Capítulo
5 La expedición
Me levanto a las siete. Sé que tengo una hora más para dormir,
pero no tengo sueño. Es extraño, porque al llegar del gimnasio eran las once y
media, pero, hasta que me dormí igual pasó media hora. Lo que nos deja unas
siete horas de sueño. En casa suelo dormir ocho o nueve, y aun levantándome a
las ocho, tengo sueño. En fin, que se le va a hacer.
No sé muy bien cómo puedo llenar esta hora y media que tengo. Solo
tengo que vestirme, lavarme los dientes y la cara, cepillarme, usar el retrete
y ducharme. Sé que no es obligatorio, pero siempre me ducho por las mañanas.
Además, así tardo más tiempo.
Comienzo por la ducha. Me quito la ropa y me meto en la bañera. La
lleno hasta arriba y pongo burbujas echando gel. No me quiero lavar el pelo,
así que saco la cabeza. Las burbujas me relajan…
Creo que llevo un cuarto de hora con las burbujas. Me acabo de
duchar rápidamente, y me visto con la ropa que he preparado. Voy a llevar unos
shorts vaqueros, una camiseta de Hollister y unas converse rojas. Me lavo los dientes, la cara, me peino y uso el
retrete, como he dicho antes.
Todavía son las ocho cuando acabo. No se me permite salir de la
habitación. ¿Qué puedo hacer? No hay libros en la estantería. En la mesa…. ¡Un
momento! ¡En la mesa hay un portátil! ¿Cuándo me lo han puesto ahí? Cuando me
he despertado no estaba. Lo habrán puesto ahí mientras me duchaba. ¿Pero quién?
Me siento como una bala en la silla y enciendo el ordenador. Sin
pensarlo dos veces, abro el Word, es el de 2010*, me gusta.
No sé si os lo he dicho, pero me encanta escribir mini cuentitos.
No historias largas, si no cuentos de una o dos páginas. Las escribo en diez
minutitos, lo que me dice que me dará tiempo a unas tres. ¡Fantástico! Espera,
a lo mejor, si miro por el ordenador, adivino de quien es. Habrá que posponer
lo de escribir.
Miro por todo el ordenador, pero no encuentro nada. No es nuevo,
porque tendría ese olorcito tan… ¿nuevo? Parece que han borrado todas las
aplicaciones y todos los archivos. Entonces se me ocurre una idea ¿y si miro el
historial de internet? Buena idea.
Me meto en Google Chorme y pulso control H, así puedo ver el
historial. Nadie ha hecho nada con él ni hoy ni a lo largo de la semana, pero
ayer, hicieron bastantes cosas.
Aunque la mayoría son tonterías, veo algunas que me llaman la
atención.
8:00
Búsqueda de Google: Juliette Jones Blair.
10:06 Búsqueda
de Google: Juliette Jones Blair.
10:07 www.blogdeJulie.com
10:16
Búsqueda de Google: El templo de Ra.
10:17 www.templosmundiales.com
15:32
Búsqueda de Google: Palabra Secreta de Templo.
15:44
Búsqueda de Google: Juliette Jones Blair.
Ahora os cuento que es cada una; La primera página web es mi
google+, mi única red social (sí, me apellido Jones Blair). La siguiente es mi
blog. Las cuatro siguientes, son sospechosas de por sí. La última, es el blog
que tengo con mis amiga, cada una tenemos una entrada, la persona del ordenador
miraba la mía.
Esto es muy sospechoso… Parece que alguien intenta averiguar cosas
sobre mí, sobre un extraño templo y sobre una palabra secreta para el templo.
Qué extraño…
No puedo quedarme de brazos cruzados sabiendo que alguien me
espía. No sé lo que haríais, pero yo, investigaría; cosa que voy a hacer.
Aún faltan diez minutos para que sean las ocho y media, pero
decido bajar. ¡Espera! Antes preguntaré a Jessica, Anna y Rose. Llamo primero a
la puerta de Rose, que está en la habitación 3. Prefiero ir una a una, no sé
por qué, pero opino que es mejor.
-¡Rose! ¿Puedo entrar un momento?-digo mientras llamo a la puerta.
-¡Adelante, pasa!-cuando entro, se está poniendo unos pendientes.
Es verdad, la habitación es igual que la mía-. ¿Qué quieres?
-Mira, al salir de la ducha…-no puedo continuar porque me corta.
-¿Te has duchado? ¿Por qué?-pregunta.
-Porque quería. ¿Puedo seguir?-no dice nada, lo que supongo que es
un sí-. Al salir había un portátil en mi mesa. ¿Tienes aquí un ordenador?
-¡Te han dejado un ordenador! Desde luego, que enchufe te tienen…
Ya ves, en mi mesa no hay ordenador ni medio.-tiene razón, solo hay sobre ella
lo mismo que tenía cuando llegué.
-La verdad, no creo que sea de un agente. En el ordenador no hay
ningún archivo ni programa, parecía que lo había resteado, pero me he metido en
internet y me he puesto a ver el historial. La mayoría carecían de importancia,
pero he visto algunas sospechosas. El propietario del ordenador me espiaba, se
metía en mi google+, en mi blog y en nuestro blog, pero en el nuestro solo
miraba la entrada que hablaba sobre mí. Eso por no decir las búsquedas sobre
templos extraños y palabras claves…
-Todo resulta muy extraño, ¿se te ha ocurrido quién puede ser? A
mí sí…-dice. Al acabar, suelta una pequeña risita.
-Por favor, no digas a Jason.-respondo torciendo el gesto.
-Pues se me acabaron las ideas-hace una pequeña pausa y sigue-.
Por cierto, respecto a lo de ayer…
-No hay nada que hablar.-acto seguido, salgo de la habitación.
Ya han pasado cinco
minutos desde que entré al cuarto de Rose. Por cierto, ya he entrado en los
cuartos de Jessica y Anna, y da la casualidad de que dicen cosas similares a
Rose, cada una con su carácter. Ninguna de las tres ha acabado aún de
prepararse (Lentaaas, sin ofenderlas). No puedo esperar más y decido ir a la
cafetería. Tengo que preguntar a Will y a George sobre el portátil, a ver si
tienen idea.
Ya estoy en la cafetería
y hay poca gente. Solo hay unas cinco personas a parte de mí. ¡Por Dios, solo
quedan cinco minutos! Hoy voy a estudiar a la gente. En la cena no pude, porque
me estaban agobiando y tenía que huir. Sé que a la mayoría de los que están en
esta agencia, incluso los de fuera de ella, les gustaría estar en mi lugar.
¡Adelante, no tengo ningún problema! Ojalá se pudiera cambiar.
Cojo una bandeja y me voy sirviendo lo que hay en el “buffet”. No
es muy buffet teniendo en cuenta que te dan a elegir entre café o leche con
cola cao y manzana o croissant. Elijo leche y croissant. La mayoría cogen café,
pero en mi casa tomo leche todos los días.
No me había dado cuenta hasta ahora, Will y George están sentados
en la mesa que está más en la esquina. Me acerco corriendo, pero no tengo en
cuenta que mi bandeja está vibrando. Justo cuando se me va a caer todo, deseo
que no lo haga, que no se caiga. Lo más extraordinario, es que sucede, la
bandeja no se cae y se queda levitando en el aire.
Todo el mundo abre la boca mientras me mira. Vale, no pasa nada.
Yo no he hecho eso, no he hecho eso…
-Ya te gustaría. –una chica detrás de mí me tiende la mano.
-¿El qué ya me gustaría?-no toco su mano por si acaso.
-Que no hubieras sido tú la que ha hecho que no se cayera –me
vuelve a enseñar la mano-. Dorothy Wilson. Por si te lo preguntas, aunque sé
que no, soy una Blogur.
-Juliette Jones-respondo cogiéndole la mano-. Y si me disculpas,
tengo que irme. Encantada de conocerte.
-Una última cosa, si los agentes han visto eso, en unos diez minutos
te llamarán. Seguro que te llamarán.-se da la vuelta y sus cabellos rojizos
parecen saltar. Me dirijo a la mesa en la que están Will y George.
-Eso ha sido… alucinante.-susurra Will.
-¿Cómo lo has hecho?-pregunta George.
-No tengo ni idea-¡tengo que investigar!-. Por cierto, ¿a la gente
le suelen poner ordenadores el día en el que vienen?
-No, ¿por qué?-me dice extrañado George.
Les cuento lo del ordenador y lo que he encontrado. Ellos se
quedan alucinados.
-Seguramente es un admirador secreto que no quería que supieras
quién es.-contesta Will.
-Puede ser, pero pienso averiguar quién es.
-Quizás sea Jason…-se detiene al ver mi cara de enfado-. Mejor me callo.
¡Tengo una idea! Puedes preguntar a la gente que se hospeda cerca de tu
habitación por si han visto a alguien.-dice George.
-¡Buena idea, George! Muchas gracias.-contesto.
Me dispongo a empezar con mi cola cao, cuando unos hombres de
negro entran en la habitación. Genial, ni he empezado a comer y ya me busca la
gente.
-¡Juliette Jones Blair!-chilla uno de los diez. Sí, sí que he
dicho bien. Son diez.
-¡Estoy aquí! –respondo-. ¡No hacía falta traer a un ejército
entero para buscarme! –continuo gritando del mismo modo.
-Por favor, señorita Jones, acompáñenos al despacho del señor
Tanner.-me dice uno de los otros agentes.
-¡Ya voy!-bebo un sorbo de mi cola cao y dejo la bandeja donde
está.
Perfecto, mi primer día, una completa locura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario