Capítulo
15 Las cinco fases
Estoy atada de manos y pies contra una pared. Hay gente a mi
alrededor riéndose. Toda la gente que conozco y he conocido riéndose en seis filas
diferentes. Para diferenciar cada fila, hay una mesa con unos cuencos encima de
cada una. Desde la pared, puedo ver que dentro de los cuencos, hay cuchillos.
Las seis primeras personas son mis mejores amigas, Will, George y Jason. Todos,
se ríen de mí. Reconozco a muchas personas, pero a Bertha Rodney (una chica de
mi clase), la reconozco de las que más, porque su risa siempre ha sido muy
fuerte.
-¡Venga chicos, vamos a empezar!-exclama Jason.
-¡Sí!-exclaman todos.
Cada uno coge un cuchillo y me los lanzan todos a la vez. Uno me
da en la mano derecha, otro en la izquierda, uno va a mi muslo derecho, otro a
mi pie (también derecho), otro al costado (más bien a la izquierda) y el
último, a la tripa. No me muero a pesar de tener seis cuchillos en el cuerpo.
Me muerdo el labio con fuerza y me esfuerzo por no chillar.
Otras seis personas se ponen al frente. Mi madre, mi padre, mi
hermano, la profesora más querida que he tenido nunca, Arnold y Sylvia Pitt,
otra chica de mi clase.
Vuelven a lanzar cuchillos
y uno va a mi pie libre, otro al otro lado del costado, a mi rodilla izquierda,
al hombro izquierdo, a la muñeca derecha y a la frente.
Los tiros que deberían ser morales, no lo son. Hacen un daño
terrible, pero no puedo hablar.
-¡Deberás intentarlo mejor, John! ¡El dolor no me hará
hablar!-exclamo al cielo.
Oigo que alguien habla por un altavoz y la sala se disuelve.
-Primera fase, los 12 disparos, completada.- es la voz de una
mujer.
-Bien hecho Julie, pero nadie nunca ha realizado las cinco
pruebas.-me felicita John.
La habitación se convierte
en un desierto y de repente tengo la necesidad de beber agua. Una GRAN
necesidad de beber agua.
-¡Agua, por favor!-dejo escapar.
-Solo si nos dices las palabras que te dijeron.-me dice John desde
no sé qué altavoz.
-¡Jamás!-la sed va aumentando, pero no puedo darme por vencida.
-De acuerdo.-responde John.
Piensa Juliette, eres muy inteligente, puedes pensar algo. No me
he vuelto loca, por si pensáis que la sed me ha afectado la cabeza, solo me
animo. Tienes poderes… ¡Eso es! ¡Tengo poderes! ¡Puedo pasar las pruebas con
poderes! ¡Bien!
Que aparezca una botella de agua, que aparezca una botella de
agua…
¡Bien! ¡Ha aparecido una botella llenísima de agua! Abro el tapón
y bebo como una loca.
-¿Qué me decís ahora? No podéis derrotarme, soy más inteligente
que vosotros ¡Ja!
-Segunda fase, muriendo de sed, completada.-dice la misma mujer de
antes.
-Antes de que llegues a la tercera fase, te vamos a quitar los
poderes en las fases. Alexis, desactiva sus funciones durante las fases.
-Me da igual, las pasaré de todos modos.-les suelto.
El desierto desaparece,
en su lugar, aparece un bosque repleto de plantas silvestres, insectos y aves.
Entonces, aparece un tigre. Sin pensarlo dos veces, busco en mi
chaqueta. ¿La pistola? ¿Dónde está?
-Lo siento, querida, te hemos quitado la pistola, espero que no te importe.
-Lo siento, querida, te hemos quitado la pistola, espero que no te importe.
-Da igual, podré derrotar al tigre.
El tigre es precioso, es blanco con rayas negras y tiene los ojos
azules. Es muy bonito. Pero me quiere comer, sus grandes fauces están abiertas
y listas para matar.
Miro a mi alrededor y decido escalar un árbol. Cuando vivía en
Frederick, siempre escalaba árboles, y me escapaba de casa para jugar con los
conejitos, mis únicos amigos. Siempre les cantaba canciones para llamarlos a
que vinieran. Nunca supe por qué me hacían caso, pero debo tener algún poder
para invocar animales.
Ya he subido y estoy en la copa. Lo malo, es que este árbol es
bajito y el tigre fuerte, así que intenta derribarlo, estoy segura de que lo
conseguirá.
¡Idea! A los conejitos podía calmarlos con canciones, ¿por qué no
a un tigre? Espera, si usaba poderes para calmarlos, dudo que pueda, puesto que
me los han quitado. Merece la pena intentarlo.
Bajo de un salto del árbol (ya oigo a John preguntándose qué hago)
y me pongo en frente del tigre. Canto la canción que siempre les cantaba a los
conejos.
- Near, far, wherever you are. I believe
that the heart does go on. Once more, you open the door and you're here in my
heart. And my heart will go on and on.-le canto el estribillo de la canción de Titanic.
No canto toda la canción, porque si no, estaré aquí hasta mañana.
El tigre se va durmiendo poco a poco. Oigo por el altavoz a bastante gente
llorando.
-Tercera fase –la mujer lo dice llorando-, vencer a un tigre,
completada.
-Juliette –John también está llorando-, me da pena a las dos
últimas fases que te enfrentarás. Solo una persona llegó a la última, pero
fallo. Juliette tienes una voz preciosa, tan preciosa como tú-no canto tan
bien, o eso creo yo-. Nunca nadie había tratado calmar al tigre. Sin más
dilación, la fase cuatro.
El bosque se va y
aparezco en el centro de una habitación con seis personas repartidas en ella a
parte de mí. Jessica está en una esquina, Anna en otra, Rose en otra, George en
otra y Will y Jason están uno en frente mío, y otro detrás de mí. ¿Qué tocará
ahora? ¿Otra vez amigos asesinos?
-¡Juliette, ya no eres mi amiga! ¡Me has dejado sola en el trabajo
de clase!-me chilla Jessica con cara de zombie.
¿Qué dice? ¿Qué trabajo? Jessica no dejaría de ser mi amiga por
esa tontería.
-¡Tampoco eres mi amiga! –exclama Anna con la misma cara que
Jessie-. ¡Has olvidado mandarme un mensaje cuando has acabado los deberes!-eso
tampoco ha pasado.
-¡No me explicaste el ejercicio!-grita Rose. ¿Por qué todos ponen
esa cara y dicen que no son amigos míos por tonterías?
-¡Tienes que cambiarme los poderes!-ese es Will.
-¡No me quieres y no quisiste ir conmigo al baile!-exclama Jason.
Eso es verdad, pero no se enfadaría conmigo.
-¡Juliette! ¿Qué haces aquí? Es mi sueño-dice George-. ¿Por qué
todos te dicen esas cosas?
Ya lo entiendo, es mi peor pesadilla, pero no sé cómo, George,
mediante un sueño suyo ha contactado conmigo.
-¡Hay un fallo! ¿Cómo ha entrado ese Roberbe aquí? A no ser
que…-John habla y yo digo.
-¡Este no es mi peor miedo! ¡Lo sería si no tuviera amigos, pero
George no me ha dicho nada y además, mis amigos no me dejarían por tonterías!
–exclamo-. Cuatro puntos para Juliette, cero para John. ¡Ja!
-¿De qué hablas, Juliette?-pregunta George.
-Te lo explico en la agencia. ¡Diles que estoy en la sexta
avenida! ¡Qué vengan a por mí, corre! -¿Qué cómo sé dónde estoy? Fácil. Me he
aprendí un mapa de Nueva York y conté por dónde íbamos girando. Por cierto,
fuimos en coche, y yo con los ojos vendados.
-¿Cómo sabes eso?-pregunta John.
-¡Corre, George, corre!-George desaparece de la habitación.
-Cuarta fase, vencer el peor miedo, completada.
-Juliette, vas por la última fase. Es la más complicada, nunca
nadie la ha pasado.-explica John.
-En la siguiente fase tendrás que matar a tu persona más querida y
no te podrás escaquear. No hay forma posible. Solo dos opciones: hablar o
matar.
El nuevo escenario es una habitación estrecha, pero alargada. Al
fondo, veo una persona atada a una silla, pero no veo su rostro, está demasiado
lejos. Al lado mío, hay una pequeña mesa con una pistola encima. No quiero
matar a mi persona más querida, aunque son tres, ¿Cuál de mis mejores amigas
estará?
Agarro la pistola con fuerza, y lentamente me acerco a la silla
para ver a la persona. Para mi sorpresa, no están ninguna de mis amigas, está
Jason. Parece como si hubiera un error informático y el semblante deja de ser
el de Jason y se convierte en George. Vuelve a pasar lo mismo y se cambia a
Jason. Así continuamente.
-¿Con que no soy de tus personas queridas, eh? Por cierto, con
queridas, Alexis quería decir amadas, a las personas que más quieres en el
aspecto amoroso.-explica John.
Noto un bolo en la garganta. No me gustan ni Jason ni George. No
me gusta ningún chico. Soy una persona libre que no quiere meterse en temas
amorosos. No me gustan.
-Tu programa falla, no me gusta ningún chico.-replico.
-Mentira. Mis programas nunca fallan. Solo te estás
engañando.-responde.
-¡No me gustan! ¡Nunca me ha gustado ningún chico y no va a
cambiar ahora! ¡No estoy enamorada! ¡Solo porque me caigan bien, sean majos,
divertidos, guapos…! –la siguiente frase la digo en susurro-. No me gustan.
-Puede que estas pruebas te hayan hecho ver lo que sientes en realidad.
Puede que te hagan ver la verdad de cómo eres: fuerte, por la prueba de los
cuchillos; inteligente, por el desierto; dulce, por el bosque; valiente, por la
prueba del miedo; y sentimental, por esta prueba. Siempre pensaste que eras
fría y desalmada, que nunca te gustó nadie, pero resulta que te gustan dos
chicos.-puede que tenga razón. Normalmente, no le creería, pero todo tiene
sentido.
-Ahora tienes que matar o hablar, así de sencillo.-añade Alexis.
-Matar es más fácil.-respondo, aunque no sea verdad.
-Recuerda, no eres exactamente como creías ser.-dice John.
Lo único que quiere es que hable, así que, disparo. Espera, ¡he
matado a George y a Jason! Me siento fatal. He preferido matarles a decir
cuatro palabras.
Veo la cara de George con el agujero de mi bala en la frente.
-¡Oh, no! ¡George!-la cabeza se le cae hacia un lado, y yo le
desato de la silla. Para cuando acabo, veo a Jason con un disparo en la
cabeza-. ¡Jason!
Tumbo su cuerpo en el suelo. Su cuerpo inerte está pálido en vez
de moreno, como solía estar. Agarro su cabeza, mientras suelto lágrimas encima
de él. Su semblante se cambia por el de George, pero sigo haciendo lo mismo.
-¿Por qué he hecho eso? ¿Por qué os he matado?-suelto una de mis
lágrimas encima suyo, también, pero parece que las lágrimas le hacen decir una
última frase.
-Juliette, solo es una fase, no es real. Deja de llorar, por
favor.-le miro a los ojos, pero su vuelven marrones al instante. Jason-. Es una
alucinación, no me has matado.
Es verdad, solo son imaginaciones mías y las provoca la fase.
-¿¡Por qué dicen eso!? ¿¡Los has programado tú!?-oigo decir a
John.
-No señor.-responde.
-¡Vienen los de la W.V.M., corred!-exclama alguien que no oigo.
Jason me sonríe y yo le imito. Su cara se cambia por la de George,
que también sonríe.
-Adiós Julie…-murmura y cierra los ojos.
Vuelvo a la habitación del
principio y entra George en persona.
-¡Está aquí!-exclama-. ¿Juliette estás bien?
-Adiós George.-me desmayo y todo se vuelve oscuro.
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