jueves, 25 de junio de 2015

El ojo de Horus VIII

Capítulo 7 La misión
En el ascensor, Will pulsa el número 15. Las habitaciones.
-¿Qué te ha pasado?-me pregunta George.
No respondo.
-Nos vamos a enterar tarde o temprano.-dice Will.
-Han contactado con los Julius.-respondo.
-¡¿En serio?!-gritan al unísono.
-Han contactado con los Julius y han descubierto algo que más tarde anunciarán –me suplican que se lo cuente, qué remedio…-. Los Loriums solo abren puertas, como bien sabéis. Pero han descubierto que los Glondos hacen el trabajo de los Loriums y el suyo. Los Roberbes hacen su trabajo, el de los Loriums y el de los Glondos. Los Blogurs hacen su trabajo, el de los Glondos, el de los Roberbes y el de los Loriums.
-¡Como mola!-exclama Will.
-¿Y tú? ¿Qué puedes hacer?-me pregunta George.
-Puedo hacer infinidad de cosas, no solo las cinco cosas que sabéis. Puedo volar, hacer que leviten objetos… Los Julius han dicho que tengo miles de poderes y que ni siquiera ellos saben con exactitud todos.
-¿Por qué has llorado pues? Es una pasada.-me pregunta Will justo cuando se abre el ascensor.
-Tengo miedo de hacer daño a la gente. Y peor aún, hacerles daño sin saberlo.-una lágrima se me cae por la mejilla, cuando llegamos a la puerta.
-¿Quieres que nos quedemos contigo?-pregunta George.
-No hace falta, pero muchas gracias. Podéis iros a vuestra clase de matemáticas.-miro el reloj.
-Hoy no tenemos clase, vamos a una misión. Saldremos a las diez, así que tenemos una media hora.-me explica Will.
-En ese caso, si queréis, os podéis quedar.
-Vale.-dicen a la vez.
Entramos en la 203 y luego en la D.
-A lo mejor me podéis ayudar con el ordenador.
-Déjame a mí, se me da muy bien la tecnología.-dice Will.
Se sienta en la silla y enciende el ordenador. Hace muchas cosas raras que yo no sabría hacer. Aparecen en la pantalla números y letras, muy raros.
Al cabo de cinco minutos, Will exclama.
-¡Eureka! He encontrado el nombre de todos los usuarios que lo han tenido. Solo hay dos. El primero se llamaba John Jules7 y el segundo se llama Juliette Jones7. ¿Conoces a algún John Jules?
-No es posible…-susurro.
-¿Lo conoces?-me vuelve a preguntar.
-Sí, bueno, lo conocía. El año pasado iba conmigo a clase, pero se tuvo que ir, y jamás lo he vuelto a ver…-respondo.
-Pues todos los nuevos desde hace tres años pasan por nosotros dos desde que nos hicieron guías. No le recuerdo…-dice George
-¿Cómo se ha colado en la oficina?-pregunta Will.
-A no ser… -espero que no sea lo que voy a decir-. A no ser que sea un Julius.
-¡Pero eso es imposible, la alarma habría sonado!-exclama George.
-Ya, pero imagínate que no ha ido por la puerta. Imagínate que descubrió el sistema de alarma y fue, yo que sé, ¿por el conducto de ventilación?
-Imposible, hay alarmas en todas las posibles entradas. Incluidos los conductos de ventilación.-explica Will.
-¿Y si ha encontrado una sin alarma?-propongo.
-Pero…-empieza a decir George, pero le tapo la boca. En la pantalla ha aparecido un vídeo que antes no estaba.
-¡Ha aparecido un vídeo! ¡Ponlo, Will!-Will le da al play.
En la pantalla aparece John.
-Este vídeo se emitirá una vez. Cuando llegue a su fin, se borrará de tu ordenador, Juliette Jones-tiene una voz de hombre, no como el año pasado, era el único chico con esa voz, pero ahora, parece mucho más hombre que cualquiera de los de mi curso-. He averiguado antes que cualquier agente lo que eres. Antes que todo el mundo. Hace tres meses, mi grupo de amigos y yo creamos un aparato para localizar a los de tu especie. ¡Espera! Tú eres la única-suelta una risa y sus ojos verdes se cierran-. Por cierto, quiero decirte una cosa, no sé si me has visto alguna vez, porque nunca me hablabas. Si me has visto me recordarás. El año pasado intenté pedirte salir, porque me gustabas mucho, pero no tenía el valor suficiente. Hoy te lo digo, porque ya no me da vergüenza. Te quiero, Juliette Jones –hace una pausa en la que yo me sonrojo-. Cambiando de tema, un aviso para la agencia. Vamos a por vosotros, los Julius vamos a por vosotros. Por cierto cielito, no sabes la cara de felicidad que puse al saber que tú eras la Clarinois. Por eso te mando este obsequio, me refiero al ordenador. Supongo que ya no pasaré desapercibido como en el colegio. Existiré para ti. Ahora este video se autodestruirá en cinco, cuatro, tres, dos, uno, boom…-el vídeo se cierra y desaparece de la pantalla.
Nos quedamos un momento en silencio. Yo al menos, me quedo en silencio por la vergüenza que he pasado y que estoy pasando.
-Tenemos que contárselo a Cameron.-dice Will.
-Ya voy yo.-me ofrezco.
-Nosotros vamos contigo. ¿Acaso no ha sido Will el que ha hecho que se ponga el vídeo? Dudo mucho que se hubiera puesto sin haber descubierto el usuario.
-Vale, venid conmigo.
   Llegamos justo cuando Cameron va a informar a la agencia entera del descubrimiento. Nos hace un gesto para que esperemos y enciende el micro.
-Atención War Versus Monsters. Un aviso importante. Recientemente, hemos descubierto que tenéis más poderes de los que os dijimos. Solamente los Loriums tenéis los poderes que sabíais. Los Glondos tenéis vuestros poderes y los de los Loriums. Eso pasa con todos, es decir, tenéis vuestros poderes y los de los grupos anteriores a los vuestros. También hemos descubierto que la Clarinois tiene mil poderes que no sabemos con exactitud. Muchas gracias por vuestro tiempo.-apaga el micrófono.
-¡Señor Tanner! Hemos visto algo importante.-dice George seguidamente.
-¿El qué?-ahora reparo en que no están ni Roy ni Carl, y que estamos solos los cuatro.
-Se me olvidó decirle que alguien había puesto un portátil en mi mesa. Es un regalo que me ha hecho un chico que antes iba a mi colegio. Hemos visto un vídeo en el que decía que venían a por nosotros, la W.V.M.-de pronto temo que George y Will le cuenten que me quiere y todo eso. ¡Me da mucha vergüenza!
-¿Cómo se llama?-pregunta.
-John… No me acuerdo del apellido.-dice Will.
-John Jules.-le ayuda George
-Su nombre no me suena… ¿Dices que a ti sí, Juliette?
-Iba conmigo a clase.-respondo.
-Muchas gracias, chicos. Un gran trabajo. Por cierto Juliette, si quieres irte con George y Will a la misión, no hay problema.-me ofrece. ¡Mi primera misión! ¡En mi primer día!
-Por supuesto que iré.
-Puedes ir bajando a la planta -1 si quieres –me propone Cameron, aunque luego le oigo decir-. Cuidad de ella. Que no use moto, la lleváis uno de los dos. Dadle algún arma para defenderse, pero no difícil de usar. Y lo más importante, que no le pase nada.-ya se han cerrado las puertas en la primera frase, pero creo que tengo súper-oído.
  Llego a la planta -1 diez segundos antes que los chicos.
-Primero vamos a coger armas, por si acaso –nos metemos en la sala de armas, que está vacía. Will pulsa un botón y aparecen las armas-. Cógete algo sencillito como una escopeta.
-¿Eso es sencillo?-pregunto-. Me cogeré un cuchillo y una pistola pequeñita, aunque no sé usarlos.-me acerco a donde los cuchillos y cojo uno pequeño, lo mismo con la pistola.
-Cógete dos revólveres y dos cuchillos de diez centímetros de hoja.-me dice George.
-Sí que sabéis de armas... ¿Las usáis mucho?
-Solo en las partes peligrosas de las misiones, pero creo que esta será sencillita.-me explica George. Cojo las armas que me ha dicho, pero no sé dónde meterlas.
-Métetelas en la chaqueta.-me dice Will.
-¿Qué chaqueta?-me da una chaqueta de cuero negra con miles de bolsillos dentro.
-Creo que esta es de chica y que es tu talla.-calcula George.
-Sí que es de chica y de mi talla, pero ¿queréis que meta en esos bolsillos las armas?
-Tendrías que haberte puesto otra ropa.-me riñe Will.
-Si hubiera sabido que iba a una misión secreta no me habría puesto esta ropa.-cruzo los brazos. Me pongo la chaqueta y me meto las armas en los bolsillos.
-¡Me pido la Big Dog!-grita Will.
-¡Yo la Indian!-exclama George. Cuando ve mi cara extrañada dice-. Son tipos de motos.
-¿Con quién voy yo?-pregunto.
-¿Qué moto te gusta más?-me enseñan las dos motos. No sé a cuál se va a subir cada uno, así que elijo una al azar.
-¿Con que las Indian, eh? Vas con George.
-Vale.-respondo.

Me dan un casco rojo y ellos se ponen dos cascos negros. Entonces, salimos a la aventura.

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