Capítulo
12 Más pesado imposible…
Ha pasado ya la clase de historia. Por cierto, después de ir al
baño, hemos vuelto a clase. Lo malo es que nos han visto todos los alumnos
porque ya había empezado la clase (no he mirado ni pensado en Jason). Lo bueno,
es que nos hemos perdido diez aburridos minutos en los que explicaban lo que
sentían y la preparación de los astronautas antes del viaje, un tostón.
Estamos todos apretadísimos en el ascensor esperando para ir a las
habitaciones. No sé si os lo he dicho, pero han instalado unas duchas en los
baños de las habitaciones. Ahora mismo no me apetece mucho un baño. Prefiero
que el agua caiga sobre mí, a que esté en mí. No sé si me explico mucho, pero
prefiero la ducha al baño.
Cuando se abren las puertas, la gente corre hacia sus
habitaciones. Yo no corro, no hay prisa, tenemos dos horas.
Me meto en el baño y me
quito la ropa. Abro el agua caliente. Está tan calentita… El agua cae demasiado
fuerte, así que decido aflojarla un poco. Voy a ponerme el champú cuando veo
que hay hidromasaje. ¡Perfecto! De pequeña, tuve una ducha con hidromasaje,
siempre, al acabar de ducharme, encendía el hidromasaje. ¡Daba un gustito…!
Ahora solo quiero ser una niña pequeña, así que decido darme ese placer.
He acabado de ducharme y darme ese masajito (era tan relajante),
me pongo una toalla alrededor del cuerpo, y otra alrededor del cabello. Salgo
de la habitación y me pego un susto de muerte.
-¡¿Qué haces aquí?!-le chillo. Es Jason. El odioso y arrogante
Jason.
-Lo siento mucho, no sabía que te estabas duchando.-aparta la
vista avergonzado.
-Estamos en nuestro tiempo de ducha. ¿Cómo no voy a estar
bañándome? Algunos no somos unos cerdos, ¿sabes?-me voy a meter otra vez en el
baño, pero me agarra de la muñeca-. Aléjate de mí.- ¿no se lo he dejado claro?
¿O es demasiado bobo para comprenderlo?
-Creo que eso no va a pasar.-responde soltándome la mano.
-¿Qué quieres decir?-ya me está asustando.
-Que Cameron nos ha dado una misión. A nosotros dos. Solos.-esto
no puede estar pasando. Es un sueño. Me pellizco pero es real.
-¿Dices una misión nosotros dos solos? Qué coincidencia... ¡Se lo
has pedido tú, ¿verdad?! ¡No me mientas!-estoy triste, pero procuro parecer
enfadada, me parece mejor.
-Te prometo que no le he dicho nada. Solo me han llamado y he ido
a ver que querían. Me lo han dado así, sin más.
-¡Qué sepas que yo no iré!-respondo a gritos.
-Eso lo tendrás que discutir con el señor Tanner.
La puerta se abre y veo tres caras asomándose.
-¿Qué pasa?-preguntan. Cuando Jason se da la vuelta y las chicas
le ven la cara le chillan-. ¡Vete de aquí, cerdo!-lo sacan a empujones de la
habitación y vuelven a entrar conmigo.
Cierran la puerta y se sientan junto a mí en la cama. Ellas
también estaban en la ducha; Jessica y Anna están en albornoz y Rose en toalla.
-¿Qué quería ese tío?-me pregunta Anna. Rompo a llorar y me
abrazan.
-¿Qué te pasa, Julie? Tú nunca sueles llorar, hoy ya has llorado
dos veces. Por culpa de ese idiota…-dice Jessica.
-Tranquila, tranquila, le diremos a Cameron que lo aleje de ti.-me
intenta calmar Rose, cosa que me hace sentirme peor.
Me separo de ellas y me seco las lágrimas.
-Cameron es el problema. Nos ha puesto a los dos solos en una
misión. ¡Ese chico me va a hacer explotar! Primero intenta ligar conmigo sin
conocerme, luego se disculpa pidiéndome ir con él al baile, luego me besa y
ahora esto. ¡No puedo vivir así!-puede que a mucha gente le parezca estúpido
que llore por esto, pero a mí me parece estúpido que lloren por otras cosas.
¿Por qué tengo que ser así de rara?
-Tranquila, hablaremos con él y le diremos que te cambie de
misión, ¿vale?-me tranquiliza Jessica.
-El mundo de los chicos es demasiado duro, y mucho más para
alguien que nunca lo ha explorado.-continúa Anna.
-¿Y si le pegamos…?-no la dejo acabar.
-¡Shh!-ahora susurro-. Creo que nos está espiando –no sé cómo lo
hago, pero veo que a través de la pared de mi habitación está Jason-. Jason
está fuera escuchándonos.
-Voy a…-esa es Rose, dispuesta a hacer locuras por… cualquier
cosa.
-Dejadme a mí-Anna abre la puerta-. ¿Es que no ves que la estás
haciendo daño?
-Vete o te partimos la cara.-Rose intenta darle miedo, pero no sé
si lo ha conseguido.
Jessica me está abrazando. Estamos las dos sentadas en la cama,
pero me suelto de su abrazo de oso y me levanto.
-Vete, por favor.-mi voz suena nasal.
No le dejo contestar, sino que le cierro la puerta en las narices.
-¿Quieres que vayamos a decirle algo a Cameron?-me propone
Jessica.
-No hace falta. De verdad, ya iré sola.-respondo.
-No cariño, nosotras te acompañamos.-Rose se sienta en la cama y
me hace sentarme a su lado.
-Por favor, necesito ir sola –en verdad, tengo miedo de enfadarme
mucho con Cameron y destrozar su despacho. Por eso no quiero que vengan, podría
hacerles daño-. Necesito ir sola.-repito.
-Vamos, Juliette, déjanos acompañarte. –suplica Anna.
-¡No! –deja de chillar Julie, deja de chillar…-. No chicas, iros,
por favor.
Parece que me hacen caso, porque se levantan y salen.
Me pongo unos pantalones vaqueros largos, una camiseta blanca de
manga corta y unas botas cortitas. Me hago una coleta con la primera goma que
encuentro, y salgo de la habitación.
El ascensor está vacío, menos mal. En él, me seco los ojos y las
mejillas. Se abren las puertas, llega el momento de la verdad.
-Cameron Tanner.-exclamo. Entro con grandes zancadas y miro
directamente a los ojos del jefe.
-¿Qué quieres, Juliette?-pregunta.
-¿Me ha asignado una misión junto al cretino de Jason?-no puedo
evitar ponerme roja, de furia.
-Por favor, no lo insultes así. Es un buen chico.
-¿Un buen chico? ¿Los buenos chicos te besan en la mejilla, te
piden ir al baile y te besan en los labios?-puede que no haya dejado tan mal a
Jason como pretendía.
-Eso lo hacen los novios.-dice con toda la tranquilidad del mundo.
Apoyo sus manos en la mesa con fuerza.
-Jason no es mi novio.-he debido echar humo en algún momento de
nuestra conversación.
-Mira Juliette, estás en una edad delicada. El problema es que no
estás acostumbrada a esa clase de chicos. Solo estás acostumbrada a chicos como
Will y George.-me suelta. Está tan calmado que me dan ganas de pegarle.
-Señor, con todo el respeto, no creo que yo sea el problema. No
creo que los chicos como Will y George sean malas personas para elegir como
amigos. Con todo el respeto, Jason me pone nerviosa, usted me pone nerviosa.
¿Entiende?-intento parecer tranquila, como él.
-¡Juliette Jones Blair! ¡No me vuelvas a hablar de ese modo! –se
levanta de la silla-. ¡Vas a ir a esa misión y punto! No hay más que hablar.
Vete, por favor.-me doy la vuelta de mala gana y le doy a la planta del
comedor.
-No sabe con quién se está metiendo.-se cierran las puertas.
Ahora estoy sentada en la mesa del comedor junto a Jessica, Anna,
Rose, Will y George. Estoy comiéndome mi segunda salchicha, que por cierto,
está muy buena. Will y George van por las salchichas también. Mis amigas han
bajado hace cinco minutos y aún van por los fideos.
-¿Con quién os vais a poner en el baile?-pregunta Will.
Todos negamos con la cabeza sin saber nada.
-A propósito, Juliette. ¿Te gustaría ir conmigo al baile?-me
pregunta George.
-Me encantaría.-respondo a secas. Al menos tengo ya una excusa
para no ir con Jason.
-¿Alguna quiere ir conmigo?-dice Will a mis amigas.
Rose gira su bandeja para empezar con las salchichas.
-Vale.
-¿Y nosotras?-preguntan Jessica y Anna a la vez.
-Podéis preguntar a algún chico que parezca majo.-ofrezco.
-Gracias por el consejo.-agradece irónica Anna.
-Chicos, ¿conocéis a alguien divertido y majo?-consulta Jessica.
-Yo creo que todos los que se sientan en esa mesa son majos.-Will
señala a los de la mesa de enfrente.
-¡Vamos!-las dos, se acercan a la mesa y les dicen algo que no
oigo. Dos chicos levantan la mano y ellas vuelven felices-. Esos dos chicos de
ahí irán con nosotras.-exclaman señalando a dos chicos.
De repente, noto un cosquilleo en la nuca. ¡Otra vez! Me giro, y
para mi sorpresa, Dorothy es la que me está mirando. Me saluda con la mano, y
yo la saludo a ella. Me vuelvo a dar la vuelta. Vuelvo a notar el cosquilleo y
me vuelvo a girar. Este sí que es Jason. Disimula y sigue hablando con sus
amigos. Espero acabar la cena tranquila e irme a la cama.
Estoy en mi cuarto y dentro de media hora darán el toque de queda.
Estoy en el ordenador escribiendo mi primera historia desde que llegué aquí. Me
he quedado atascada y decido ir a por un vaso de agua.
El agua del grifo no está muy buena, pero está fresquita. Me
vuelvo a sentar al ordenador, y veo que tengo abierto el correo con un mensaje
que dice: “Dirígete a la biblioteca ahora mismo.” Puede que sea una trampa,
pero me tienta el peligro.
La biblioteca está vacía. Me quedo de pie apoyada en el marco de la
puerta dentro de la biblioteca. Un olor a libro viejo recorre la sala y me pone
la piel de gallina. Siempre me ha gustado e inquietado a la vez ese olor.
Bostezo y la puerta se abre de golpe. No veo quién es, porque tengo los ojos
cerrados por el bostezo. ¡No puedo abrirlos!
-Jason sé que estás ahí. Ya sabía que eras tú el que me había
llamado.
-Aun así has venido.-creo que está detrás de mí, porque noto su
aliento en mi nuca.
-Te advierto que…-no puedo continuar, porque me han tapado la
boca. Me han tapado la boca con otra boca.
Ya me está volviendo a besar, le voy a matar… Pero se está a gusto.
No sé por qué, pero este beso me gusta. ¿En qué se diferencia al anterior? No
lo sé, pero me hace sentir a salvo. Sigo con los ojos cerrados, pero en
cualquier momento siento que puedo abrirlos. Pero no quiero.
Noto que unos brazos rodean mi cuerpo, pero me quedo inmóvil. ¿Qué
me pasa? ¿Por qué no reacciono? Esta vez estoy segura que no me está
controlando. Pero, ¿por qué me gusta? No lo entiendo, nunca me ha pasado.
Bueno, nunca he besado a nadie. Solo me han besado una vez en mi vida, y lo que
hice fue apartarme e ir llorando al baño. ¿Por qué esta vez, siendo que es la
misma persona y que ha sido de repente, me gusta y me hace sentir bien?
Recuerdo como soy y como es Jason. Yo soy cerrada y él es abierto.
Yo soy tímida y él arrogante. Me separo lentamente, aunque hay una voz en mi
cabeza que no quiere que lo haga.
-No, no está bien.-me tiembla la voz.
-¿Por qué? Que sepas que no te he controlado en ningún momento.
Solo para que mantuvieras los ojos cerrados.-me mira a los ojos.
No sé, pero siento que estoy engañando a George. No somos novios
ni nada de eso, pero vamos a ir juntos al baile. No sé cómo se lo tomaría, por
no decir cómo se lo tomarían mis amigas si se lo cuento.
-No puedo ir contigo al baile.-digo.
-¿Crees que ese es mi propósito? Bueno, es uno de ellos, pero…-se
detiene un momento a pensar-. ¿Tienes novio?
-¿¡Qué!? –exclamo-. ¡No! No tengo novio, pero tengo pareja para el
baile.
-¿Cuál de los dos es?-pregunta.
-¿Qué más te da? Por favor, te agradecería que no fueras contando
esto por ahí. Que hicieras como que esto no ha pasado. Nunca me has besado.-le
digo en serio.
-En realidad todos saben que te besé una vez.
-Déjame en paz. Olvídame. Piensa en mí como tu primera derrota. La
primera chica que no has conseguido dominar. Solo soy una del montón. Además,
todos saben que mi carácter es difícil. Déjame ir.
-No quiero –será cabezota…-. No quiero dejarte ir, porque no eres
una del montón. Puede que otras chicas sean del montón, pero tú no. Te quiero,
Juliette.- ¿cuántas veces me han dicho eso desde que llegué a la agencia? Dos.
¿Y en el resto de mi vida? Cero.
-Vamos Jason, déjate de sentimentalismos. No me quieres. Solo soy
un reto para ti. Solo quieres colgarte la medallita de “Conseguí domesticar a
la Clarinois, la chica con el carácter más imposible de dominar en la tierra y
en el espacio.” ¿Te crees que no lo sé?-me cruzo de brazos.
-Léeme la mente.-dice.
-¿Qué?-pregunto.
-Que me leas la mente. Si no me crees, al menos quiero que veas
que no te miento. Métete en mi cabeza.
¿Qué hago? Me da miedo meterme en su mente. ¿Qué encontraré ahí?
Bueno, al menos, sabré si miente o no.
-De acuerdo.-exagero y me pongo los dedos en las sienes.
O no. O no. O no. Es cierto, me quiere de verdad. Dentro de él he
visto que me quiere de verdad. Además, no me quiere solo porque sea guapa
(aunque no lo soy) o porque sea la Clarinois o una medallita para colgarse.
Justo cuando yo entré en la sala, pensó que era preciosa, vio como era de
personalidad y se enamoró de mí. Me voy a morir…
-Jason, no tenía ni idea…-consigo decir-. Pero no puedo –me siento
culpable, he visto todo el daño que le he hecho. Cuando le dije que no le
perdonaba-. Lo siento, no puedo salir contigo.
Salgo corriendo de la biblioteca y voy al ascensor.
-¡Juliette, espera!-es lo último que oigo cuando se cierran las
puertas.
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