martes, 14 de julio de 2015

El ojo de Horus XII

Capítulo 11  Como dice la canción “no hay dos sin tres.”
Hemos decido ir todos juntos a la sala de ocio, pero les digo que vayan yendo.
-Id yendo vosotros, tengo que ir al lavabo.-se meten los cinco riendo en el ascensor. Supongo que Rose habrá dicho alguna tontería.
  Salgo de los lavabos corriendo, pero un chico me detiene. Jason.
-Mira Juliette…
-Quieres pedirme perdón por lo mal que te has portado conmigo, porque tienes miedo de que te queme la habitación o algo peor. Lo siento, disculpas no aceptadas. Que lo sepas, no me meto con cobardes.-no le he leído la mente, porque tengo miedo de lo que pueda encontrar.
-Puedes leerme la mente y comprobar que no es verdad lo que dices –para un momento para que le lea la mente, pero no me apetece-. Quiero pedirte perdón, pero no porque te tenga miedo.
-No te lo crees ni tú. Si me disculpas, tengo que irme.-voy a rodearle, pero se me pone delante.
-No quieres irte, si quisieras irte, ya te habrías ido. Quieres escucharme –no, la verdad, pero me pica la curiosidad de saber lo que me va a decir-. Vamos a un sitio más privado.
-De eso nada. Quiero que todo el mundo este mirando por si acaso quieres matarme o algo parecido.
-¿Matarte? ¡No! Escúchame. Dentro de unas semanas hay un baile.
-Lo sé-le corto-. No iré contigo, porque sé que me harás quedar en ridículo de un modo u otro.
-No te haré quedar en ridículo –suspira-. Quiero que me perdones por todas las estupideces que te he dicho. Si preguntas a mis amigos te dirán que nunca he hecho esto. Nunca le he pedido a nadie perdón de corazón.
-Entonces pretendes que te crea.-respondo.
-Estoy haciendo lo posible por hacerlo rápido. Lo siento, ¿vale? Ya lo he dicho…-vuelve a suspirar-. ¿Quieres ir conmigo al baile?
-Después de lo que me has hecho. ¿Te crees que puedes ligar con la gente y luego invitarles a bailar?
-Creo que es así como se hace. Lo hace todo el mundo.-me contesta.
-Siento no ser como todo el mundo.-le rodeo y esta vez no opone resistencia.
-¡Juliette!-solo giro la cabeza-. Piénsatelo, por favor.
-De acuerdo.-añado a regañadientes y me dirijo al ascensor.
   Mis amigos me esperan delante del ascensor
-¿Por qué has tardado tanto?-me pregunta Anna.
-No creo que tardes diez minutos en hacer pis.-continua Rose con la misma cara de enfado que Anna, pero más en broma.
-El estúpido de Jason me ha empezado a retener.-contesto.
-¿Qué te ha dicho?-Jessica, no quieras saberlo.
-Tonterías como que quería pedirme perdón, que si quería ir con él al baile…
-No te entra en la cabeza que a lo mejor es majo. Puede que solo intentara atraer tu atención para que le escucharas.-me dice Will.
-A mí no me va esa clase de gente.
-¿Qué clase de gente?-pregunta George.
-La clase de gente que quiere atraer tu atención y te molesta continuamente. Seguramente John solo dice que soy guapa para que me una a su bando y Jason para hacerse el interesante y atraer mi atención. Creedme, esa clase de gente, te enamora primero y luego te deja tirado como un pañuelo.-digo.
-¿Te ha pasado alguna vez?-vuelve otra vez George a preguntar.
-No, pero leo mucho. He leído un par de libros en los que una chica se enamora de esa clase de personas y luego se van partiéndoles el corazón-miro al suelo-. A veces me meto demasiado en la piel de las personas de mis libros y siento su dolor.
Se forma un pequeño silencio.
-¿A dónde vamos?-pregunta Jessica.
-A un lugar donde podamos hacer algo juntos.-responde Anna.
-¿Qué os parece… una pista de baile?-propone Rose.
-¡Sí!-asentimos todos.
Nos metemos en una sala que pone baile. Estamos solos, supongo que la gente normal no quiere bailar después de comer. Pero nosotros no somos gente normal. Hay un aparato de música y yo voy a elegir canción. Elijo la de Uptown Funk, el mejor tema que encuentro.
Empezamos a bailar y a bailar hasta que acaba la canción.
-¡Dejadme elegir canción, por favor!-pide Rose. Tengo miedo de lo que pueda elegir.
De repente suena una canción. No es tan loca como pensaba que sería. Bang Bang.

Han sido unas dos horas esto de bailar, ya estamos agotados. Aún nos queda una hora de tiempo libre (es como si fuera media hora, porque tenemos que ir a coger sitio a clase), pero no sabemos qué hacer. Nada de movernos mucho, estamos muy cansados.  ¿Qué podemos hacer?
-¿Se os ocurre algo?-pregunta Anna.
Jessica sigue sonriendo a pesar de todo el cansancio que lleva dentro.
-Podemos… No sé.-dice.
-¿Jugar a…?-George deja la frase en el aire.
-¿Algo?-Will vuelve a dejar la frase en el aire como su hermano.
Seguimos en la habitación del baile. Hay un sofá y yo me dejo caer sobre él.
-¿Hay piscina?-pregunto.
-¿Quieres meterte en la piscina?-Will parece desconcertado.
-No. ¿Pero hay piscina?-insisto.
-Sí, claro que sí…-responde George.
-Guiadme.-les ordeno.
La piscina está en una de las habitaciones de esta planta.
-¿Para qué quieres la piscina si no te vas a bañar?-pregunta George.
-Para esto.-aprovecho a que está en frente de la piscina y le empujo. Cuando está en el agua todos nos reímos.
-No tiene gracia.-no lo dice enfadado, pero no está riéndose.
-Claro que sí.-respondo. Entonces, Will me empuja.
El agua me cala la ropa, el pelo… ¿Cómo me seco ahora? Da igual. Me empiezo a reír y digo:
-Tendría más gracia con una de las locuras de Rose.
-De acuerdo.-empuja a George, Anna y a Jessica. A todos a la vez. ¿Cómo? No preguntéis, yo tampoco lo he visto muy bien.
-Serás…-Jessica le agarra del tobillo a Rose y Anna se le une.
-Tonta.-Anna acaba la frase de Jessica (lo dice de broma). Will, George y yo también le agarramos la pierna y tiramos de ella hacia el agua. Al final cae y nos partimos de risa. Nos empezamos a salpicar con el agua.

Ha sido una media hora divertidísima. Está en el Top 10 de mis recuerdos más divertidos.
Al llegar a clase, todos nos miran extrañados. Estamos calados de pies a cabeza.
-Tíos, ¿qué habéis hecho?-preguntan un par de chicos que están sentados en primera fila.
-No preguntéis.-les suelta Will. Nada más decirlo, todos nos reímos.
El estúpido de Jason entra en la sala y nos mira atónito.
-¿Qué…?-pregunta mirándome solamente a mí.
-Si hubieras entrado cinco segundos antes, habrías oído “no preguntéis”.-contesto. Estamos en la última fila de la clase y Jason se me acerca. Apoya sus manos en mi pupitre y me mira directamente a los ojos.
-¿Qué habéis hecho?-repite su pregunta.
-Solo hemos ido a la piscina y nos hemos caído por accidente.-Anna está al lado mío y suelta una risita.
-“Por accidente”. Espera, no me acuerdo quién había empezado por “accidente” toda la movida de caernos al agua.-ríe.
-¿Quieres callar?-le espeto-. Mira, solo nos hemos divertido un poco. Además, ¿a ti qué te importa lo que yo haga?
-Me importa más de lo que crees –no sé cómo, pero me levanto. ¡Yo no quiero! Seguramente Jason será un Blogur. Hay diez en el mundo, pues yo conozco a la mitad-. Soy un Blogur, como habrás podido notar –consigue que dé la vuelta a la mesa y me coloca delante de él-. Me importa más de lo que crees.-sus labios se juntan con los míos, pero para cuando voy a apartarle, se mete en mi cabeza, porque ya no quiero hacerlo.
Pasan tres segundos, y consigo apartarle.
-¿¡Qué haces!?-miro a mi alrededor y veo a toda la clase mirándonos. Ya ha llegado mucha gente, de hecho, creo que están todos-. ¿¡Por qué haces eso!?-salgo de la clase y me voy directa al baño.
¡Será…! ¡Quiero matarle! Debería haberle leído la mente antes del beso, ¿pero de qué me habría servido? Aún no sé controlar la mente. No puedo llorar. Soy más fuerte que eso. Si me avergüenzan, me enfado, pero no lloro.
Golpeo el lavabo. Idiota. Se cree que puede ir besando gente por ahí.
-Juliette…-esa es Jessica. Me giro y veo a las tres mirándome con pena.
-Tranquila, ya ves que es un cretino. No necesitas más pruebas.-me tranquiliza Anna.
-Ya, pero no quiero pruebas. Quiero que se aleje de mí.-respondo.
-Cariño, ¿si podemos pedimos un juicio, vale?-Jessica y Anna miran a Rose negando con la cabeza-. Lo dejamos para otro día.
Se me caen un par de lágrimas, justo lo que quería evitar.
-Es que solo quiero volver a casa. A un mundo en el que no le gustaba a nadie. Que creían que era una rarita con solo tres amigas. Que a nadie le gustaba –hago memoria-. O eso creía… Creía que no le gustaba a nadie, pero le gustaba a un chico. Mi mundo de sueños no existe ya. Todo se desmoronó cuando vine aquí. Ahora resulta que les gusto a dos chicos…-me siento sobre la tapa de un váter.
-Tres.-dice Rose con voz queda. Jessica y Anna la miran con cara de enfado.
-¿Qué?
-Nos han contado que le gustas a otro chico, pero no sabemos quién, creo que Rose no ha elegido buen momento para contártelo.-Anna la mira con enfado otra vez.
-Quiero volver al mundo en que solo estábamos nosotras cuatro. Pero ese mundo ya no existe.-suelto un par de lágrimas más y miro al suelo. Nunca sollozo, nunca he sollozado en mi vida excepto de pequeña. No sollozo, pero me gustaría sollozar como cuando tenía tres años y lanzarme a los brazos de mi madre.
-Julie, tranquila –me sonríe-. Ese mundo aún no está perdido. Juntas, podemos hacerlo volver a vivir.-me da la mano y mis otras amigas la ponen junto a la suya.
-¡Por un mundo nuestro!-grita Rose.

-¡Por un mundo nuestro!-exclamamos todas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario