princesa.-afirmó Beatrice jadeando.
-Soy princesa, no abuela.-dijo
Linda un poco ofendida.
La joven levantó las manos en señal de perdón.
-Me refiero a...
-¡Shh! He oído algo.-le
cortó Linda.
Y era cierto. Había oído un crujido de una de rama. Alguien
andaba, y no quería ser descubierto. De repente, se le sumó otro crujido. Eran
dos personas. Linda se armó de valor.
-¿Quiénes osáis andar sin
dejarnos veros?-exigió.
De detrás de los árboles, aparecieron dos muchachos.
-Disculpad. Os confundimos,
unos hombres nos han estado persiguiendo y… es lo que hay que pagar por ser un
príncipe. Por cierto soy Kyle Hayes, y este es mi fiel escudero, Evan Tisdale.-dijo
el muchacho fuerte, limpio, y que no llevaba alforja alguna.
Linda, al verlo, se quedó paralizada. Su
pelo rubio rizado, brillaba con el sol, que no tardaría en desaparecer. Los
ojos verdes como las bellas hojas de los árboles. Su dulce nariz achatada y
pequeña le encantaba. Tenía unos labios finos que le recordaban a su padre, y
unos dientes blancos perfectamente alineados. Brazos fuertes y robustos cómo
los troncos de los árboles, podían levantar una roca de treinta kilos sin el
menor esfuerzo. Sus robustas piernas sujetaban su fuerte cuerpo. Debería pesar
unos ochenta kilos, claro, por sus músculos.
Linda, le miraba con la boca abierta. No se movía ni un
centímetro. En cambio a Beatrice le espantaba bastante, pero decidió no ser
tosca.
En cambio, el escudero, estaba sucio, y sus ojos azules resaltaban
en su cuerpo lleno de mugre. También tenía un pelo castaño bastante alborotado.
-Yo soy Beatrice Tyler, y
ella Linda...-retomó la joven.
-Martin. Linda Martin.
Perdonad, es que…-Linda se sonrojó.
-¿A dónde vais?-preguntó
Kyle con su deslumbrante sonrisa.
Linda consiguió no quedarse embobada mientras contaba la historia.
-Interesante... Evan,
contadle nuestra causa, no me quiero quedar sin saliva.
-Por supuesto señor. Estaba
mi señor en su castillo tomando uvas en su bañera...
-No digáis lo de la bañera.-dijo
entre dientes Kyle, parecía enfadado y a la vez avergonzado.
-Perdone, mi señor...
Bueno. Estaba en su cuarto, cuando su padre entró con una noticia importante:
"Hay un hombre extraño saqueando aldeas. Temo que venga a la nuestra, así
que quiero que encontréis el amuleto egipcio del dios Set. Tráelo aquí. Lo que
hagamos con él no es de vuestra incumbencia." Y fin. Estamos buscando el
amuleto de Set. Pero nos costará bastante encontrarlo, no nos dieron ni mapas,
ni ayudas…
Linda pensó en el amuleto de la suerte de su madre.
-"¿Será ese? Probaré. ¡Así a lo mejor me caso con Kyle!"
-Y si yo tuviera ese
amuleto...
-¿Lo tenéis?-preguntó el
escudero.
-Creo...-Linda rebuscó en
su mochila-. ¡Aquí está!
Los cuatro chicos lo contemplaron alucinados.
-Es precioso...-dijo
Beatrice.
-Era de mi madre. Dijo que
cuando ella muriera me lo tenía que
quedar, pero creo que no pasará nada si os lo doy.-la joven, miraba a Kyle
mientras lo decía.
-¡Ni se os ocurra dárselo!-era aquella voz otra vez. Solo estaba en
la cabeza de Linda y ella respondió.
-¡Ahhh! No chilléis.
-¡Ahhh! No chilléis.
-Nadie ha chillado.-la otra
chica la miró extrañada.
-¿No lo habéis oído? ¿Solo
yo?-al ver que nadie asentía añadió-. Disculpadme.
Se fue unos metros lejos del camino, para que no escucharan su
conversación.
-¿Por qué no puedo dárselo?
Es guapo, valiente...
-No lo entendéis... Ese amuleto ha pertenecido a los Laurent desde
generaciones...
-Alto, alto. Yo no soy una
Laurent, soy una Martin - la siguiente frase la dijo soñadora-. Y dentro de
poco una Hayes...
-Dulce y soñadora… ¡No se lo deis! ¡Se armará
una catástrofe!
-¿Quién sois para decirme
que hacer? Se lo voy a dar y no podréis hacer nada para detenerme.
-Lo hago por vuestro bien. Luego no me digáis
que no os lo advertí...-desapareció.
Linda volvió con los demás.
-¿Dónde está el castillo?
¿OS VA GUSTANDO?
Si quereis seguirme en Wattpad (ya os explicaré lo que es) me llamo #sarimarlaf
ResponderEliminarholaaaaaaaaaaa sarita, perdona que te cuestione sobre que los juegos del hambre es el mejor libro del mundo, el mejor libro del mundo es el que estás escribiendo, me encanta el nombre de la campesina.
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