Capítulo 3 La pelea con los bandidos
Fueron a caballo. Encontraron un par de caballos salvajes, y se
las arreglaron.
-Una de las dos conmigo, y
otra con Evan.
-¡Yo con Kyle! -gritaron
las dos a coro. Al decirlo, Evan se entristeció.
Lo echaron a suertes. Kyle les dejó una moneda, si salía cara
ganaba la princesa, y si salía cruz la campesina. La lanzaron y...
-¡Cara! -Linda chilló de
alegría.
Durante el camino, Evan
y Beatrice no pronunciaron palabra. Evan, contemplaba a Kyle y Linda que reían
sin parar. Sobre todo a Linda, era guapa, misteriosa, aventurera... Era su
tipo. En cambio, Beatrice miraba fuera del camino. Tenía envidia de que su
amiga hubiera ganado. Tenía que ir agarrada a un sucio escudero. Kyle y Linda
pegaban: se lo pasaban bien, eran un príncipe y una princesa... En cambio Evan y Beatrice no pegaban, a pesar
de ser súbditos los dos, no se caían bien.
Llevaban aproximadamente
una hora, cuando oyeron un extraño ruido. Era el mismo que habían oído las
chicas antes de conocer al escudero y al príncipe solo que ahora parecían
cuatro. Se detuvieron. Un hombre salió de entre los matorrales y árboles con
una peligrosa espada en la mano.
-Dadme el dinero y las
joyas.-era un bandido.
-Ni hablar.-Linda estaba
dispuesta a defenderse-. No tendréis nada de nosotros. Y si lo queréis, por
encima de mi cadáver.
-Pues habrá que conseguir
el cadáver primero ¿no creéis? ¡Chicos! Una listilla quiere morir.
-En tus sueños.-Linda bajó
del caballo.
-Eso ya lo veremos.-el
malhechor sonreía malévolo.
-Linda, no.-le dijo Evan.
-Sois una princesa, no una
heroína de vuestros libros.-Beatrice también estaba preocupada.
-¡Dejadla! Si ella lo
quiere hacer que lo haga.-A Kyle no le importaba lo que le pasara.
-Gracias Kyle-Linda se lo
agradeció-. A ver qué podéis hacer.
Los cuatro bandidos se rieron.
-He aquí las normas; os
atacaremos de uno en uno. Si vencéis al primero, irá el segundo-al jefe le
apetecía probar como era-. Si lo conseguís… ¡Con todos ustedes: Brett Jolie!
Todos los bandidos llevaban la cara y el pelo tapados.
Solo se podían ver los ojos de diferentes colores con miradas asesinas.
El primero tenía los ojos
negros, y bastante achinados. Tenía los brazos largos, y fuertes pero unas
manos bastante patosas. Las piernas también eran largas y musculosas. Los pies
estaban tapados por unas botas que acababan en punta que llevaban todos los
bandidos. La ropa era la misma que la de los demás bandidos también: pantalones
blancos, que les venían grandes a todos y una camiseta del mismo color con un
pequeño chaleco por encima. El luchador era poco más alto que la princesa y
pesaba bastante debido a su fuerza.
-Vamos a bailar, pequeña.-el
bandido tenía una voz grave y ronca.
La chica desenfundó su espada, al igual que el rufián. La pelea
empezó.
El malhechor se movía lentamente. Le iba a
cortar los pies, cuando ella saltó. Aprovechó el momento que el hombre la
miraba furtivamente y le dio en el brazo. Comenzaron a caer gotas de sangre
roja y mancharon las hojas del suelo.
Linda miró al jefe de la banda, mientras un silencio recorría el
bosque. El malvado se retorció un poco entre las hojas tocándose el brazo,
hasta que los bandidos que estaban detrás del jefe, le ayudaron a levantarse.
-Bien-el superior de los
villanos, no se dejaría ganar por una princesa-. Pero era nuestro peor hombre.
Lo de ganar se acabó, señorita.
Aunque no lo admitía le había dejado un poco asombrado.
-Y para darle un pelín más
de emoción: Liam Moore.
En esa cara, había dos
ojos redondos, de color verde lima que parecían sobrenaturales. Los brazos eran
bastante delgados y largos; parecían ágiles. Las manos eran hábiles, y
pequeñas. Las piernas también esqueléticas, y kilométricas. No era muy pesado,
pero era un adversario difícil. Sería complicado.
-A ver si la muchachita
puede con este-añadió malignamente-. Una, dos y ¡tres!
El hombre y la princesa
dieron vueltas en círculos hasta que Liam, se hartó y corrió hacia ella. La
joven, se apartó, haciendo que el bandido se chocara contra un árbol. Su
adversario, no estaba dispuesto a perder tan fácilmente, así que se sacudió la
cabeza, y la pelea continuó. La chica corrió hacia Liam dispuesta a clavarle la
espada en el hígado, pero él, chocó su espada contra la de la muchacha.
Volvieron a chocar hasta cinco veces más, cuando Linda se aburrió, corrió hacia
un árbol, lo escaló en un tiempo récord y saltó encima de su contrincante. Le
agarraba por el cuello, mientras él intentaba gritar: "¡Basta!" Cuando por fin paró, bajó y
se dio por terminado el segundo asalto.
-¡Monstruo!-Liam se tocaba
el cuello para asegurarse de que estaba ileso.
-Bien…-el jefe empezaba a
sudar. Pero se dio cuenta de la inseguridad de su voz, y añadió estas palabras
fuertemente.
-Para hacer la papilla por
fin: Jessie Brown.
Tenía ojos de mujer, eran azul zafiro, preciosos. Los brazos eran
bastante flacuchos, pero fuertes. Las manos tenían unos dedos muy finos y
largos. Las piernas cortas y débiles. Las adversarias, tenían la misma altura.
Y el contrincante de la princesa, no pesaba mucho.
Y por fin, empezó la pelea.
-Por fin peleo contra alguien,
los otros dos pringados siempre se cargan a todos -su voz era de mujer, lo que
sorprendió a Beatrice y a Evan. En cambio Kyle, se miraba en su espejo de
bolsillo.
-De nada.-le respondió la
princesa altivamente.
-Pero eso no quiere decir
que no te vaya a hacer papilla.-respondió.
-Ya veremos.-contestó
Linda.
Linda atacó primero. Le iba a clavar la espada en todo el abdomen,
cuando Jessie combatió espada con espada. La princesa usaba todo su esfuerzo
para empujar hacia arriba con la espada, pero la bandida se lo impedía. Al
final Linda, echó atrás la espada. Empezó el momento de Jessie. Corriendo,
soltó un grito que hizo que todos se taparan los oídos. Todos menos Linda, que
empezó a correr y chillar como Jessie. La malvada le hizo una pequeña raja en
el pómulo derecho a Linda, pero ella le hirió gravemente el costado. Jessie
primero soltó la espada, y luego dejó caer sus rodillas.
-¿Aún quiere seguir
luchando, sheriff?-le dijo Linda arrogante.
-Podéis continuar vuestro camino...
-Me... Las...Pagaréis...
-Jessie dijo entre jadeos. Estaba muy enfadada.
-Lo dudo.-se montó en su
caballo, y el cuarteto continuó su camino.
-Habéis estado...-Beatrice
estaba asombrada.
-No habléis por favor.
sara, cuando pondrás el quinto capítulo de tu futuro libro???? me tiene enganchada un saludo bea
ResponderEliminarClaro que sí, si quieres, ahora lo pongo.
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