martes, 30 de junio de 2015

Mi futuro libro XV

Capítulo 15   Opiniones de cada uno del viaje
Hola, soy Kyle. Esta es una carta que estamos haciendo ahora, por la mañana, después de despertar (idea de Linda) Os voy a hablar de lo que me parece este viaje. La verdad es que creo que estoy madurando bastante, porque no siento que estos chicos son plebeyos, parecen… Mis amigos. Nunca habría pensado que diría esto, la verdad. Os voy a decir un poco lo que ha pasado al alba.
Me he despertado el primero de todos, pero como no quería despertarles me he quedado solo pensando. Me he parado a ver a Linda. La he contemplado un rato (sus ojos, su pelo, su nariz…), creo que me he enamorado de ella. Es una chica fantástica día a día, pero noche a noche… Es la chica más hermosa del mundo. Ojalá ella piense lo mismo de un engreído y cobarde como yo.
También he mirado a Beatrice (que duerme como un cerdo, boca arriba y cayéndosele la baba), creo que no le caigo bien, y no me extraña. A partir de ahora intentaré ser mejor persona y caerle bien, no quiero cortejarla, pero me gustaría ser su amigo.
A Evan ni me he molestado en mirarle. Lo tengo todos los días en palacio. Creo que debería dejarle más tiempo libre, el pobre no tiene tiempo ni de ducharse. Hace un par de años cogió una enfermedad rara porque no le dejé tiempo. Debí haberle preguntado que enfermedad era.
Creo que si a partir de ahora me portaré bien con los demás, les ayudaré y todo eso así, podré caerle bien a Linda. Y a Beatrice, casi la olvido.

Hola, soy Beatrice. Linda nos ha dicho que escribamos esta tontería, así que, si le hace feliz… Nos ha dicho que escribamos lo que nos parece el viaje, los compañeros…
Empezaré por Linda. Es muy maja y divertida, pero también puede ser misteriosa. A veces mientras hablamos se calla y se queda pensativa, lo que es extraño. Por lo demás es muy alegre y a veces demasiado sentimental e imaginativa. Me cae muy bien. Creo que ha sido y será mi mejor amiga siempre. Me gustaría vivir aventuras con ella siempre, pero me da vergüenza decirlo en voz alta.
Kyle me parecía muy engreído y malcriado, pero ahora está cambiando. Creo que este viaje le cambia… para mejor. Aunque aún no me cae bien del todo porque desconfío de los chicos desde que… nunca se lo he dicho a nadie, pero cuando tenía dieciséis años un chico y yo nos hicimos novios, pero cuando llevábamos medio año juntos, me engañó con Julia Johnson, la nueva chica rubia más guapa de la aldea. La llamaban “labios de fresa” porque decían que besaba genial, cosa que no se me da bien. Tom James, mi ex novio, la dejó cuando por arte de magia a los quince años, pasé de ser fea (que era antes) a guapa, según la gente. Jamás lo comprendí, pero las brujas de Ework en secreto me contaron que ellas me vieron y me transformaron, pensé en que me devolvieran como antes, pero se me haría raro. Tom me pidió ser su novia y le dije que no, me hizo mucho daño y no quería que me pasara otra vez. También le dije que antes se fijaba en el interior y no en el exterior, como hacía entonces. Al final se quedó solo.
Desconfío de los chicos, pero Evan es bastante majo. Se le nota a la cara que está enamoradísimo de Linda (me doy cuenta de cuando a alguien le gusta alguien), pero está deprimido, porque sabe que a Linda le gusta Kyle (cosa fácil de adivinar). Ya veis, soy adivina.
Pienso que este viaje aportará cosas positivas a TODOS.                                

Hola, soy Evan. Esta “carta” no la podemos abrir hasta que esta aventura acabe, pero solo la abriremos en caso de que queramos, yo no querré porque son cosas privadas así que supongo que nadie jamás lo leerá. Comenzaré hablando de mis amigos.
Beatrice es bastante divertida y maja, pero a veces puede ser un poco… ¿gruñona? Prefiere que caerse por un barranco a admitir que un chico le ha ayudado. No sé por qué pero me da que nos ha cogido manía, a los chicos. Por lo demás me cae bien.
Kyle es… como es. Se nota que es un poco cobarde, pero se cree que es el más valiente. Kyle, antes, me mandaba que le trajera cosas y que le hiciera los trabajos que le mandaban en el castillo del señor Hayes. Eran cosas sobre como coger la espada, como matar a los guerreros… Pero desde Ework, después del hechizo ese, está portándose mejor, no sé por qué… Pero me gusta. Espero que dure así siempre.
Mi parte favorita. Linda. Ella es muy linda, obviamente. Me gusta su cabello dorado cuando corre y vuela al viento. Me gustan sus ojos negros cuando relucen con la luz del sol poniente. Me gusta su pequeñita nariz chata y sus hermosos labios carmesí. Me gusta todo de ella. Ojalá algún día se diera cuenta. Pero no me hago esperanzas porque se nota que preferiría a cualquier cosa antes que a mí. Incluso pensará que soy un cerdo, con lo sucio que voy… Pero siempre, siempre, la querré. Es muy divertida, imaginativa, misteriosa a veces, amistosa… Perfecta, para mí. Me gustaría que se diera cuenta algún día. Sé que ya lo he dicho, pero no puedo evitarlo. Ojalá le hiciera saber que siempre tendrá un gran hueco en mi corazón…
Creo que esto es todo lo que puedo decir de mis nuevos (y viejos) amigos. El viaje está siendo muy divertido y emocionante. Hay veces que me gustaría gritar y otras que me gustaría reír a carcajadas… Espero que no acabe nunca…

Hola, soy Linda y os voy a explicar que es esto y para qué lo he hecho. Se me ha ocurrido que algún día, cuando seamos viejos, podríamos reunirnos los cuatro y leer lo que hemos escrito, pero no se lo he dicho a los demás porque sé que entonces no escribirían del todo con sinceridad, les daría vergüenza. Así podríamos rememorar las aventuras que ahora, estamos viviendo. 
Primero os contaré lo que ha pasado esta mañana. Cuando nos hemos levantado todos, han venido el lobito de ayer y su familia con comida, hemos desayunado y cuando se han ido he propuesto escribir esto. Como nos sobra tiempo y estamos a la vuelta de la esquina del castillo (es una expresión), han aceptado.
Ahora os hablaré de lo que os quería hablar: las personas que ahora son mis amigos.
Comenzaré por Kyle. Es un chico muy fuerte y valiente, guapo y ordenado (seguramente para entonces estemos casados, así que…). Desde que lo vi sentí un flechazo instantáneo y supe que era mi hombre ideal. Brazos fuertes, piernas musculosas, pelo castaño… ¡Precioso! Espero que algún día me pida que me case con él.
Beatrice es muy divertida. Aunque a veces me da un poco de asco cuando coge bichos y ratas muertas. ¡Puaj! Pero canta y dibuja genial. En casa de los Mechink, me dibujó un retrato clavado a mí. Me encanta. Creo que no tengo que decir más.
Evan también es muy majo y amistoso. Siempre nos ayuda cuando estamos en peligro, creo que es muy bueno por su parte.
*No leer en voz alta: Evan es muy majo, pero no lo suficiente como para que quiera casarme con él, como dijo Jack. Me gustaría que no fuera verdad que me ama, porque no quiero herirle.
El viaje creo que está siendo bueno para todos: para Kyle y para mí porque vemos cómo viven los plebeyos y cómo se las apañan los personajes de los cuentos para escapar de terribles situaciones. La vida de una persona es como una historia, la persona es el escritor y tiene que decidir de qué hacer el libro: de una persona normal sin emociones, o de aventuras y dragones. Eso está en manos del escritor.
El viaje también es bueno para Evan y para Beatrice porque, como seguramente piensen, los príncipes y princesas son muy vanidosos, pero este viaje les enseña que no, que podemos ser justo lo contrario.
Espero que este viaje no acabe nunca, pero cuando acabe espero que no sea el último.
Algún día me encontrarán y me llevaran de vuelta a esa sucia prisión.

Mi padre me llevará a la sucia prisión que llaman castillo en la que viví.

El ojo de Horus IX

Capítulo 8 John, no eres perfecto para mí
Subimos por una rampa y salimos a la calle. La luz me ciega la vista durante unos instantes. George acelera y me agarro a él con más fuerza (no estoy acostumbrada a ir en moto porque nunca he ido), ahora me imagino la cara e habría puesto yo hace un par de días de haber sabido que iría con un chico en moto. Sería una cara de asco. Pero no me importa porque, si me suelto, me caigo. Me han dicho que me puedo agarrar a una barrita de metal que tengo detrás, pero así me siento más segura. Aceleramos más y mi chaqueta de cuero se llena de viento.
-¡¿No vas muy rápido?!-tengo que chillar para que me oiga.
-¡Voy muy despacio, si queremos seguirle el ritmo a Will tenemos que ir más rápido!-él también tiene que gritar.
-¡¿A dónde vamos?!-pregunto.
-¡A las afueras de la ciudad, tenemos que espiar a un hombre que está en una cabaña en el bosque!-George acelera. ¿Por qué aceleras? Ya tengo suficiente miedo.
La ciudad es impresionante;  los edificios son tan grandes como gigantes, hay más bares y clubs nocturnos que en todo el estado de Florida junto al de Georgia y Alabama. He visto ya, unas cinco estrellas de cine o cantantes. Me encanta Nueva York. Es la mejor ciudad que he visto nunca.
   Llegamos a las once y cuarto a las afueras. Hay campos detrás de mí y un bosque entero delante de mí. En el bosque, hay una casita. Es de madera y parece antigua.
-¿Ahora qué hacemos?-pregunto mientras me bajo rápidamente de la moto.
-Tenemos que espiar al hombre que vive ahí-me responde George. Se baja de la moto y se quita el casco-. Will ha ido un poco más cerca para buscar un sitio donde empezar a espiar.
-¿Por qué no vamos todos? ¿Es esto porque me tenéis que defender? –George asiente-. Es un asco esto de ser la Clarinois. –George me quita el casco con delicadeza.
-Cada uno es lo que le toca.-me dice igual de delicadamente.
No sé por qué, pero me siento a gusto con él. Me siento a salvo. Cuando íbamos en la moto antes, y hablando ahora.
-Es que yo no quiero vivir así. No quiero que la gente esté continuamente preocupándose por mí. No quiero que me estén haciendo la pelota. Tampoco quiero que estén llamándome guapa siendo que no soy, no quiero que me mientan.
-Igual les pareces guapa, no solo porque a ti no te lo parezca no quiere decir que a otros no les pueda parecer.-noto en él un ápice de rubor.
-Pero no lo soy. Ni para mí ni para nadie.
No soy exótica, no soy misteriosa. Más bien parezco un libro abierto normal y corriente. Tengo el pelo negro y se me cae sobre los hombros, es  liso completamente. Vale, tengo los ojos azules, pero no son claros, son oscuros, tanto que parecen el cielo de la noche. Quizá un poco más claro. Tengo la nariz chata y los labios ni seductores ni interesantes. Suelo tener siempre las mejillas un poco rosadas.
-Hay personas a las que les parecerás guapa. No todos tienen los mismos gustos.-dice George.
-Pues esas personas están locas… ¿A quién le puedo parecer guapa?- no soy fea, pero mucho menos, guapa.
-A mí me pareces guapa -noto que mis mejillas se enrojecen-. A Will también le pareces guapa.
-¿Os gusto?-que diga que no, por favor.
-Nos gustas como amiga. No solo porque una persona sea guapa me tiene que gustar.-ya me estaba asustando.
-No sé cómo le puedo gustar a ese cretino. Seguro que finge quererme para que me ponga de su parte.-creo que tengo que dejar este tema.
George hace una sonrisa hacia el lado derecho de su boca.
-Sigues sin pillarlo, ¿verdad? No todas las personas buscan lo que tú buscas. A las personas les puede gustar como eres.
-A mí no me gusta eso. No me gusta eso de gustarle a la gente. De pequeña…-otra vez me siento demasiado a salvo-. De pequeña tenía solo dos amigas, pero ni a ellas les caía bien. Fingían que yo les caía bien por pena. Por pena de que todo el mundo me despreciara. Todos odiaban que yo era inteligente, que no tenía novio (en infantil todos tenían novio), que no le gustaba a nadie… Era una empollona que no caía bien a nadie porque era diferente a los demás. Cuando vine a Florida, me costó dos meses saber cómo era cada persona. Si buscaban por fuera, por dentro… Al final encontré dos amigas geniales y más tarde a otra nueva amiga que también era genial. Esas tres amigas son Rose, Anna y Jessica. Ellas tres son las únicas amigas que he tenido de verdad -veo como se le inundan los ojos, pero intenta retener las lágrimas. Mi vida social es bastante triste, la verdad-. Bueno, luego están las amigas de clase, pero esa ya es otra historia. En la agencia me costará adaptarme, puesto que yo solo intento mantener las amigas que tengo sin esfuerzo de hacer más. A parte, claro, de vosotros dos. Ahora en el instituto todos tienen novio, como en infantil, solo que ahora es más serio. Nunca he tenido novio, y nunca le he gustado a nadie, por eso me cuesta y me son duras estas cosas.
George no habrá tenido una vida muy difícil. Por lo que recuerdo, en infantil tuvo bastantes novias, y les gustó a bastantes chicas. Claro, siendo deportista, guapo, majo y divertido, cualquiera le gusta a la gente.
Will tampoco había tenido la vida muy difícil, siendo que era su hermano, además, era guapo y deportista, pero no tan majo. Siempre había sido un poco picota y gruñón, pero también había tenido éxito.
-¿Qué sueles hacer en tu tiempo libre?-tengo que cambiar de tema como sea, o acabaremos llorando los dos.
-¡Chicos! -susurra Will mientras viene hacia nosotros- Debemos separarnos. En la casa hay dos salas de reuniones, si queréis yo voy a uno vosotros a otro.
No decimos nada. Nos coloca detrás de la casa. Hay una ventana en frente nuestro, en el interior no hay nadie.
-¿Qué tenemos que hacer?-le pregunto.
-Espiar. El hombre que vive aquí es muy caluroso, sobretodo en esta casa que es un horno. Cuando entre en la habitación, abrirá la ventana y podemos escuchar qué dice.-George se sienta debajo de la ventana.
-¿Qué dice? ¿Por qué os interesa?-me siento al lado suyo.
-Esta mañana íbamos a hacer otra misión, pero al descubrir lo de ese tal John, nos han mandado aquí. Otros agentes estaban investigando a este hombre y descubrieron que hoy quedaría aquí con John Jules, que hasta hoy no sabíamos que era. El señor Tanner nos asignó este caso porque nosotros tres habíamos descubierto quién era, es como un premio. Pero, cuidado, no nos podemos permitir que te vea.
-Me gusta el peligro. Bueno, de pende de que cosas… Peligro aventurero y misterioso, sí. Peligro de quedar con alguien y que te vaya a dejar plantado, no.
George suelta una pequeña carcajada.
-¿Will no es muy solitario?-le pregunto.
-Un poco. En las misiones y cosas serias prefiere estar solo. Pero en cuanto se refiere a fiesta va con gente como el que más. Siempre va rodeado de gente. Aunque yo, como voy con él, también.
-Hablando de fiesta, ¿tenemos fiestas en la agencia?-pregunto.
Sonríe y deja de mirar las plantas para mirarme a mí.
-Claro que tenemos fiestas, pero no te dejan ir a casa, ni nada por el estilo. La primera fiesta del año es la del nuevo año. Tenemos el día entero para ir a la cafetería, a la sala libre, o incluso, salir a Nueva York. La siguiente es el 14 de Febrero, el día de San Valentín. Nos dejan salir por la tarde desde las tres y media hasta las seis, por la mañana nos dejan ir por la agencia y por la noche es obligatorio acudir al baile con pareja del sexo opuesto –seguramente estaré blanca como el papel en estos momentos-. Tranquila, lo suele pedir el chico.
-No ayuda mucho.-creo que estoy más blanca aún. ¿Y si me lo pide Jason? Espera, no os lo he dicho: estamos a sábado 28 de enero, quedan exactamente dos semanas.
-Mejor sigo. En agosto dejan las dos primeras semanas de vacaciones, pero no puedes viajar a tu casa. A cada uno nos pagan mil dólares al mes, tú ahorras para cuando salgas a Nueva York en misiones o fiestas o también puedes ahorrar para el viaje. Siempre pagan el último día del mes, aunque hayas venido el 27 o 28. Si justo vienes el 30 o 31 del mes que sea, no te pagan. Tuviste mucha suerte. Tienes que viajar al menos con una persona de la agencia, ya sea agente o estudiante (los agentes no tienen poderes, en eso nos diferenciamos). Puedes irte a donde quieras, pero el 15 de agosto tienes que estar aquí. En las dos semanas siguientes hay que trabajar mogollón, porque son las semanas libres de los agentes. La siguiente fiesta es del 25 de diciembre al 30. Solo hay esas fiestas.
-¿No hay acción de gracias? ¿Ni el día de los inocentes? –niega con la cabeza.
Qué horror, solo cuatro fiestas al año. Encima, acción de gracias que es de las más importantes la sustituyen por San Valentín. En mi opinión, es una tontería. Prefieren ver a gente besándose que dando gracias. Me dan ganas de vomitar. Siempre me dio mucho asco todo eso de besos y abrazos entre chicos y chicas que no son familiares.
-Pero…-comienzo a decir.
-Shh.-me tapa la boca, entonces me doy cuenta de que abren la ventana.
-Creo que deberíamos hacer una emboscada.-supongo que es el hombre caluroso porque primero, es el que ha abierto la ventana y segundo, no es John.
-¿No crees que sería precipitarse demasiado, Tim?-ese es John.
-Prefiero que me llamen Timothy.-masculla el otro.
-¿Qué has dicho? ¿Acaso dudas de mis dotes como líder y para poner motes?-demasiado engreído para mí, el John empollón tenía más posibilidades conmigo.
-Disculpe jefe, continúe.-Con que jefe ¿eh?
-Digo que sería precipitarse demasiado. Imagínate que hieren a la chica Sería una desgracia. No solo para mis sentimientos, sino también para el plan.-parece que lo dice de corazón, parece que me quiere de verdad. Ojalá le pudiera pegar un puñetazo de verdad…
-Te dije que te quería de verdad.-me susurra George.
-Está actuando.-aunque sé que no es así.
George sonríe y por poco se le escapa una risa.
-Disculpe señor, pero creo que ahora mismo sus sentimientos no son lo que más importa.
-¿Qué has dicho? –se ha enfadado, bastante-. ¿Tú mandas en esta misión? ¿Qué te parece si matamos a tu Meghan? ¿Qué te parece si la matamos hoy mismo, que tenías pensado declararte después de tres años queriéndola en secreto? ¡No comprendes que eso es lo que me pasa a mí!
-Lo siento, señor, por favor, olvídelo.-le suplica
-Tarde. No debías haberlo dicho. ¿Y si te matamos ahora mismo? ¡Traedme una pistola!
-Señor, se lo ruego, un par de semanas más.-está llorando.
-Ni hablar. Ya he tenido suficiente paciencia-se oye un disparo-. Menos mal que lo he matado. Lo odiaba. Además era un vicepresidente de Julius Cools malísimo. Era muy tonto. Siempre me venía con que quería decirle a Meghan lo mucho que la quería, mientras yo me quedaba callado sufriendo porque no podía verla. ¡Y siempre con el calor! Cerraré la ventana-se acerca hacia la ventana. Oigo sus pasos cada vez más cerca. ¡Jamás he pasado tanto miedo! Va a cerrar la ventana, pero mira hacia el suelo y…-. Vaya, vaya, mira a quién tenemos aquí.
Agarra a George de la camiseta y con ayuda de otros hombres lo suben. Yo me quedo quieta mientras George me grita que corra.
-Eres demasiado buena para dejar a tu amigo aquí.-me provoca John mientras intenta alcanzarme con las manos.

¡Idea! No sé qué tal saldrá, porque no lo he hecho nunca. Corro hacia atrás unos veinte pasos, me doy la vuelta, cojo carrerilla y corro hacia la ventana. Por suerte me meto entre la ventana con la pierna dispuesta a pegar una patada. Le doy en toda la mejilla a John, pero un hombre grandote me pega un puñetazo y me duerme…

domingo, 28 de junio de 2015

Mi futuro libro XIV

Capítulo 14   Una familia muy peculiar  
 -Por último tenemos que ir al bosque de la desesperación.-dijo Evan.
 -Otro nombre fantástico.-comentó Beatrice irónicamente.
 -Siento deciros que no me sé historias sobre este lugar.-confesó Kyle.
 -¡Qué pena!-respondió Beatrice sarcásticamente mientras sonreía.
Mientras seguían hablando, comenzó una batalla en el interior de Linda. ¿Evan y ella? No, imposible. Él estaba sucio y simplemente se dedicaba a acompañar a Kyle en sus majestuosas y valientes hazañas. Pero sabía que Evan la quería, pero ¿era cierto que Kyle la amaba? ¿O se lo había imaginado ella? A lo mejor en ese momento no le quería, pero si era paciente, le cortejaría. Pero ¿y si como había dicho Jack, amaba a Evan, pero su suciedad lo tapaba? No, ella sabía perfectamente quién era su alma gemela. Nadie se lo tenía que decir. Decidió seguir con la misma idea que al principio, pero tampoco olvidó lo que le había dicho Jack.
 -Me ha parecido oír que Jack decía algo de amor verdadero, pero todo ha sido muy confuso y no recuerdo nada.-oyó Linda que decía Beatrice. Linda comprendió que Jack le habría echado algún conjuro para que lo olvidara.
 -¿Qué tenéis pensado hacer cuando esto acabe?-Linda esquivó una conversación llena de preguntas sobre el tema que ella no quería ni pensar.
 -Es lo mismo que me preguntasteis en la fiesta de las hadas.-dijo Evan. “Una fiesta mágica” pensó a continuación recordando a Linda y a él bailando.
 -Ya, pero no he oído a Kyle y Beatrice.-respondió la princesa.
 -Yo, querría empezar de cero. Dejar el castillo, seguir yendo por ahí con Evan, y si las doncellas queréis también.-les propuso Kyle haciéndoles una reverencia. Mientras, Beatrice pensaba “A ver cuánto tarda en cambiar de idea”
 -No, mejor no. Prefiero quedarme en el castillo.-añadió un segundo después el príncipe. Beatrice se rió.
 -Pues yo… Volver a la aldea y… No sé. Ya veré.-decía Beatrice mientras se miraba las uñas.
 -Yo seguir viviendo estas aventuras que tanto me gustan. La próxima a la que vaya lucharé contra algún dragón, trol o cualquier otra criatura mágica que me ataque.-fantaseaba Linda.
Por último Evan un poco tembloroso dijo:
 -Yo… Querría…Vivir aventuras… Como Linda.-cuando acabó agachó la cabeza. Parecía que nadie le había oído. Kyle se miraba al espejo, Linda miraba al horizonte pensativa y Beatrice miraba a los hilos de su vestido. El chico suspiró de alivio.
Pasaron un rato en silencio, pero cuando llegaron a la entrada del bosque, Evan dijo:
 -He aquí la entrada del bosque de la desesperación.
 -¿Cómo recuerdas todos los nombres? Yo no recuerdo ninguno.-admitió Beatrice.
No respondió. Se quedó callado mientras entraba en el bosque. Nadie sabía si le había ofendido, no le había escuchado, o simplemente no se había dignado a responder. Todos le siguieron en fila cantando más canciones que Linda les enseñaba.
   Pasado ya un rato, el grupo entero, oyó un ruido tras unos árboles. Evan les explicó que por esas tierras vagaban unas criaturas tenebrosas cuyos nombres no se podían decir. A Linda le entró miedo, pero dijo el muchacho que era una leyenda simplemente, pero, claro, acababan de ver y vivir una que era real, así que...
   De detrás de un árbol apareció una de esas criaturas. “Genial, nos tenían que tocar las leyendas verdaderas” pensaba la joven campesina.
Tenía los ojos amarillos como el oro, su hocico era negro como la noche. Les enseñaba los dientes dejando ver unos colmillos blancos y muy afilados. Sus fauces podían desgarrar la cabeza de un conejo, y si quisiera, la de un humano. Sus orejas eran puntiagudas, pero pequeñas. Tenía el pelaje en distintos colores: blanco por la parte de abajo y por arriba diferentes tonos de marrones, negros y grises. Sus patas, blancas, eran fuertes y firmes. Tenía una cola corta, pero musculosa.
Entonces Linda se dio cuenta:
-¡Es un lobo!-luego prosiguió-. ¡Las criaturas de las que hablabas eran lobos!
Los cuatro chillaron a la vez. La bestia se abalanzó sobre ellos, y Beatrice, Evan y Kyle se habían apartado. Pero Linda no.
Era una criatura tan preciosa… Sabía que les atacaba por algo, quizás su familia se muriera de hambre. Detrás de esa mirada asesina, aguardaba una espléndida criatura.
Lo malo es que el lobo no le leía la mente a Linda y la atacó. La tiró al suelo y Linda no hizo nada. Solo cuando se le abalanzó encima, reaccionó, pero no como los chicos esperaban. Le cantó una canción que Kelly le cantaba por las noches cuando tenía miedo. Kelly, aunque fuera una criada, era lo más parecido que había tenido a una madre, como ya dije. El lobo se empezó a calmar, y cuando se quedó dormido, Linda se sentó con él en su regazo.
 -Ha sido impresionante.-balbuceó Kyle.
 -Jamás había visto nada así.-añadió Beatrice alucinada.
 -La serenidad con la que lo habéis tratado ha sido asombrosa. Yo no hubiera podido hacer algo así.- dijo Evan.
 -Podrías haberle matado, estabais a tiempo de coger la espada.-comentó Kyle.
Linda lo dejó de mirar, así mirando a sus amigos. Cuando hubo mirado a los tres uno por uno, les contestó:
 -He visto que en él había más bondad que en cualquiera de nosotros. ¿Por qué nos atacó? No lo sé, pero he visto que lo hacía por una buena causa. ¿Cómo lo sé? Un presentimiento. Es lo único que necesito saber. Creo que tenemos que buscar a su familia y darles comida, ¿veis que delgado está?
Beatrice cogió un pájaro muerto del suelo y preguntó:
 -¿Esto bastará?-todos la miraron con asco y cogió otro pájaro muerto-. Con esto se podrán alimentar incluso ocho personas.
Ninguno objetó nada al respecto, pero todos pensaban lo mismo: ¡Puaj, que asco!
   Linda dejó al animal en el suelo y le despertó diciéndole:
 -Eh. Eh-mientras, le zarandeaba suavemente, y cuando despertó continuó-. ¿Podríais llevarnos con vuestra familia? Os queremos llevar comida. Sé que estáis pasando hambre.
El lobo pareció entenderla. Se puso de pie y caminó cojeando hacia el corazón del bosque.
 -¡Esperad!-le dijo Linda. Observó con detenimiento su pata y vio que chorreaba sangre. Llamó a sus amigos que estaban un poco más atrás y les contó su descubrimiento.
 -Chicos, ahora que lo recuerdo, por el lado del que venía el lobo había una mancha roja en el suelo, pero no le he dado importancia.
Sin pensarlo, Beatrice rasgó lo suficiente su vestido como para rodearle la pata. Apartó a Linda y le puso la tela alrededor de la extremidad, y sin decir nada se apartó. El lobo se puso en pie y prosiguió llevando a los amigos.
   Ya había pasado un rato cuando llegaron a una cueva que parecía pequeña, pero se iba ensanchando. En el fondo hallaron a otro lobo adulto (la madre) y otras tres crías. Inmediatamente la madre se puso delante de las crías y comenzó a gruñir, pero al ver que la pata de su “marido” sangraba su rostro se volvió triste. Comprendió que los chicos iban en son de paz y se acercó a ellos.
El macho parecía hablar a su mujer y a sus hijos soltando unos suaves gruñidos. El grupo pensaba que había dicho que los chicos le habían ayudado y que les traían comida, porque los pequeñitos se acercaron más y movieron la colita de lado a lado.
Los lobos les “ofrecieron” quedarse, pero rechazaron, porque debían proseguir su camino. Ya habían perdido demasiado tiempo y ya estaba oscureciendo. Durante el camino todos iban agotados, pero tenían que llegar hasta algún lugar donde dormir. Aunque seguramente sería al aire libre.
  Ya había pasado un rato cuando Beatrice se desplomó sobre el suelo. Todos estaban muy preocupados y la intentaban reanimar con un “¡Beatrice, despierta!” y “Venga, Beatrice” pero ninguno lo consiguió. Ya unos minutos después se le ocurrió a Linda echarle encima toda el agua que le quedaba, que no era mucha. Beatrice despertó de golpe y dijo:
 -¡¿Quién ha sido?!-Beatrice se enfadó, pero los demás la abrazaron y suspiraron de alivio.
 -Pensábamos que os moríais.-susurraron todos.
 -¿Morirme? ¡Qué decís! Solo me he sofocado, nada más.-respondió enfadada. Y los demás suspiraron de nuevo.
 -Pienso que deberíamos pararnos y descansar un poco, no quiero pegarme más sustos de estos.-dijo Linda. Todos asintieron y pararon a un lado del camino. Se tumbaron sin pronunciar palabra y se sumieron en un profundo sueño. Todos menos Linda.
Linda contempló entre los altos pinos el cielo anaranjado del anochecer. Comprobó que todos estaban dormidos, y luego, escaló el árbol más alto. Ya en la copa, miró hacia el camino que ya habían recorrido. Entonces recordó toda la aventura que habían vivido: Primero cuando encontró a Beatrice, Evan y Kyle; luego Ework, la cueva con los bandidos, las cascadas, la montaña, la casa de los Mechink, el ángel, la fiesta de hadas, Jack, la familia de lobos y ahora. Ese atardecer que Linda tenía delante era tan bonito... Desde allí contempló los parajes que había cruzado, recordó las aventuras vividas, las luchas… Todo recobraba vida en la mente de Linda.
Bajó del árbol, y a hurtadillas cogió el cuaderno de Beatrice y volvió al árbol. Probó a diseñar el paisaje, pero no se le daba muy bien dibujar, así que probó a escribir unos versos de poesía señalando lo que le rodeaba y lo que sentía. Luego, con bellas palabras describió el paisaje en prosa. Cuando el cielo se tiñó de negro, Linda bajó del árbol y recogió el cuaderno. Al final de ese día tan largo, Linda y el sol descansaron al fin, abriendo paso a la oscura luna de aquella noche.

 Siento haber tardado tanto, estaba de viaje.
Quiero deciros que esta versión está sin retocar, es decir, que el libro que llevaré a publicar (si lo aceptan) estará un poco cambiado. Es decir, este libro está escrito solo a manos de una niña sin revisión.

jueves, 25 de junio de 2015

El ojo de Horus VIII

Capítulo 7 La misión
En el ascensor, Will pulsa el número 15. Las habitaciones.
-¿Qué te ha pasado?-me pregunta George.
No respondo.
-Nos vamos a enterar tarde o temprano.-dice Will.
-Han contactado con los Julius.-respondo.
-¡¿En serio?!-gritan al unísono.
-Han contactado con los Julius y han descubierto algo que más tarde anunciarán –me suplican que se lo cuente, qué remedio…-. Los Loriums solo abren puertas, como bien sabéis. Pero han descubierto que los Glondos hacen el trabajo de los Loriums y el suyo. Los Roberbes hacen su trabajo, el de los Loriums y el de los Glondos. Los Blogurs hacen su trabajo, el de los Glondos, el de los Roberbes y el de los Loriums.
-¡Como mola!-exclama Will.
-¿Y tú? ¿Qué puedes hacer?-me pregunta George.
-Puedo hacer infinidad de cosas, no solo las cinco cosas que sabéis. Puedo volar, hacer que leviten objetos… Los Julius han dicho que tengo miles de poderes y que ni siquiera ellos saben con exactitud todos.
-¿Por qué has llorado pues? Es una pasada.-me pregunta Will justo cuando se abre el ascensor.
-Tengo miedo de hacer daño a la gente. Y peor aún, hacerles daño sin saberlo.-una lágrima se me cae por la mejilla, cuando llegamos a la puerta.
-¿Quieres que nos quedemos contigo?-pregunta George.
-No hace falta, pero muchas gracias. Podéis iros a vuestra clase de matemáticas.-miro el reloj.
-Hoy no tenemos clase, vamos a una misión. Saldremos a las diez, así que tenemos una media hora.-me explica Will.
-En ese caso, si queréis, os podéis quedar.
-Vale.-dicen a la vez.
Entramos en la 203 y luego en la D.
-A lo mejor me podéis ayudar con el ordenador.
-Déjame a mí, se me da muy bien la tecnología.-dice Will.
Se sienta en la silla y enciende el ordenador. Hace muchas cosas raras que yo no sabría hacer. Aparecen en la pantalla números y letras, muy raros.
Al cabo de cinco minutos, Will exclama.
-¡Eureka! He encontrado el nombre de todos los usuarios que lo han tenido. Solo hay dos. El primero se llamaba John Jules7 y el segundo se llama Juliette Jones7. ¿Conoces a algún John Jules?
-No es posible…-susurro.
-¿Lo conoces?-me vuelve a preguntar.
-Sí, bueno, lo conocía. El año pasado iba conmigo a clase, pero se tuvo que ir, y jamás lo he vuelto a ver…-respondo.
-Pues todos los nuevos desde hace tres años pasan por nosotros dos desde que nos hicieron guías. No le recuerdo…-dice George
-¿Cómo se ha colado en la oficina?-pregunta Will.
-A no ser… -espero que no sea lo que voy a decir-. A no ser que sea un Julius.
-¡Pero eso es imposible, la alarma habría sonado!-exclama George.
-Ya, pero imagínate que no ha ido por la puerta. Imagínate que descubrió el sistema de alarma y fue, yo que sé, ¿por el conducto de ventilación?
-Imposible, hay alarmas en todas las posibles entradas. Incluidos los conductos de ventilación.-explica Will.
-¿Y si ha encontrado una sin alarma?-propongo.
-Pero…-empieza a decir George, pero le tapo la boca. En la pantalla ha aparecido un vídeo que antes no estaba.
-¡Ha aparecido un vídeo! ¡Ponlo, Will!-Will le da al play.
En la pantalla aparece John.
-Este vídeo se emitirá una vez. Cuando llegue a su fin, se borrará de tu ordenador, Juliette Jones-tiene una voz de hombre, no como el año pasado, era el único chico con esa voz, pero ahora, parece mucho más hombre que cualquiera de los de mi curso-. He averiguado antes que cualquier agente lo que eres. Antes que todo el mundo. Hace tres meses, mi grupo de amigos y yo creamos un aparato para localizar a los de tu especie. ¡Espera! Tú eres la única-suelta una risa y sus ojos verdes se cierran-. Por cierto, quiero decirte una cosa, no sé si me has visto alguna vez, porque nunca me hablabas. Si me has visto me recordarás. El año pasado intenté pedirte salir, porque me gustabas mucho, pero no tenía el valor suficiente. Hoy te lo digo, porque ya no me da vergüenza. Te quiero, Juliette Jones –hace una pausa en la que yo me sonrojo-. Cambiando de tema, un aviso para la agencia. Vamos a por vosotros, los Julius vamos a por vosotros. Por cierto cielito, no sabes la cara de felicidad que puse al saber que tú eras la Clarinois. Por eso te mando este obsequio, me refiero al ordenador. Supongo que ya no pasaré desapercibido como en el colegio. Existiré para ti. Ahora este video se autodestruirá en cinco, cuatro, tres, dos, uno, boom…-el vídeo se cierra y desaparece de la pantalla.
Nos quedamos un momento en silencio. Yo al menos, me quedo en silencio por la vergüenza que he pasado y que estoy pasando.
-Tenemos que contárselo a Cameron.-dice Will.
-Ya voy yo.-me ofrezco.
-Nosotros vamos contigo. ¿Acaso no ha sido Will el que ha hecho que se ponga el vídeo? Dudo mucho que se hubiera puesto sin haber descubierto el usuario.
-Vale, venid conmigo.
   Llegamos justo cuando Cameron va a informar a la agencia entera del descubrimiento. Nos hace un gesto para que esperemos y enciende el micro.
-Atención War Versus Monsters. Un aviso importante. Recientemente, hemos descubierto que tenéis más poderes de los que os dijimos. Solamente los Loriums tenéis los poderes que sabíais. Los Glondos tenéis vuestros poderes y los de los Loriums. Eso pasa con todos, es decir, tenéis vuestros poderes y los de los grupos anteriores a los vuestros. También hemos descubierto que la Clarinois tiene mil poderes que no sabemos con exactitud. Muchas gracias por vuestro tiempo.-apaga el micrófono.
-¡Señor Tanner! Hemos visto algo importante.-dice George seguidamente.
-¿El qué?-ahora reparo en que no están ni Roy ni Carl, y que estamos solos los cuatro.
-Se me olvidó decirle que alguien había puesto un portátil en mi mesa. Es un regalo que me ha hecho un chico que antes iba a mi colegio. Hemos visto un vídeo en el que decía que venían a por nosotros, la W.V.M.-de pronto temo que George y Will le cuenten que me quiere y todo eso. ¡Me da mucha vergüenza!
-¿Cómo se llama?-pregunta.
-John… No me acuerdo del apellido.-dice Will.
-John Jules.-le ayuda George
-Su nombre no me suena… ¿Dices que a ti sí, Juliette?
-Iba conmigo a clase.-respondo.
-Muchas gracias, chicos. Un gran trabajo. Por cierto Juliette, si quieres irte con George y Will a la misión, no hay problema.-me ofrece. ¡Mi primera misión! ¡En mi primer día!
-Por supuesto que iré.
-Puedes ir bajando a la planta -1 si quieres –me propone Cameron, aunque luego le oigo decir-. Cuidad de ella. Que no use moto, la lleváis uno de los dos. Dadle algún arma para defenderse, pero no difícil de usar. Y lo más importante, que no le pase nada.-ya se han cerrado las puertas en la primera frase, pero creo que tengo súper-oído.
  Llego a la planta -1 diez segundos antes que los chicos.
-Primero vamos a coger armas, por si acaso –nos metemos en la sala de armas, que está vacía. Will pulsa un botón y aparecen las armas-. Cógete algo sencillito como una escopeta.
-¿Eso es sencillo?-pregunto-. Me cogeré un cuchillo y una pistola pequeñita, aunque no sé usarlos.-me acerco a donde los cuchillos y cojo uno pequeño, lo mismo con la pistola.
-Cógete dos revólveres y dos cuchillos de diez centímetros de hoja.-me dice George.
-Sí que sabéis de armas... ¿Las usáis mucho?
-Solo en las partes peligrosas de las misiones, pero creo que esta será sencillita.-me explica George. Cojo las armas que me ha dicho, pero no sé dónde meterlas.
-Métetelas en la chaqueta.-me dice Will.
-¿Qué chaqueta?-me da una chaqueta de cuero negra con miles de bolsillos dentro.
-Creo que esta es de chica y que es tu talla.-calcula George.
-Sí que es de chica y de mi talla, pero ¿queréis que meta en esos bolsillos las armas?
-Tendrías que haberte puesto otra ropa.-me riñe Will.
-Si hubiera sabido que iba a una misión secreta no me habría puesto esta ropa.-cruzo los brazos. Me pongo la chaqueta y me meto las armas en los bolsillos.
-¡Me pido la Big Dog!-grita Will.
-¡Yo la Indian!-exclama George. Cuando ve mi cara extrañada dice-. Son tipos de motos.
-¿Con quién voy yo?-pregunto.
-¿Qué moto te gusta más?-me enseñan las dos motos. No sé a cuál se va a subir cada uno, así que elijo una al azar.
-¿Con que las Indian, eh? Vas con George.
-Vale.-respondo.

Me dan un casco rojo y ellos se ponen dos cascos negros. Entonces, salimos a la aventura.

Mi futuro libro XIII

Capítulo 13   Un lago muy terrorífico
Pero todo lo bueno ha de acabar. Los cuatro se fueron a dormir, y por la mañana, por arte de magia (las hadas, claramente), habían recobrado su ropa a las doce en punto. Ya era por la mañana, estos se despertaron y desayunaron fruta que encontraron cerca de allí y cogieron agua de un río.
Hacía una mañana espléndida, el sol brillaba y no había rastro de nubes. Todo estaba despejado y la vista que les ofrecía un paisaje que era precioso. No hacía frío, solo un poco de brisa. La hierba estaba mojada por el rocío de la mañana. Los campos de su derecha estaban pintados de bellos colores y el bosque de su izquierda lleno de árboles diferentes y exóticos, y eso desde el exterior. El tiempo les sonreía.
 -Continuemos-objetó Linda-. Ahora tenemos que ir al lago de la muerte y yo diría que está por ahí.-señaló por donde continuaba el camino.
Nadie respondió, pero cogieron las mochilas y retomaron la marcha. Al principio iban callados, pero Kyle empezó a contarles una breve leyenda que le contó su padre sobre ese lago:
Un hombre llamado Jack Jones vivía en su aldea. Con apenas catorce años encontró el amor de su vida. Una doncella llamada Annabel Amstrong que pasaba por aquella aldea, su padre era un rico duque al que alojaron en un hostal muy lujoso. Cuando sus miradas se encontraron, ambos sintieron un flechazo de amor. Su amor era imposible, pero el joven Jack trepaba cada noche por la baja torre que les separaba. A la familia Amstrong le agradó la amabilidad del pueblo y decidieron quedarse a vivir allí, haciendo más felices aun a los enamorados. Pero la felicidad tan solo duró otros cuatro años, pues entonces los padres de Annabel le concedieron su mano al hijo de un poderoso duque llamado John cuando se casara con la joven, sería duque. Anabel y Jack pensaban que hacer, pero se les acababa el tiempo. El día de la boda, a Jack se le ocurrió un plan que no quería contar a la chica. En el instante de intercambiar anillos, Annabel perdió la esperanza, pero un hombre enmascarado agarró a la chica por el cuello, claramente era Jack y Annabel lo sabía. El novio no estaba dispuesto a perderla, así que desenfundó la espada. Iba a dar a Jack, pero Annabel se puso delante y John hirió Annabel matándola. Sumergido en llanto, Jack se fue a vivir al lago donde siempre iba con Annabel y juró matar a quien se acercara y también, juró que se vengaría. Unos años después de la que iba a ser la boda, Jack fue a matar a John, que ya tenía una mujer hermosa que daría a luz en pocas semanas. En vez de eso le quitó lo que más apreciaba, a su mujer y a su futuro bebé. Le clavó un puñal en el abdomen, justo donde él hirió a Annabel, la muchacha no se inmutó. Jack puso en una hoja de papel con su mejor caligrafía: ojo por ojo, diente por diente. Luego regresó el resto de su solitaria vida al lago que todos llaman el lago de la muerte.
 -Qué historia más bonita y calmante-dijo Beatrice sarcástica-. Por si no lo sabes ahora vamos a ese lago, aunque solo sea una leyenda da miedo.
A cada uno le penetró de forma distinta; a Beatrice le hizo sentir miedo, como ya había dicho; a Kyle le provocaba náuseas, tanta muerte…; a Evan le hacía sentir esperanza, porque a lo mejor, Linda se fijaba en él y veía lo que Annabel veía en Jack; por último, a Linda le enfadaba lo mal que se había portado el duque.
   Linda también conocía leyendas divertidas, terroríficas, románticas, dramáticas… ¡De todo tipo! Les contó una divertida para olvidar la anterior.
Después de la de Linda contó Evan otra de amor, y después de él Beatrice les contó otra de aventuras… Se lo pasaron genial, cada vez uno contaba una leyenda hasta que al final decidieron inventarse ellos mismos una historia.
Pero mientras reían, lloraban y se agarraban, dos personas les seguían. Aun no les habían encontrado, pero estaban a medio kilómetro. El hombre y la mujer giraron la curva y allí les vieron, estaban en una recta de medio kilómetro, estaban riéndose por alguna tontería que habrían dicho. Sigilosamente, se acercaron por detrás, pero Linda oyó algo cuando iban por la mitad. Disimuladamente, cogió la espada y dijo entre dientes:
  -Chicos a la de tres vais a los laterales. Uno.-empezó a contar Linda. Entre el dos y el tres Kyle le preguntó lo que estaba pasando, pero dijo el tres, se dio la vuelta con la espada y los tres se fueron a los lados. El jefe de lo que quedaba de banda también se fue a un lateral, dejando a Jessie y Linda solas en el camino.
 -Nadie tiene que morir, Brown.-dijo Linda en tono arrogante.
 -Lo mismo digo, señorita Martin. –respondió en el mismo tono Jessie.
 -Otra vez en el campo de batalla, ¿eh? ¿Recordáis quién ganó la última vez? -el plan de Linda era provocarla, así se consumiría a sí misma, pensaba.
 -Eso no volverá a pasar. Os creéis una heroína de vuestros cuentos, pensáis que soy la mala, pero no lo soy. He matado a gente, pero vos tampoco sois una maravilla. Habéis matado a una persona y quién sabe a cuanta gente más llegaréis a matar. No sois como los caballeros andantes de vuestras historias de fantasía, sois un monstruo.-la palabra resonó en la cabeza de Linda. ¿Sería cierto? ¿Sería ella el monstruo? Iba a explotar, pero no se rindió, ella era valiente e inteligente y no se dejaría engatusar por una rata estúpida.
Respondió con un grito y corrió hacia ella con la espada en la mano. Pensó en que ojalá Evan o Beatrice pudiera coger su arco y ayudarla. De repente, ocurrió lo que había pensado, mientras ella y la bandida chocaban sus espadas (sin poder evitar alguna que otra herida), Evan se acercó a la espalda de Linda y cogió el arco y las flechas. Disparó hacia Jessie, pero no acertó ninguna vez.
Después de minutos interminables en una lucha sin fin, Evan le dio en el pie a Jessie, pero Linda fue a por el jefe de la “banda”.
 -No la voy a matar a ella. Sería impropio haberla ganado en una lucha de dos contra uno. Pero a vos… Sois un cobarde. El trabajo sucio lo hacen vuestros secuaces, mejor dicho lo hacían. No sabéis manejar una espada, solo sabéis saquear y ordenar a la gente que haga cosas. Vos sois el monstruo, yo defiendo a mis amigos-hizo una pausa-. Vos matáis a los vuestros. Aunque ni siquiera lo son ¿verdad?
Linda le metió la espada en el costado mientras él imploraba piedad. No le hizo caso, les hizo un gesto a sus amigos de que se fueran y corrieron hacia el lago.

Ya tenían el lago delante suyo, aunque más bien era un pantano. Le rodeaban muchos árboles, pero el camino de rodearlo estaba lleno de arenas movedizas. Había que atravesarlo. La cuestión sería cómo. El lago no era muy largo, pero bastante ancho. Estando tan sucio y sin barcas sería complicado cruzarlo.
-Cuenta la leyenda que antes era un lago precioso con vistas a las montañas, pero cuando Jack vino a vivir lo transformó para que nadie le espiara; colocó árboles rodeándolo, puso arenas movedizas, lleno el lago con basura… Desde entonces nadie se atreve a cruzarlo, rodearlo…-les dijo Kyle a sus amigos. Ninguno dijo nada, dejaron que el escalofrío se quedara dentro de ellos.
 -¿Cómo lo cruzamos?-preguntó Beatrice.
 -Hagamos como en la cárcel, usemos cosas que tengamos-respondió Linda. Como a nadie se le ocurrió nada mejor, hicieron el plan de Linda-. Buscaremos por donde podamos durante cinco minutos y cogeremos todo. Evan tu por ahí-dijo señalando con el dedo al borde del lago-. Beatrice por ahí.  Kyle allí. Y yo aquí.
Se pusieron a buscar. Linda tenía miedo de lo que pudiera traer Beatrice. La otra vez había traído una rata, ¿quién sabe lo que se le ocurriría esta vez? No quería ni imaginárselo.
Pasaron los cinco minutos, pero cuando Evan iba a volver al punto de encuentro, calló en las arenas movedizas.
 -¡Evan! –gritaron las chicas. La arena empezó a tragárselo. Kyle no movió ni un dedo, es más, se desmalló.
 -Voy a ayudarle-dijo Linda-. ¡Dame la mano!-se dirigió a Evan estirándose todo lo que pudo.
 -No puedo.-gimió éste. Linda se acercó más, pero no alcanzó su mano.
 -¡Beatrice, pásame algún tronco!-exclamó Linda acercando su mano a Evan.
 -¡Cógelo!- Beatrice le pasó un tronco bastante grueso.
Evan consiguió agarrarse, pero una piedra que provenía de dentro del lago golpeó al muchacho en la cabeza y lo dejó inconsciente, haciendo que soltara el palo.
 -¡No!-chillaron.
Del agua salió un hombre enmascarado que dijo:
 -Si yo no pude tener a mi amante en su tiempo, vos, bella doncella, tampoco podéis tener al vuestro.
 -¡Jack!-gritó Beatrice-. No es posible…- murmuró luego.
 -¡Evan no es mi novio ni nada de eso! –tragó saliva y se ruborizó-. Es un simple escudero y yo soy una princesa.
 -Eso pensáis ahora, pero pronto descubriréis que el amor no es solo belleza y rango.-le dijo Jack.
 -Mi corazón no le pertenece.-le protegió Linda.
 -Pobre ingenua… Mi pequeña Annabel pensaba lo mismo, pero le hice cambiar. Le hice mejorar.
 -Evan es solo mi amigo. Un buen amigo. Y vos sois un sucio mentiroso-contestó Linda enfadada-. Y si me disculpáis, voy a rescatarlo.
Sin dejarle terminar se giró. Inspiró y espiro. Inspiró y espiró. Así un par de veces más. Tragó saliva y sin pensárselo más se metió en las arenas.
Todo estaba muy oscuro, pero algo hizo, ella no sabía qué pero de repente todo se volvió de agua. Veía con claridad cada gota. Y lo mejor de todo, podía respirar y podía hablar. Era algo mágico, otra cosa mágica. Miró a todos lados, pero no vio a Evan. De repente vio que alguien más estaba en el agua. El hombre enmascarado. Pero también estaba al lado suyo…
 -¡Evan!-chilló Linda al ver al muchacho desmallado-. ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué se ha vuelto todo de un agua en la que se puede respirar?
 -Habéis de darle una oportunidad. Puede ser un buen chico…-hizo una pausa y añadió-. Esto lo ha provocado su amor por vos. Y puede que algo de vuestro amor hacia él…-soltó una pequeña risita que Linda no soportó.
 -¡No le amo! ¡Sois un pesado y un descarado! ¿Cómo osáis hablarme así?-Linda le pegó una bofetada.
 -Relajaos. Con el tiempo os daréis cuenta. Ya veo que sois muy cabezota.
 -Mi corazón pertenece al galán príncipe Kyle. Pero él no lo sabe…
 -Veo que no sabéis elegir. No es valiente. ¡Se ha desmallado en vez de ir a salvar a su escudero!
 -Porque no quería perder a su amigo, estaba muy traumatizado ante tal idea...-defendió Linda a Kyle.
Jack se acercó a Linda y le apartó un mechón de pelo de la cara. En señal de respuesta, dio un paso atrás.
 -Me recordáis a mi amor. Sois su viva imagen. Aunque solo os fijáis en el exterior y no en el interior, eso es lo importante. Además del rango. ¿Qué más da que sea un escudero? Si vos le amáis todo es posible.
 -No le amo, es mi amigo simplemente. Ahora dejadme que me vaya con él.
 -Os dejaré marchar, con la condición de que ahora en adelante os fijéis más en lo que os he dicho. Se nota que os ama, pero piensa que jamás será correspondido. No le hagáis perder la ilusión. No os pido que le améis, solo os pido que le deis algo de esperanza. Au revoir, mademoiselle.-Le hizo una reverencia y la dejó pasar.
Linda agarró el cuerpo inconsciente del muchacho y le subió hacia la superficie. Resultaba bastante fácil transportarlo puesto que era agua. Cuando asomó la cabeza de Evan, Beatrice y Kyle, que ya se había despertado, tiraron de él. Después subió Linda.
 -¿Por qué estamos llenos de arena?-preguntó Linda.
 -Acabáis de estar dentro de arenas movedizas, ¿no es lógico?-dijo Beatrice.
 -Pero era agua…-murmuró Linda rascándose la cabeza.
 -¿Qué decís? ¿Os habéis vuelto loca?-preguntó extrañado Kyle.
Linda pensó quedarse callada. No quería comenzar una lucha por la que al final la tomarían por loca.
 -Parece que ha tragado ¿agua?-dijo Beatrice colocando las manos en el pecho y sacando agua.
 -Dejadme pasar-la princesa apartó a Beatrice y a Kyle y le tomó el pulso-. Está vivo-todos suspiraron aliviados-. Solo ha tragado un poco de agua-los amigos la miraron extrañada-. Voy a hacerle el boca a boca.
Le comenzó a hacer el boca a boca mientras Beatrice y Kyle rezaban. De las arenas movedizas salió Jack y miró como los tres intentaban salvar a su amigo, conmovido dijo:
 -Puedo ayudaros.- los tres se dieron la vuelta y vieron a Jack de pie detrás suyo.
Se puso de rodillas en frente de Evan y se quitó la máscara.
Era bastante guapo. Tenía el pelo rubio e iba despeinado. Tenía una nariz ni muy chata ni muy puntiaguda, intermedia. Los ojos de un tono avellana claro. Sus labios eran gruesos. Aunque ya le habían visto antes el cuerpo, vieron que tenía unos hombros fuertes al igual que sus brazos, piernas, manos…
Cerró los ojos y recitó algo en un idioma que no conocían. Repitió la misma frase varias veces y al final el agua salió de Evan, y este, se despertó.
 -¡Evan!-exclamaron de alegría todos sus amigos.
 -También puedo ayudaros a cruzar el lago.-dijo Jack. Alzó los brazos y dijo otra frase extraña e hizo levantar las aguas como Moisés. Le dieron las gracias y sus amigos cruzaron al otro lado, pero Linda espero un poco más para hablar con Jack.
 -Os agradezco mucho todo lo que habéis hecho.-le agradeció Linda.
 -Todo ha sido gracias a vos. Por haberme hecho aquella promesa. Por favor, pensad en lo que os dije. Hacedlo por el chico.
 -Lo intentaré.-respondió ella echando a correr. Mientras cruzaba el lago se despedía de Jack. Presentía que sería la última vez que lo vería, y no le extrañaba.




Siento haber tardado tanto en publicarla. Últimamente no he tenido mucho tiempo...