martes, 18 de agosto de 2015

El ojo de Horus XV

Capítulo 15 Las cinco fases
Estoy atada de manos y pies contra una pared. Hay gente a mi alrededor riéndose. Toda la gente que conozco y he conocido riéndose en seis filas diferentes. Para diferenciar cada fila, hay una mesa con unos cuencos encima de cada una. Desde la pared, puedo ver que dentro de los cuencos, hay cuchillos. Las seis primeras personas son mis mejores amigas, Will, George y Jason. Todos, se ríen de mí. Reconozco a muchas personas, pero a Bertha Rodney (una chica de mi clase), la reconozco de las que más, porque su risa siempre ha sido muy fuerte.
-¡Venga chicos, vamos a empezar!-exclama Jason.
-¡Sí!-exclaman todos.
Cada uno coge un cuchillo y me los lanzan todos a la vez. Uno me da en la mano derecha, otro en la izquierda, uno va a mi muslo derecho, otro a mi pie (también derecho), otro al costado (más bien a la izquierda) y el último, a la tripa. No me muero a pesar de tener seis cuchillos en el cuerpo. Me muerdo el labio con fuerza y me esfuerzo por no chillar.
Otras seis personas se ponen al frente. Mi madre, mi padre, mi hermano, la profesora más querida que he tenido nunca, Arnold y Sylvia Pitt, otra chica de mi clase.
 Vuelven a lanzar cuchillos y uno va a mi pie libre, otro al otro lado del costado, a mi rodilla izquierda, al hombro izquierdo, a la muñeca derecha y a la frente.
Los tiros que deberían ser morales, no lo son. Hacen un daño terrible, pero no puedo hablar.
-¡Deberás intentarlo mejor, John! ¡El dolor no me hará hablar!-exclamo al cielo.
Oigo que alguien habla por un altavoz y la sala se disuelve.
-Primera fase, los 12 disparos, completada.- es la voz de una mujer.
-Bien hecho Julie, pero nadie nunca ha realizado las cinco pruebas.-me felicita John.
  La habitación se convierte en un desierto y de repente tengo la necesidad de beber agua. Una GRAN necesidad de beber agua.
-¡Agua, por favor!-dejo escapar.
-Solo si nos dices las palabras que te dijeron.-me dice John desde no sé qué altavoz.
-¡Jamás!-la sed va aumentando, pero no puedo darme por vencida.
-De acuerdo.-responde John.
Piensa Juliette, eres muy inteligente, puedes pensar algo. No me he vuelto loca, por si pensáis que la sed me ha afectado la cabeza, solo me animo. Tienes poderes… ¡Eso es! ¡Tengo poderes! ¡Puedo pasar las pruebas con poderes! ¡Bien!
Que aparezca una botella de agua, que aparezca una botella de agua…
¡Bien! ¡Ha aparecido una botella llenísima de agua! Abro el tapón y bebo como una loca.
-¿Qué me decís ahora? No podéis derrotarme, soy más inteligente que vosotros ¡Ja!
-Segunda fase, muriendo de sed, completada.-dice la misma mujer de antes.
-Antes de que llegues a la tercera fase, te vamos a quitar los poderes en las fases. Alexis, desactiva sus funciones durante las fases.
-Me da igual, las pasaré de todos modos.-les suelto.
   El desierto desaparece, en su lugar, aparece un bosque repleto de plantas silvestres, insectos y aves.
Entonces, aparece un tigre. Sin pensarlo dos veces, busco en mi chaqueta. ¿La pistola? ¿Dónde está?
-Lo siento, querida, te hemos quitado la pistola, espero que no te importe.
-Da igual, podré derrotar al tigre.
El tigre es precioso, es blanco con rayas negras y tiene los ojos azules. Es muy bonito. Pero me quiere comer, sus grandes fauces están abiertas y listas para matar.
Miro a mi alrededor y decido escalar un árbol. Cuando vivía en Frederick, siempre escalaba árboles, y me escapaba de casa para jugar con los conejitos, mis únicos amigos. Siempre les cantaba canciones para llamarlos a que vinieran. Nunca supe por qué me hacían caso, pero debo tener algún poder para invocar animales.
Ya he subido y estoy en la copa. Lo malo, es que este árbol es bajito y el tigre fuerte, así que intenta derribarlo, estoy segura de que lo conseguirá.
¡Idea! A los conejitos podía calmarlos con canciones, ¿por qué no a un tigre? Espera, si usaba poderes para calmarlos, dudo que pueda, puesto que me los han quitado. Merece la pena intentarlo.
Bajo de un salto del árbol (ya oigo a John preguntándose qué hago) y me pongo en frente del tigre. Canto la canción que siempre les cantaba a los conejos.
- Near, far, wherever you are. I believe that the heart does go on. Once more, you open the door and you're here in my heart. And my heart will go on and on.-le canto el estribillo de la canción de Titanic.
No canto toda la canción, porque si no, estaré aquí hasta mañana. El tigre se va durmiendo poco a poco. Oigo por el altavoz a bastante gente llorando.
-Tercera fase –la mujer lo dice llorando-, vencer a un tigre, completada.
-Juliette –John también está llorando-, me da pena a las dos últimas fases que te enfrentarás. Solo una persona llegó a la última, pero fallo. Juliette tienes una voz preciosa, tan preciosa como tú-no canto tan bien, o eso creo yo-. Nunca nadie había tratado calmar al tigre. Sin más dilación, la fase cuatro.
   El bosque se va y aparezco en el centro de una habitación con seis personas repartidas en ella a parte de mí. Jessica está en una esquina, Anna en otra, Rose en otra, George en otra y Will y Jason están uno en frente mío, y otro detrás de mí. ¿Qué tocará ahora? ¿Otra vez amigos asesinos?
-¡Juliette, ya no eres mi amiga! ¡Me has dejado sola en el trabajo de clase!-me chilla Jessica con cara de zombie.
¿Qué dice? ¿Qué trabajo? Jessica no dejaría de ser mi amiga por esa tontería.
-¡Tampoco eres mi amiga! –exclama Anna con la misma cara que Jessie-. ¡Has olvidado mandarme un mensaje cuando has acabado los deberes!-eso tampoco ha pasado.
-¡No me explicaste el ejercicio!-grita Rose. ¿Por qué todos ponen esa cara y dicen que no son amigos míos por tonterías?
-¡Tienes que cambiarme los poderes!-ese es Will.
-¡No me quieres y no quisiste ir conmigo al baile!-exclama Jason. Eso es verdad, pero no se enfadaría conmigo.
-¡Juliette! ¿Qué haces aquí? Es mi sueño-dice George-. ¿Por qué todos te dicen esas cosas?
Ya lo entiendo, es mi peor pesadilla, pero no sé cómo, George, mediante un sueño suyo ha contactado conmigo.
-¡Hay un fallo! ¿Cómo ha entrado ese Roberbe aquí? A no ser que…-John habla y yo digo.
-¡Este no es mi peor miedo! ¡Lo sería si no tuviera amigos, pero George no me ha dicho nada y además, mis amigos no me dejarían por tonterías! –exclamo-. Cuatro puntos para Juliette, cero para John. ¡Ja!
-¿De qué hablas, Juliette?-pregunta George.
-Te lo explico en la agencia. ¡Diles que estoy en la sexta avenida! ¡Qué vengan a por mí, corre! -¿Qué cómo sé dónde estoy? Fácil. Me he aprendí un mapa de Nueva York y conté por dónde íbamos girando. Por cierto, fuimos en coche, y yo con los ojos vendados.
-¿Cómo sabes eso?-pregunta John.
-¡Corre, George, corre!-George desaparece de la habitación.
-Cuarta fase, vencer el peor miedo, completada.
-Juliette, vas por la última fase. Es la más complicada, nunca nadie la ha pasado.-explica John.
-En la siguiente fase tendrás que matar a tu persona más querida y no te podrás escaquear. No hay forma posible. Solo dos opciones: hablar o matar.
El nuevo escenario es una habitación estrecha, pero alargada. Al fondo, veo una persona atada a una silla, pero no veo su rostro, está demasiado lejos. Al lado mío, hay una pequeña mesa con una pistola encima. No quiero matar a mi persona más querida, aunque son tres, ¿Cuál de mis mejores amigas estará?
Agarro la pistola con fuerza, y lentamente me acerco a la silla para ver a la persona. Para mi sorpresa, no están ninguna de mis amigas, está Jason. Parece como si hubiera un error informático y el semblante deja de ser el de Jason y se convierte en George. Vuelve a pasar lo mismo y se cambia a Jason. Así continuamente.
-¿Con que no soy de tus personas queridas, eh? Por cierto, con queridas, Alexis quería decir amadas, a las personas que más quieres en el aspecto amoroso.-explica John.
Noto un bolo en la garganta. No me gustan ni Jason ni George. No me gusta ningún chico. Soy una persona libre que no quiere meterse en temas amorosos. No me gustan.
-Tu programa falla, no me gusta ningún chico.-replico.
-Mentira. Mis programas nunca fallan. Solo te estás engañando.-responde.
-¡No me gustan! ¡Nunca me ha gustado ningún chico y no va a cambiar ahora! ¡No estoy enamorada! ¡Solo porque me caigan bien, sean majos, divertidos, guapos…! –la siguiente frase la digo en susurro-. No me gustan.
-Puede que estas pruebas te hayan hecho ver lo que sientes en realidad. Puede que te hagan ver la verdad de cómo eres: fuerte, por la prueba de los cuchillos; inteligente, por el desierto; dulce, por el bosque; valiente, por la prueba del miedo; y sentimental, por esta prueba. Siempre pensaste que eras fría y desalmada, que nunca te gustó nadie, pero resulta que te gustan dos chicos.-puede que tenga razón. Normalmente, no le creería, pero todo tiene sentido.
-Ahora tienes que matar o hablar, así de sencillo.-añade Alexis.
-Matar es más fácil.-respondo, aunque no sea verdad.
-Recuerda, no eres exactamente como creías ser.-dice John.
Lo único que quiere es que hable, así que, disparo. Espera, ¡he matado a George y a Jason! Me siento fatal. He preferido matarles a decir cuatro palabras.
Veo la cara de George con el agujero de mi bala en la frente.
-¡Oh, no! ¡George!-la cabeza se le cae hacia un lado, y yo le desato de la silla. Para cuando acabo, veo a Jason con un disparo en la cabeza-. ¡Jason!
Tumbo su cuerpo en el suelo. Su cuerpo inerte está pálido en vez de moreno, como solía estar. Agarro su cabeza, mientras suelto lágrimas encima de él. Su semblante se cambia por el de George, pero sigo haciendo lo mismo.
-¿Por qué he hecho eso? ¿Por qué os he matado?-suelto una de mis lágrimas encima suyo, también, pero parece que las lágrimas le hacen decir una última frase.
-Juliette, solo es una fase, no es real. Deja de llorar, por favor.-le miro a los ojos, pero su vuelven marrones al instante. Jason-. Es una alucinación, no me has matado.
Es verdad, solo son imaginaciones mías y las provoca la fase.
-¿¡Por qué dicen eso!? ¿¡Los has programado tú!?-oigo decir a John.
-No señor.-responde.
-¡Vienen los de la W.V.M., corred!-exclama alguien que no oigo.
Jason me sonríe y yo le imito. Su cara se cambia por la de George, que también sonríe.
-Adiós Julie…-murmura y cierra los ojos.
  Vuelvo a la habitación del principio y entra George en persona.
-¡Está aquí!-exclama-. ¿Juliette estás bien?

-Adiós George.-me desmayo y todo se vuelve oscuro.

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