martes, 7 de julio de 2015

El ojo de Horus X

Capítulo 9 Un día de locos
Me despierto en una habitación fría. No sé qué hora es ni dónde estoy, pero calculo que habrá pasado una media hora desde que me dormí y que estaré en la misma casa. Al menos tengo una buena noticia: Will y George están conmigo. Desmayados, pero conmigo. Si esto fuera un reality show, a los espectadores les gustaría que me lanzara a abrazarles, como una tonta enamorada. Pero no es un reality. Me acerco a ellos y les tomo el pulso. El de los dos es normal.
Abren la puerta.
-¿Qué haces, princesita?-¿En Nueva York todos tienen que poner apodos bonitos?-. No importa. Si no quieres que le hagamos nada, más te vale colaborar.
-¿En qué?-me pongo en pie y cruzo los brazos sobre el pecho. Él se acerca a mí, ya que estamos a unos cinco pasos, aun así, sigo en mi sitio. Se acerca demasiado, estamos a medio paso, pero sigo donde estoy.
-No sabes cuánto tiempo he esperado para decírtelo en persona.-me pone un mechón de pelo detrás de la oreja.
-¿Quieres dejar de hacer acertijos y hablarme con claridad?-sé exactamente que me va a decir, pero muchas veces hago esto, preguntar sabiendo la respuesta, una costumbre mía.
-Recuerdo que en quinto de primaria, pegaste a un chico. Se metió con tus mejores amigas y empezasteis a discutir. Tú le amenazaste con pegarle, pero no te creyó, así que lo hiciste.
-¿Por qué me cuentas esto?-es bastante más alto que yo, así que tengo que mirar bastante alto para mirarle directamente a los ojos. Mide metro ochenta, mientras que yo mido metro setenta, diez centímetros de diferencia…
-Me gustaría haber estado en su lugar, haber recibido un puñetazo tuyo, haber ido contigo al despacho del director y haber recibido tu abrazo, aunque hubiera sido de mala gana.
-¿Cómo sabes eso? Solo se lo conté a mis mejores amigas y el chico no se lo dijo a nadie.
-Te parecerá que estoy loco, pero te espié –sí que me parece que está loco-. Desde que llegaste no he podido dejar de pensar en ti. Te espiaba continuamente, no tenía amigos…-parece haber un ápice de pena en él, pero desaparece rápidamente-. Me colé por los conductos de ventilación que daban al despacho del director, los había estudiado para ver qué hacías continuamente. Vi ese abrazo de mala gana, y te vi en clase cuando te tocó en un trabajo de pareja con él. Siempre estabais tensos cuando trabajabais juntos. Siempre te estaba mirando, pero tranquila, solo en el colegio y a veces por la calle. ¿No es lo más romántico que has oído nunca? Me enamoré de ti desde que te vi, te espiaba continuamente…-doy un paso atrás. ¿No es eso acoso? Si el acoso le parece romántico allá él, a mí me da miedo.
-Me da miedo. ¿Estuviste espiándome? Que sepas que yo no soy de las románticas.
-Lo sé, te espié, ¿recuerdas?-me dice.
-Mejor cambiamos de tema. ¿Qué quieres que haga? Te ayudaré depende de lo que sea.
-Quiero que trabajes con nosotros, somos Julius Cools. Te explico, somos humanos, persona con poderes (como tú), y Julius planeando acabar con la W.V.M. Quieren exterminar a los Julius porque son de otro planeta.
-Vamos que sois hippies que no tenéis razón. Los Julius asesinaban a gente, John. ¿No lo entiendes? La War Versus Monsters se creó por ellos. Porque mataban a humanos como tú y como yo.
-Los mataban porque eran malas personas.-se queja John.
-Me da igual, tenían los mismos derechos que cualquier otra persona.
-No pienso seguir discutiendo esto. ¿Dices que no? Pues haz lo que quieras –hace una pequeña pausa-. Una pregunta, ¿quieres salir conmigo?
-¿Estás de broma? ¡No! Tú quieres matar a toda la agencia en la que trabajo, me espías… ¿Esperas que salga contigo después de todo esto?
-Da igual todo si nos queremos. ¿Acaso no pudieron vivir juntos Romeo y Julieta? Yo soy Romeo-John y tú Juliette.
-Romeo y Julieta acabaron muertos, además no te quiero.-parece que he herido a John, pero no le quiero, mucho menos como novio.
-Dentro de un tiempo verás que me quieres.
-Dentro de un tiempo te pegaré una bofetada, ¿qué digo, por qué no ahora?-le pego en toda la cara una bofetada.
-Es por los chicos, ¿verdad?-me dice susurrando.
-¿Qué chicos?- por una vez me ha pillado desprevenida y no sé a quién se refiere.
-Uno de los que está ahí inconsciente. ¿Cuál es? ¿El rubio de ojos azules? ¿O el moreno de ojos marrones?-me pregunta un poco enfadado.
-¡No me gusta ninguno! ¡Me caen bien, pero no me gustan!
-Era por saber con quién empezar.-masculla.
-¿Con quién empezar de qué?-temo lo que me pueda decir.
-Con esto-saca una pistola de su chaqueta a la vez que los dos se despiertan a la vez-. Empezaré por el rubio, parece más atractivo.
-¡No!-chillo y me salto a la vez que la bala que me da en la pierna.
-¡Juliette!-chillan los dos hermanos.
A lo lejos oigo la voz de John.
-¡Tranquila, mi amor!
-No soy tu amor.-cuando se acerca a mí le pego una patada con la pierna buena.
Le doy en las piernas y cae. George y Will aprovechan para atarle las manos con una cuerda que hay tirada y le duermen con un puñetazo.
-Juliette, ¿estás bien?-es lo último que oigo de George antes del fondo negro.

Abro los ojos y estoy en una camilla. Es un ambiente de hospital, pero no parece del todo un hospital. No hay ningún sillón ni una televisión para los ingresados. Solo hay betadine y otros productos para curar sobre estanterías. Parece una enfermería.
Justo entonces abren la puerta. Es una mujer de unos treinta y pocos años. Lleva una bata de médico y el pelo recogido en un moño mal hecho.
-Buenas noches, soy Tiana, una de las enfermeras de la agencia -¿Buenas noches? ¿Es de noche?-. Te dispararon en la pierna, pero estás mejor, si quieres puedes salir a cenar.
Me levanto sin decir nada y noto un tirón en la pierna.  Me la miro y aun tengo un agujero en el pantalón con sangre.
-No quise quitarte la ropa, por si te molestaba. Por si lo piensas, hago lo mismo con todos mis pacientes, no solo contigo.-supongo que quiere demostrar que no me tiene miedo.
Ahora que lo pienso, ¿pantalón largo? Yo llevaba unos shorts, no unos pantalones largos. Además llevo otra camiseta, una de manga larga. Los pantalones son vaqueros y la camiseta es gris sin estampados.
-Dices que no me has cambiado, pero llevo puesta otra ropa.-comento.
-Perdóname, la ropa estaba manchada de sangre y pensé lavarla, no era con mala intención…-me tiene miedo.
-No importa, pero para la próxima vez no me mientas.-asiente con la cabeza y salgo de la habitación.
Sigo por un pequeño pasillo con puertas a los laterales, pero yo salgo por la que está al fondo, en frente mío. Fuera está el comedor. Odio lo que ocurre.
Todos se callan y un silencio abrumador envuelve la sala. Miro a ambos lados y luego dirijo la mirada al suelo. Camino hacia la fila de la comida y todos los que estaban se apartan y los cocineros me sirven la comida rápido. Ahora no estoy para chillar, así que cuando me dirijo a la mesa con mis amigas, a mitad de camino susurro avergonzada:
-Os agradecería que no os callarais cada vez que entro en una habitación.-obedecen al instante y todos siguen haciendo lo mismo que hacían antes de que yo llegara.
Continúo andando. Antes no los veía, pero ahora sí que los veo. Están mis mejores amigas hablando tranquilamente con Will y George. Se han sentado en la misma mesa que nos hemos sentado esta mañana Will, George y yo.
-Hola chicos.-les saludo alegremente. Intento ocultar la tristeza que llevo dentro.
Estoy triste porque ahora sé que me consideran un monstruo, toda la agencia, incluida la enfermera y los cocineros. También me da pena John, aunque me da más miedo que otra cosa. Me dio pena cuando le dije que no le quería, pero sigo pensando lo mismo sobre él, lo odio.  Aunque aún no estoy muy convencida de que sea verdad todo este romance.
-Hola.-me saludan los cinco a la vez. Me siento al lado de Rose. Ellas me cuentan lo que han hecho hoy.
-Ha sido todo muy aburrido, ya ves. Pero tú, ¿qué tal tu primera misión?-me dice Rose.
-Fatal. Me han pegado un tiro en la pierna, he averiguado cosas que no quería que fueran ciertas –con esto me refiero a lo de que John me quiere y todo eso- y se ha hecho realidad una de mis peores pesadillas.- Ahí me refiero a lo del baile y San Valentín…
-¡Muy divertida, en general!-aplaude Jessica.
-Al menos nos ha salvado la vida. –Will me pone la mano en el hombro.
-A mí me has salvado de un tiro en la cabeza.-me dice George.
-Solo hice lo que me parecía conveniente. Cualquiera habríais hecho lo mismo.-no miro a nadie, miro a mi plato y revuelvo los guisantes con el tenedor.
-Aunque haya un herido, no hay ningún muerto.-concluye Anna.
-Deberíamos subir a nuestros cuartos.-les quiero contar a Anna, Jessica y Rose todo lo que ha pasado.
-¡Pero si no has comido nada!-exclama Will.
-No tengo hambre. ¿Subís, chicas?
Vaciamos nuestras bandejas y vamos al ascensor. Los chicos se han quedado en su sitio porque querían acabar la cena.
  Una vez en mi habitación, nos sentamos Anna y yo en la cama, y Jessica y Rose en el suelo.
-En la misión he averiguado muchas cosas.-les digo.
-¡Cuenta, cuenta!-exclaman a la vez
-Primero, solo tenemos cuatro fiestas. Año nuevo, Vacaciones de Verano, Navidad y San Valentín. Lo horrible, es que en San Valentín hacen un baile obligatorio en el que, también por obligación, tenemos que ir chico y chica juntos-las tres chillan de horror. A ellas les gusta ir guapas y todo eso, pero lo de chico y chica…-. Otra cosa horrible es que… Le gusto a John Jules.
-¿El que iba a clase con nosotras?-pregunta Jessica y yo, asiento.
-¿El que iba siempre solo por el patio?-consulta Rose.
-El mismo.-respondo.
-¿Dónde lo has encontrado?-me pregunta Anna extrañada.
-Pues ahora resulta que es un tío guaperas jefe de una banda que quiere destruir a la W.V.M., que me ha querido desde que me vio, que me ha espiado en cada momento de mi vida y que encima, me pide que sea su novia.- les explico enfadada.
-¿Guaperas, dices?-dice Rose de broma.
-Muy graciosa, Rose. Ya verás la gracia que te hace cuando te pase.-respondo.
-¿Quiere destruir la W.V.M.?
-¿Y encima tiene el morro de pedirte salir?-ahí está Anna acabando las frases de Jessica.
-Por lo visto, sí.-respondo.
-¿Y si vamos a la cama y mañana hablamos de esto?-propone Rose.
-Sí, casi que mejor.-respondemos al unísono las tres.

Cada una se va a su cuarto. Yo me pongo un pijama muy mono de un cupcake y me meto en la cama.

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