martes, 30 de junio de 2015

El ojo de Horus IX

Capítulo 8 John, no eres perfecto para mí
Subimos por una rampa y salimos a la calle. La luz me ciega la vista durante unos instantes. George acelera y me agarro a él con más fuerza (no estoy acostumbrada a ir en moto porque nunca he ido), ahora me imagino la cara e habría puesto yo hace un par de días de haber sabido que iría con un chico en moto. Sería una cara de asco. Pero no me importa porque, si me suelto, me caigo. Me han dicho que me puedo agarrar a una barrita de metal que tengo detrás, pero así me siento más segura. Aceleramos más y mi chaqueta de cuero se llena de viento.
-¡¿No vas muy rápido?!-tengo que chillar para que me oiga.
-¡Voy muy despacio, si queremos seguirle el ritmo a Will tenemos que ir más rápido!-él también tiene que gritar.
-¡¿A dónde vamos?!-pregunto.
-¡A las afueras de la ciudad, tenemos que espiar a un hombre que está en una cabaña en el bosque!-George acelera. ¿Por qué aceleras? Ya tengo suficiente miedo.
La ciudad es impresionante;  los edificios son tan grandes como gigantes, hay más bares y clubs nocturnos que en todo el estado de Florida junto al de Georgia y Alabama. He visto ya, unas cinco estrellas de cine o cantantes. Me encanta Nueva York. Es la mejor ciudad que he visto nunca.
   Llegamos a las once y cuarto a las afueras. Hay campos detrás de mí y un bosque entero delante de mí. En el bosque, hay una casita. Es de madera y parece antigua.
-¿Ahora qué hacemos?-pregunto mientras me bajo rápidamente de la moto.
-Tenemos que espiar al hombre que vive ahí-me responde George. Se baja de la moto y se quita el casco-. Will ha ido un poco más cerca para buscar un sitio donde empezar a espiar.
-¿Por qué no vamos todos? ¿Es esto porque me tenéis que defender? –George asiente-. Es un asco esto de ser la Clarinois. –George me quita el casco con delicadeza.
-Cada uno es lo que le toca.-me dice igual de delicadamente.
No sé por qué, pero me siento a gusto con él. Me siento a salvo. Cuando íbamos en la moto antes, y hablando ahora.
-Es que yo no quiero vivir así. No quiero que la gente esté continuamente preocupándose por mí. No quiero que me estén haciendo la pelota. Tampoco quiero que estén llamándome guapa siendo que no soy, no quiero que me mientan.
-Igual les pareces guapa, no solo porque a ti no te lo parezca no quiere decir que a otros no les pueda parecer.-noto en él un ápice de rubor.
-Pero no lo soy. Ni para mí ni para nadie.
No soy exótica, no soy misteriosa. Más bien parezco un libro abierto normal y corriente. Tengo el pelo negro y se me cae sobre los hombros, es  liso completamente. Vale, tengo los ojos azules, pero no son claros, son oscuros, tanto que parecen el cielo de la noche. Quizá un poco más claro. Tengo la nariz chata y los labios ni seductores ni interesantes. Suelo tener siempre las mejillas un poco rosadas.
-Hay personas a las que les parecerás guapa. No todos tienen los mismos gustos.-dice George.
-Pues esas personas están locas… ¿A quién le puedo parecer guapa?- no soy fea, pero mucho menos, guapa.
-A mí me pareces guapa -noto que mis mejillas se enrojecen-. A Will también le pareces guapa.
-¿Os gusto?-que diga que no, por favor.
-Nos gustas como amiga. No solo porque una persona sea guapa me tiene que gustar.-ya me estaba asustando.
-No sé cómo le puedo gustar a ese cretino. Seguro que finge quererme para que me ponga de su parte.-creo que tengo que dejar este tema.
George hace una sonrisa hacia el lado derecho de su boca.
-Sigues sin pillarlo, ¿verdad? No todas las personas buscan lo que tú buscas. A las personas les puede gustar como eres.
-A mí no me gusta eso. No me gusta eso de gustarle a la gente. De pequeña…-otra vez me siento demasiado a salvo-. De pequeña tenía solo dos amigas, pero ni a ellas les caía bien. Fingían que yo les caía bien por pena. Por pena de que todo el mundo me despreciara. Todos odiaban que yo era inteligente, que no tenía novio (en infantil todos tenían novio), que no le gustaba a nadie… Era una empollona que no caía bien a nadie porque era diferente a los demás. Cuando vine a Florida, me costó dos meses saber cómo era cada persona. Si buscaban por fuera, por dentro… Al final encontré dos amigas geniales y más tarde a otra nueva amiga que también era genial. Esas tres amigas son Rose, Anna y Jessica. Ellas tres son las únicas amigas que he tenido de verdad -veo como se le inundan los ojos, pero intenta retener las lágrimas. Mi vida social es bastante triste, la verdad-. Bueno, luego están las amigas de clase, pero esa ya es otra historia. En la agencia me costará adaptarme, puesto que yo solo intento mantener las amigas que tengo sin esfuerzo de hacer más. A parte, claro, de vosotros dos. Ahora en el instituto todos tienen novio, como en infantil, solo que ahora es más serio. Nunca he tenido novio, y nunca le he gustado a nadie, por eso me cuesta y me son duras estas cosas.
George no habrá tenido una vida muy difícil. Por lo que recuerdo, en infantil tuvo bastantes novias, y les gustó a bastantes chicas. Claro, siendo deportista, guapo, majo y divertido, cualquiera le gusta a la gente.
Will tampoco había tenido la vida muy difícil, siendo que era su hermano, además, era guapo y deportista, pero no tan majo. Siempre había sido un poco picota y gruñón, pero también había tenido éxito.
-¿Qué sueles hacer en tu tiempo libre?-tengo que cambiar de tema como sea, o acabaremos llorando los dos.
-¡Chicos! -susurra Will mientras viene hacia nosotros- Debemos separarnos. En la casa hay dos salas de reuniones, si queréis yo voy a uno vosotros a otro.
No decimos nada. Nos coloca detrás de la casa. Hay una ventana en frente nuestro, en el interior no hay nadie.
-¿Qué tenemos que hacer?-le pregunto.
-Espiar. El hombre que vive aquí es muy caluroso, sobretodo en esta casa que es un horno. Cuando entre en la habitación, abrirá la ventana y podemos escuchar qué dice.-George se sienta debajo de la ventana.
-¿Qué dice? ¿Por qué os interesa?-me siento al lado suyo.
-Esta mañana íbamos a hacer otra misión, pero al descubrir lo de ese tal John, nos han mandado aquí. Otros agentes estaban investigando a este hombre y descubrieron que hoy quedaría aquí con John Jules, que hasta hoy no sabíamos que era. El señor Tanner nos asignó este caso porque nosotros tres habíamos descubierto quién era, es como un premio. Pero, cuidado, no nos podemos permitir que te vea.
-Me gusta el peligro. Bueno, de pende de que cosas… Peligro aventurero y misterioso, sí. Peligro de quedar con alguien y que te vaya a dejar plantado, no.
George suelta una pequeña carcajada.
-¿Will no es muy solitario?-le pregunto.
-Un poco. En las misiones y cosas serias prefiere estar solo. Pero en cuanto se refiere a fiesta va con gente como el que más. Siempre va rodeado de gente. Aunque yo, como voy con él, también.
-Hablando de fiesta, ¿tenemos fiestas en la agencia?-pregunto.
Sonríe y deja de mirar las plantas para mirarme a mí.
-Claro que tenemos fiestas, pero no te dejan ir a casa, ni nada por el estilo. La primera fiesta del año es la del nuevo año. Tenemos el día entero para ir a la cafetería, a la sala libre, o incluso, salir a Nueva York. La siguiente es el 14 de Febrero, el día de San Valentín. Nos dejan salir por la tarde desde las tres y media hasta las seis, por la mañana nos dejan ir por la agencia y por la noche es obligatorio acudir al baile con pareja del sexo opuesto –seguramente estaré blanca como el papel en estos momentos-. Tranquila, lo suele pedir el chico.
-No ayuda mucho.-creo que estoy más blanca aún. ¿Y si me lo pide Jason? Espera, no os lo he dicho: estamos a sábado 28 de enero, quedan exactamente dos semanas.
-Mejor sigo. En agosto dejan las dos primeras semanas de vacaciones, pero no puedes viajar a tu casa. A cada uno nos pagan mil dólares al mes, tú ahorras para cuando salgas a Nueva York en misiones o fiestas o también puedes ahorrar para el viaje. Siempre pagan el último día del mes, aunque hayas venido el 27 o 28. Si justo vienes el 30 o 31 del mes que sea, no te pagan. Tuviste mucha suerte. Tienes que viajar al menos con una persona de la agencia, ya sea agente o estudiante (los agentes no tienen poderes, en eso nos diferenciamos). Puedes irte a donde quieras, pero el 15 de agosto tienes que estar aquí. En las dos semanas siguientes hay que trabajar mogollón, porque son las semanas libres de los agentes. La siguiente fiesta es del 25 de diciembre al 30. Solo hay esas fiestas.
-¿No hay acción de gracias? ¿Ni el día de los inocentes? –niega con la cabeza.
Qué horror, solo cuatro fiestas al año. Encima, acción de gracias que es de las más importantes la sustituyen por San Valentín. En mi opinión, es una tontería. Prefieren ver a gente besándose que dando gracias. Me dan ganas de vomitar. Siempre me dio mucho asco todo eso de besos y abrazos entre chicos y chicas que no son familiares.
-Pero…-comienzo a decir.
-Shh.-me tapa la boca, entonces me doy cuenta de que abren la ventana.
-Creo que deberíamos hacer una emboscada.-supongo que es el hombre caluroso porque primero, es el que ha abierto la ventana y segundo, no es John.
-¿No crees que sería precipitarse demasiado, Tim?-ese es John.
-Prefiero que me llamen Timothy.-masculla el otro.
-¿Qué has dicho? ¿Acaso dudas de mis dotes como líder y para poner motes?-demasiado engreído para mí, el John empollón tenía más posibilidades conmigo.
-Disculpe jefe, continúe.-Con que jefe ¿eh?
-Digo que sería precipitarse demasiado. Imagínate que hieren a la chica Sería una desgracia. No solo para mis sentimientos, sino también para el plan.-parece que lo dice de corazón, parece que me quiere de verdad. Ojalá le pudiera pegar un puñetazo de verdad…
-Te dije que te quería de verdad.-me susurra George.
-Está actuando.-aunque sé que no es así.
George sonríe y por poco se le escapa una risa.
-Disculpe señor, pero creo que ahora mismo sus sentimientos no son lo que más importa.
-¿Qué has dicho? –se ha enfadado, bastante-. ¿Tú mandas en esta misión? ¿Qué te parece si matamos a tu Meghan? ¿Qué te parece si la matamos hoy mismo, que tenías pensado declararte después de tres años queriéndola en secreto? ¡No comprendes que eso es lo que me pasa a mí!
-Lo siento, señor, por favor, olvídelo.-le suplica
-Tarde. No debías haberlo dicho. ¿Y si te matamos ahora mismo? ¡Traedme una pistola!
-Señor, se lo ruego, un par de semanas más.-está llorando.
-Ni hablar. Ya he tenido suficiente paciencia-se oye un disparo-. Menos mal que lo he matado. Lo odiaba. Además era un vicepresidente de Julius Cools malísimo. Era muy tonto. Siempre me venía con que quería decirle a Meghan lo mucho que la quería, mientras yo me quedaba callado sufriendo porque no podía verla. ¡Y siempre con el calor! Cerraré la ventana-se acerca hacia la ventana. Oigo sus pasos cada vez más cerca. ¡Jamás he pasado tanto miedo! Va a cerrar la ventana, pero mira hacia el suelo y…-. Vaya, vaya, mira a quién tenemos aquí.
Agarra a George de la camiseta y con ayuda de otros hombres lo suben. Yo me quedo quieta mientras George me grita que corra.
-Eres demasiado buena para dejar a tu amigo aquí.-me provoca John mientras intenta alcanzarme con las manos.

¡Idea! No sé qué tal saldrá, porque no lo he hecho nunca. Corro hacia atrás unos veinte pasos, me doy la vuelta, cojo carrerilla y corro hacia la ventana. Por suerte me meto entre la ventana con la pierna dispuesta a pegar una patada. Le doy en toda la mejilla a John, pero un hombre grandote me pega un puñetazo y me duerme…

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