Capítulo 14 Una
familia muy peculiar
-Por último tenemos que ir al bosque de la
desesperación.-dijo Evan.
-Otro nombre fantástico.-comentó Beatrice
irónicamente.
-Siento deciros que no me sé historias sobre
este lugar.-confesó Kyle.
-¡Qué pena!-respondió Beatrice sarcásticamente
mientras sonreía.
Mientras
seguían hablando, comenzó una batalla en el interior de Linda. ¿Evan y ella?
No, imposible. Él estaba sucio y simplemente se dedicaba a acompañar a Kyle en
sus majestuosas y valientes hazañas. Pero sabía que Evan la quería, pero ¿era
cierto que Kyle la amaba? ¿O se lo había imaginado ella? A lo mejor en ese
momento no le quería, pero si era paciente, le cortejaría. Pero ¿y si como
había dicho Jack, amaba a Evan, pero su suciedad lo tapaba? No, ella sabía
perfectamente quién era su alma gemela. Nadie se lo tenía que decir. Decidió
seguir con la misma idea que al principio, pero tampoco olvidó lo que le había
dicho Jack.
-Me ha parecido oír que Jack decía algo de
amor verdadero, pero todo ha sido muy confuso y no recuerdo nada.-oyó Linda que
decía Beatrice. Linda comprendió que Jack le habría echado algún conjuro para
que lo olvidara.
-¿Qué tenéis pensado hacer cuando esto
acabe?-Linda esquivó una conversación llena de preguntas sobre el tema que ella
no quería ni pensar.
-Es lo mismo que me preguntasteis en la fiesta
de las hadas.-dijo Evan. “Una fiesta
mágica” pensó a continuación recordando a Linda y a él bailando.
-Ya, pero no he oído a Kyle y
Beatrice.-respondió la princesa.
-Yo, querría empezar de cero. Dejar el
castillo, seguir yendo por ahí con Evan, y si las doncellas queréis
también.-les propuso Kyle haciéndoles una reverencia. Mientras, Beatrice
pensaba “A ver cuánto tarda en cambiar de
idea”
-No, mejor no. Prefiero quedarme en el
castillo.-añadió un segundo después el príncipe. Beatrice se rió.
-Pues yo… Volver a la aldea y… No sé. Ya
veré.-decía Beatrice mientras se miraba las uñas.
-Yo seguir viviendo estas aventuras que tanto
me gustan. La próxima a la que vaya lucharé contra algún dragón, trol o
cualquier otra criatura mágica que me ataque.-fantaseaba Linda.
Por último
Evan un poco tembloroso dijo:
-Yo… Querría…Vivir aventuras… Como
Linda.-cuando acabó agachó la cabeza. Parecía que nadie le había oído. Kyle se
miraba al espejo, Linda miraba al horizonte pensativa y Beatrice miraba a los
hilos de su vestido. El chico suspiró de alivio.
Pasaron un
rato en silencio, pero cuando llegaron a la entrada del bosque, Evan dijo:
-He aquí la entrada del bosque de la desesperación.
-¿Cómo recuerdas todos los nombres? Yo no
recuerdo ninguno.-admitió Beatrice.
No
respondió. Se quedó callado mientras entraba en el bosque. Nadie sabía si le
había ofendido, no le había escuchado, o simplemente no se había dignado a
responder. Todos le siguieron en fila cantando más canciones que Linda les
enseñaba.
Pasado ya un rato, el grupo entero, oyó un
ruido tras unos árboles. Evan les explicó que por esas tierras vagaban unas
criaturas tenebrosas cuyos nombres no se podían decir. A Linda le entró miedo,
pero dijo el muchacho que era una leyenda simplemente, pero, claro, acababan de
ver y vivir una que era real, así que...
De detrás de un árbol apareció una de esas
criaturas. “Genial, nos tenían que tocar las leyendas verdaderas” pensaba
la joven campesina.
Tenía los
ojos amarillos como el oro, su hocico era negro como la noche. Les enseñaba los
dientes dejando ver unos colmillos blancos y muy afilados. Sus fauces podían
desgarrar la cabeza de un conejo, y si quisiera, la de un humano. Sus orejas
eran puntiagudas, pero pequeñas. Tenía el pelaje en distintos colores: blanco
por la parte de abajo y por arriba diferentes tonos de marrones, negros y
grises. Sus patas, blancas, eran fuertes y firmes. Tenía una cola corta, pero
musculosa.
Entonces
Linda se dio cuenta:
-¡Es un
lobo!-luego prosiguió-. ¡Las criaturas de las que hablabas eran lobos!
Los cuatro
chillaron a la vez. La bestia se abalanzó sobre ellos, y Beatrice, Evan y Kyle
se habían apartado. Pero Linda no.
Era una
criatura tan preciosa… Sabía que les atacaba por algo, quizás su familia se
muriera de hambre. Detrás de esa mirada asesina, aguardaba una espléndida
criatura.
Lo malo es
que el lobo no le leía la mente a Linda y la atacó. La tiró al suelo y Linda no
hizo nada. Solo cuando se le abalanzó encima, reaccionó, pero no como los
chicos esperaban. Le cantó una canción que Kelly le cantaba por las noches
cuando tenía miedo. Kelly, aunque fuera una criada, era lo más parecido que
había tenido a una madre, como ya dije. El lobo se empezó a calmar, y cuando se
quedó dormido, Linda se sentó con él en su regazo.
-Ha sido impresionante.-balbuceó Kyle.
-Jamás había visto nada así.-añadió Beatrice
alucinada.
-La serenidad con la que lo habéis tratado ha
sido asombrosa. Yo no hubiera podido hacer algo así.- dijo Evan.
-Podrías haberle matado, estabais a tiempo de
coger la espada.-comentó Kyle.
Linda lo
dejó de mirar, así mirando a sus amigos. Cuando hubo mirado a los tres uno por
uno, les contestó:
-He visto que en él había más bondad que en
cualquiera de nosotros. ¿Por qué nos atacó? No lo sé, pero he visto que lo
hacía por una buena causa. ¿Cómo lo sé? Un presentimiento. Es lo único que
necesito saber. Creo que tenemos que buscar a su familia y darles comida, ¿veis
que delgado está?
Beatrice
cogió un pájaro muerto del suelo y preguntó:
-¿Esto bastará?-todos la miraron con asco y
cogió otro pájaro muerto-. Con esto se podrán alimentar incluso ocho personas.
Ninguno
objetó nada al respecto, pero todos pensaban lo mismo: ¡Puaj, que asco!
Linda dejó al animal en el suelo y le
despertó diciéndole:
-Eh. Eh-mientras, le zarandeaba suavemente, y
cuando despertó continuó-. ¿Podríais llevarnos con vuestra familia? Os queremos
llevar comida. Sé que estáis pasando hambre.
El lobo
pareció entenderla. Se puso de pie y caminó cojeando hacia el corazón del
bosque.
-¡Esperad!-le dijo Linda. Observó con
detenimiento su pata y vio que chorreaba sangre. Llamó a sus amigos que estaban
un poco más atrás y les contó su descubrimiento.
-Chicos, ahora que lo recuerdo, por el lado
del que venía el lobo había una mancha roja en el suelo, pero no le he dado
importancia.
Sin
pensarlo, Beatrice rasgó lo suficiente su vestido como para rodearle la pata.
Apartó a Linda y le puso la tela alrededor de la extremidad, y sin decir nada
se apartó. El lobo se puso en pie y prosiguió llevando a los amigos.
Ya había pasado un rato cuando llegaron a
una cueva que parecía pequeña, pero se iba ensanchando. En el fondo hallaron a
otro lobo adulto (la madre) y otras tres crías. Inmediatamente la madre se puso
delante de las crías y comenzó a gruñir, pero al ver que la pata de su “marido”
sangraba su rostro se volvió triste. Comprendió que los chicos iban en son de
paz y se acercó a ellos.
El macho
parecía hablar a su mujer y a sus hijos soltando unos suaves gruñidos. El grupo
pensaba que había dicho que los chicos le habían ayudado y que les traían
comida, porque los pequeñitos se acercaron más y movieron la colita de lado a
lado.
Los lobos
les “ofrecieron” quedarse, pero rechazaron, porque debían proseguir su camino.
Ya habían perdido demasiado tiempo y ya estaba oscureciendo. Durante el camino
todos iban agotados, pero tenían que llegar hasta algún lugar donde dormir.
Aunque seguramente sería al aire libre.
Ya había pasado un rato cuando Beatrice se
desplomó sobre el suelo. Todos estaban muy preocupados y la intentaban reanimar
con un “¡Beatrice, despierta!” y “Venga, Beatrice” pero ninguno lo
consiguió. Ya unos minutos después se le ocurrió a Linda echarle encima toda el
agua que le quedaba, que no era mucha. Beatrice despertó de golpe y dijo:
-¡¿Quién ha sido?!-Beatrice se enfadó, pero
los demás la abrazaron y suspiraron de alivio.
-Pensábamos que os moríais.-susurraron todos.
-¿Morirme? ¡Qué decís! Solo me he sofocado,
nada más.-respondió enfadada. Y los demás suspiraron de nuevo.
-Pienso que deberíamos pararnos y descansar un
poco, no quiero pegarme más sustos de estos.-dijo Linda. Todos asintieron y
pararon a un lado del camino. Se tumbaron sin pronunciar palabra y se sumieron
en un profundo sueño. Todos menos Linda.
Linda
contempló entre los altos pinos el cielo anaranjado del anochecer. Comprobó que
todos estaban dormidos, y luego, escaló el árbol más alto. Ya en la copa, miró
hacia el camino que ya habían recorrido. Entonces recordó toda la aventura que
habían vivido: Primero cuando encontró a Beatrice, Evan y Kyle; luego Ework, la cueva con los bandidos, las cascadas, la
montaña, la casa de los Mechink, el ángel, la fiesta de hadas, Jack, la familia
de lobos y ahora. Ese atardecer que Linda tenía delante era tan bonito...
Desde allí contempló los parajes que había cruzado, recordó las aventuras
vividas, las luchas… Todo recobraba vida en la mente de Linda.
Bajó del
árbol, y a hurtadillas cogió el cuaderno de Beatrice y volvió al árbol. Probó a
diseñar el paisaje, pero no se le daba muy bien dibujar, así que probó a
escribir unos versos de poesía señalando lo que le rodeaba y lo que sentía.
Luego, con bellas palabras describió el paisaje en prosa. Cuando el cielo se
tiñó de negro, Linda bajó del árbol y recogió el cuaderno. Al final de ese día
tan largo, Linda y el sol descansaron al fin, abriendo paso a la oscura luna de
aquella noche.
Quiero deciros que esta versión está sin retocar, es decir, que el libro que llevaré a publicar (si lo aceptan) estará un poco cambiado. Es decir, este libro está escrito solo a manos de una niña sin revisión.
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