domingo, 28 de junio de 2015

Mi futuro libro XIV

Capítulo 14   Una familia muy peculiar  
 -Por último tenemos que ir al bosque de la desesperación.-dijo Evan.
 -Otro nombre fantástico.-comentó Beatrice irónicamente.
 -Siento deciros que no me sé historias sobre este lugar.-confesó Kyle.
 -¡Qué pena!-respondió Beatrice sarcásticamente mientras sonreía.
Mientras seguían hablando, comenzó una batalla en el interior de Linda. ¿Evan y ella? No, imposible. Él estaba sucio y simplemente se dedicaba a acompañar a Kyle en sus majestuosas y valientes hazañas. Pero sabía que Evan la quería, pero ¿era cierto que Kyle la amaba? ¿O se lo había imaginado ella? A lo mejor en ese momento no le quería, pero si era paciente, le cortejaría. Pero ¿y si como había dicho Jack, amaba a Evan, pero su suciedad lo tapaba? No, ella sabía perfectamente quién era su alma gemela. Nadie se lo tenía que decir. Decidió seguir con la misma idea que al principio, pero tampoco olvidó lo que le había dicho Jack.
 -Me ha parecido oír que Jack decía algo de amor verdadero, pero todo ha sido muy confuso y no recuerdo nada.-oyó Linda que decía Beatrice. Linda comprendió que Jack le habría echado algún conjuro para que lo olvidara.
 -¿Qué tenéis pensado hacer cuando esto acabe?-Linda esquivó una conversación llena de preguntas sobre el tema que ella no quería ni pensar.
 -Es lo mismo que me preguntasteis en la fiesta de las hadas.-dijo Evan. “Una fiesta mágica” pensó a continuación recordando a Linda y a él bailando.
 -Ya, pero no he oído a Kyle y Beatrice.-respondió la princesa.
 -Yo, querría empezar de cero. Dejar el castillo, seguir yendo por ahí con Evan, y si las doncellas queréis también.-les propuso Kyle haciéndoles una reverencia. Mientras, Beatrice pensaba “A ver cuánto tarda en cambiar de idea”
 -No, mejor no. Prefiero quedarme en el castillo.-añadió un segundo después el príncipe. Beatrice se rió.
 -Pues yo… Volver a la aldea y… No sé. Ya veré.-decía Beatrice mientras se miraba las uñas.
 -Yo seguir viviendo estas aventuras que tanto me gustan. La próxima a la que vaya lucharé contra algún dragón, trol o cualquier otra criatura mágica que me ataque.-fantaseaba Linda.
Por último Evan un poco tembloroso dijo:
 -Yo… Querría…Vivir aventuras… Como Linda.-cuando acabó agachó la cabeza. Parecía que nadie le había oído. Kyle se miraba al espejo, Linda miraba al horizonte pensativa y Beatrice miraba a los hilos de su vestido. El chico suspiró de alivio.
Pasaron un rato en silencio, pero cuando llegaron a la entrada del bosque, Evan dijo:
 -He aquí la entrada del bosque de la desesperación.
 -¿Cómo recuerdas todos los nombres? Yo no recuerdo ninguno.-admitió Beatrice.
No respondió. Se quedó callado mientras entraba en el bosque. Nadie sabía si le había ofendido, no le había escuchado, o simplemente no se había dignado a responder. Todos le siguieron en fila cantando más canciones que Linda les enseñaba.
   Pasado ya un rato, el grupo entero, oyó un ruido tras unos árboles. Evan les explicó que por esas tierras vagaban unas criaturas tenebrosas cuyos nombres no se podían decir. A Linda le entró miedo, pero dijo el muchacho que era una leyenda simplemente, pero, claro, acababan de ver y vivir una que era real, así que...
   De detrás de un árbol apareció una de esas criaturas. “Genial, nos tenían que tocar las leyendas verdaderas” pensaba la joven campesina.
Tenía los ojos amarillos como el oro, su hocico era negro como la noche. Les enseñaba los dientes dejando ver unos colmillos blancos y muy afilados. Sus fauces podían desgarrar la cabeza de un conejo, y si quisiera, la de un humano. Sus orejas eran puntiagudas, pero pequeñas. Tenía el pelaje en distintos colores: blanco por la parte de abajo y por arriba diferentes tonos de marrones, negros y grises. Sus patas, blancas, eran fuertes y firmes. Tenía una cola corta, pero musculosa.
Entonces Linda se dio cuenta:
-¡Es un lobo!-luego prosiguió-. ¡Las criaturas de las que hablabas eran lobos!
Los cuatro chillaron a la vez. La bestia se abalanzó sobre ellos, y Beatrice, Evan y Kyle se habían apartado. Pero Linda no.
Era una criatura tan preciosa… Sabía que les atacaba por algo, quizás su familia se muriera de hambre. Detrás de esa mirada asesina, aguardaba una espléndida criatura.
Lo malo es que el lobo no le leía la mente a Linda y la atacó. La tiró al suelo y Linda no hizo nada. Solo cuando se le abalanzó encima, reaccionó, pero no como los chicos esperaban. Le cantó una canción que Kelly le cantaba por las noches cuando tenía miedo. Kelly, aunque fuera una criada, era lo más parecido que había tenido a una madre, como ya dije. El lobo se empezó a calmar, y cuando se quedó dormido, Linda se sentó con él en su regazo.
 -Ha sido impresionante.-balbuceó Kyle.
 -Jamás había visto nada así.-añadió Beatrice alucinada.
 -La serenidad con la que lo habéis tratado ha sido asombrosa. Yo no hubiera podido hacer algo así.- dijo Evan.
 -Podrías haberle matado, estabais a tiempo de coger la espada.-comentó Kyle.
Linda lo dejó de mirar, así mirando a sus amigos. Cuando hubo mirado a los tres uno por uno, les contestó:
 -He visto que en él había más bondad que en cualquiera de nosotros. ¿Por qué nos atacó? No lo sé, pero he visto que lo hacía por una buena causa. ¿Cómo lo sé? Un presentimiento. Es lo único que necesito saber. Creo que tenemos que buscar a su familia y darles comida, ¿veis que delgado está?
Beatrice cogió un pájaro muerto del suelo y preguntó:
 -¿Esto bastará?-todos la miraron con asco y cogió otro pájaro muerto-. Con esto se podrán alimentar incluso ocho personas.
Ninguno objetó nada al respecto, pero todos pensaban lo mismo: ¡Puaj, que asco!
   Linda dejó al animal en el suelo y le despertó diciéndole:
 -Eh. Eh-mientras, le zarandeaba suavemente, y cuando despertó continuó-. ¿Podríais llevarnos con vuestra familia? Os queremos llevar comida. Sé que estáis pasando hambre.
El lobo pareció entenderla. Se puso de pie y caminó cojeando hacia el corazón del bosque.
 -¡Esperad!-le dijo Linda. Observó con detenimiento su pata y vio que chorreaba sangre. Llamó a sus amigos que estaban un poco más atrás y les contó su descubrimiento.
 -Chicos, ahora que lo recuerdo, por el lado del que venía el lobo había una mancha roja en el suelo, pero no le he dado importancia.
Sin pensarlo, Beatrice rasgó lo suficiente su vestido como para rodearle la pata. Apartó a Linda y le puso la tela alrededor de la extremidad, y sin decir nada se apartó. El lobo se puso en pie y prosiguió llevando a los amigos.
   Ya había pasado un rato cuando llegaron a una cueva que parecía pequeña, pero se iba ensanchando. En el fondo hallaron a otro lobo adulto (la madre) y otras tres crías. Inmediatamente la madre se puso delante de las crías y comenzó a gruñir, pero al ver que la pata de su “marido” sangraba su rostro se volvió triste. Comprendió que los chicos iban en son de paz y se acercó a ellos.
El macho parecía hablar a su mujer y a sus hijos soltando unos suaves gruñidos. El grupo pensaba que había dicho que los chicos le habían ayudado y que les traían comida, porque los pequeñitos se acercaron más y movieron la colita de lado a lado.
Los lobos les “ofrecieron” quedarse, pero rechazaron, porque debían proseguir su camino. Ya habían perdido demasiado tiempo y ya estaba oscureciendo. Durante el camino todos iban agotados, pero tenían que llegar hasta algún lugar donde dormir. Aunque seguramente sería al aire libre.
  Ya había pasado un rato cuando Beatrice se desplomó sobre el suelo. Todos estaban muy preocupados y la intentaban reanimar con un “¡Beatrice, despierta!” y “Venga, Beatrice” pero ninguno lo consiguió. Ya unos minutos después se le ocurrió a Linda echarle encima toda el agua que le quedaba, que no era mucha. Beatrice despertó de golpe y dijo:
 -¡¿Quién ha sido?!-Beatrice se enfadó, pero los demás la abrazaron y suspiraron de alivio.
 -Pensábamos que os moríais.-susurraron todos.
 -¿Morirme? ¡Qué decís! Solo me he sofocado, nada más.-respondió enfadada. Y los demás suspiraron de nuevo.
 -Pienso que deberíamos pararnos y descansar un poco, no quiero pegarme más sustos de estos.-dijo Linda. Todos asintieron y pararon a un lado del camino. Se tumbaron sin pronunciar palabra y se sumieron en un profundo sueño. Todos menos Linda.
Linda contempló entre los altos pinos el cielo anaranjado del anochecer. Comprobó que todos estaban dormidos, y luego, escaló el árbol más alto. Ya en la copa, miró hacia el camino que ya habían recorrido. Entonces recordó toda la aventura que habían vivido: Primero cuando encontró a Beatrice, Evan y Kyle; luego Ework, la cueva con los bandidos, las cascadas, la montaña, la casa de los Mechink, el ángel, la fiesta de hadas, Jack, la familia de lobos y ahora. Ese atardecer que Linda tenía delante era tan bonito... Desde allí contempló los parajes que había cruzado, recordó las aventuras vividas, las luchas… Todo recobraba vida en la mente de Linda.
Bajó del árbol, y a hurtadillas cogió el cuaderno de Beatrice y volvió al árbol. Probó a diseñar el paisaje, pero no se le daba muy bien dibujar, así que probó a escribir unos versos de poesía señalando lo que le rodeaba y lo que sentía. Luego, con bellas palabras describió el paisaje en prosa. Cuando el cielo se tiñó de negro, Linda bajó del árbol y recogió el cuaderno. Al final de ese día tan largo, Linda y el sol descansaron al fin, abriendo paso a la oscura luna de aquella noche.

 Siento haber tardado tanto, estaba de viaje.
Quiero deciros que esta versión está sin retocar, es decir, que el libro que llevaré a publicar (si lo aceptan) estará un poco cambiado. Es decir, este libro está escrito solo a manos de una niña sin revisión.

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