Capítulo
8 John, no eres perfecto para mí
Subimos por una rampa y salimos a la calle. La luz me ciega la
vista durante unos instantes. George acelera y me agarro a él con más fuerza
(no estoy acostumbrada a ir en moto porque nunca he ido), ahora me imagino la
cara e habría puesto yo hace un par de días de haber sabido que iría con un
chico en moto. Sería una cara de asco. Pero no me importa porque, si me suelto,
me caigo. Me han dicho que me puedo agarrar a una barrita de metal que tengo
detrás, pero así me siento más segura. Aceleramos más y mi chaqueta de cuero se
llena de viento.
-¡¿No vas muy rápido?!-tengo que chillar para que me oiga.
-¡Voy muy despacio, si queremos seguirle el ritmo a Will tenemos
que ir más rápido!-él también tiene que gritar.
-¡¿A dónde vamos?!-pregunto.
-¡A las afueras de la ciudad, tenemos que espiar a un hombre que
está en una cabaña en el bosque!-George acelera. ¿Por qué aceleras? Ya tengo
suficiente miedo.
La ciudad es impresionante;
los edificios son tan grandes como gigantes, hay más bares y clubs
nocturnos que en todo el estado de Florida junto al de Georgia y Alabama. He
visto ya, unas cinco estrellas de cine o cantantes. Me encanta Nueva York. Es
la mejor ciudad que he visto nunca.
Llegamos a las once y
cuarto a las afueras. Hay campos detrás de mí y un bosque entero delante de mí.
En el bosque, hay una casita. Es de madera y parece antigua.
-¿Ahora qué hacemos?-pregunto mientras me bajo rápidamente de la
moto.
-Tenemos que espiar al hombre que vive ahí-me responde George. Se
baja de la moto y se quita el casco-. Will ha ido un poco más cerca para buscar
un sitio donde empezar a espiar.
-¿Por qué no vamos todos? ¿Es esto porque me tenéis que defender?
–George asiente-. Es un asco esto de ser la Clarinois. –George me quita el
casco con delicadeza.
-Cada uno es lo que le toca.-me dice igual de delicadamente.
No sé por qué, pero me siento a gusto con él. Me siento a salvo.
Cuando íbamos en la moto antes, y hablando ahora.
-Es que yo no quiero vivir así. No quiero que la gente esté
continuamente preocupándose por mí. No quiero que me estén haciendo la pelota.
Tampoco quiero que estén llamándome guapa siendo que no soy, no quiero que me
mientan.
-Igual les pareces guapa, no solo porque a ti no te lo parezca no
quiere decir que a otros no les pueda parecer.-noto en él un ápice de rubor.
-Pero no lo soy. Ni para mí ni para nadie.
No soy exótica, no soy misteriosa. Más bien parezco un libro
abierto normal y corriente. Tengo el pelo negro y se me cae sobre los hombros,
es liso completamente. Vale, tengo los
ojos azules, pero no son claros, son oscuros, tanto que parecen el cielo de la
noche. Quizá un poco más claro. Tengo la nariz chata y los labios ni seductores
ni interesantes. Suelo tener siempre las mejillas un poco rosadas.
-Hay personas a las que les parecerás guapa. No todos tienen los
mismos gustos.-dice George.
-Pues esas personas están locas… ¿A quién le puedo parecer guapa?-
no soy fea, pero mucho menos, guapa.
-A mí me pareces guapa -noto que mis mejillas se enrojecen-. A
Will también le pareces guapa.
-¿Os gusto?-que diga que no, por favor.
-Nos gustas como amiga. No solo porque una persona sea guapa me
tiene que gustar.-ya me estaba asustando.
-No sé cómo le puedo gustar a ese cretino. Seguro que finge
quererme para que me ponga de su parte.-creo que tengo que dejar este tema.
George hace una sonrisa hacia el lado derecho de su boca.
-Sigues sin pillarlo, ¿verdad? No todas las personas buscan lo que
tú buscas. A las personas les puede gustar como eres.
-A mí no me gusta eso. No me gusta eso de gustarle a la gente. De
pequeña…-otra vez me siento demasiado a salvo-. De pequeña tenía solo dos
amigas, pero ni a ellas les caía bien. Fingían que yo les caía bien por pena.
Por pena de que todo el mundo me despreciara. Todos odiaban que yo era
inteligente, que no tenía novio (en infantil todos tenían novio), que no le
gustaba a nadie… Era una empollona que no caía bien a nadie porque era
diferente a los demás. Cuando vine a Florida, me costó dos meses saber cómo era
cada persona. Si buscaban por fuera, por dentro… Al final encontré dos amigas
geniales y más tarde a otra nueva amiga que también era genial. Esas tres
amigas son Rose, Anna y Jessica. Ellas tres son las únicas amigas que he tenido
de verdad -veo como se le inundan los ojos, pero intenta retener las lágrimas.
Mi vida social es bastante triste, la verdad-. Bueno, luego están las amigas de
clase, pero esa ya es otra historia. En la agencia me costará adaptarme, puesto
que yo solo intento mantener las amigas que tengo sin esfuerzo de hacer más. A
parte, claro, de vosotros dos. Ahora en el instituto todos tienen novio, como
en infantil, solo que ahora es más serio. Nunca he tenido novio, y nunca le he
gustado a nadie, por eso me cuesta y me son duras estas cosas.
George no habrá tenido una vida muy difícil. Por lo que recuerdo,
en infantil tuvo bastantes novias, y les gustó a bastantes chicas. Claro,
siendo deportista, guapo, majo y divertido, cualquiera le gusta a la gente.
Will tampoco había tenido la vida muy difícil, siendo que era su
hermano, además, era guapo y deportista, pero no tan majo. Siempre había sido
un poco picota y gruñón, pero también había tenido éxito.
-¿Qué sueles hacer en tu tiempo libre?-tengo que cambiar de tema
como sea, o acabaremos llorando los dos.
-¡Chicos! -susurra Will mientras viene hacia nosotros- Debemos
separarnos. En la casa hay dos salas de reuniones, si queréis yo voy a uno
vosotros a otro.
No decimos nada. Nos coloca detrás de la casa. Hay una ventana en
frente nuestro, en el interior no hay nadie.
-¿Qué tenemos que hacer?-le pregunto.
-Espiar. El hombre que vive aquí es muy caluroso, sobretodo en
esta casa que es un horno. Cuando entre en la habitación, abrirá la ventana y
podemos escuchar qué dice.-George se sienta debajo de la ventana.
-¿Qué dice? ¿Por qué os interesa?-me siento al lado suyo.
-Esta mañana íbamos a hacer otra misión, pero al descubrir lo de
ese tal John, nos han mandado aquí. Otros agentes estaban investigando a este
hombre y descubrieron que hoy quedaría aquí con John Jules, que hasta hoy no
sabíamos que era. El señor Tanner nos asignó este caso porque nosotros tres
habíamos descubierto quién era, es como un premio. Pero, cuidado, no nos
podemos permitir que te vea.
-Me gusta el peligro. Bueno, de pende de que cosas… Peligro
aventurero y misterioso, sí. Peligro de quedar con alguien y que te vaya a
dejar plantado, no.
George suelta una pequeña carcajada.
-¿Will no es muy solitario?-le pregunto.
-Un poco. En las misiones y cosas serias prefiere estar solo. Pero
en cuanto se refiere a fiesta va con gente como el que más. Siempre va rodeado
de gente. Aunque yo, como voy con él, también.
-Hablando de fiesta, ¿tenemos fiestas en la agencia?-pregunto.
Sonríe y deja de mirar las plantas para mirarme a mí.
-Claro que tenemos fiestas, pero no te dejan ir a casa, ni nada
por el estilo. La primera fiesta del año es la del nuevo año. Tenemos el día
entero para ir a la cafetería, a la sala libre, o incluso, salir a Nueva York.
La siguiente es el 14 de Febrero, el día de San Valentín. Nos dejan salir por
la tarde desde las tres y media hasta las seis, por la mañana nos dejan ir por
la agencia y por la noche es obligatorio acudir al baile con pareja del sexo
opuesto –seguramente estaré blanca como el papel en estos momentos-. Tranquila,
lo suele pedir el chico.
-No ayuda mucho.-creo que estoy más blanca aún. ¿Y si me lo pide
Jason? Espera, no os lo he dicho: estamos a sábado 28 de enero, quedan
exactamente dos semanas.
-Mejor sigo. En agosto dejan las dos primeras semanas de
vacaciones, pero no puedes viajar a tu casa. A cada uno nos pagan mil dólares
al mes, tú ahorras para cuando salgas a Nueva York en misiones o fiestas o
también puedes ahorrar para el viaje. Siempre pagan el último día del mes,
aunque hayas venido el 27 o 28. Si justo vienes el 30 o 31 del mes que sea, no te
pagan. Tuviste mucha suerte. Tienes que viajar al menos con una persona de la
agencia, ya sea agente o estudiante (los agentes no tienen poderes, en eso nos
diferenciamos). Puedes irte a donde quieras, pero el 15 de agosto tienes que
estar aquí. En las dos semanas siguientes hay que trabajar mogollón, porque son
las semanas libres de los agentes. La siguiente fiesta es del 25 de diciembre
al 30. Solo hay esas fiestas.
-¿No hay acción de gracias? ¿Ni el día de los inocentes? –niega
con la cabeza.
Qué horror, solo cuatro fiestas al año. Encima, acción de gracias
que es de las más importantes la sustituyen por San Valentín. En mi opinión, es
una tontería. Prefieren ver a gente besándose que dando gracias. Me dan ganas
de vomitar. Siempre me dio mucho asco todo eso de besos y abrazos entre chicos
y chicas que no son familiares.
-Pero…-comienzo a decir.
-Shh.-me tapa la boca, entonces me doy cuenta de que abren la
ventana.
-Creo que deberíamos hacer una emboscada.-supongo que es el hombre
caluroso porque primero, es el que ha abierto la ventana y segundo, no es John.
-¿No crees que sería precipitarse demasiado, Tim?-ese es John.
-Prefiero que me llamen Timothy.-masculla el otro.
-¿Qué has dicho? ¿Acaso dudas de mis dotes como líder y para poner
motes?-demasiado engreído para mí, el John empollón tenía más posibilidades
conmigo.
-Disculpe jefe, continúe.-Con que jefe ¿eh?
-Digo que sería precipitarse demasiado. Imagínate que hieren a la
chica Sería una desgracia. No solo para mis sentimientos, sino también para el
plan.-parece que lo dice de corazón, parece que me quiere de verdad. Ojalá le
pudiera pegar un puñetazo de verdad…
-Te dije que te quería de verdad.-me susurra George.
-Está actuando.-aunque sé que no es así.
George sonríe y por poco se le escapa una risa.
-Disculpe señor, pero creo que ahora mismo sus sentimientos no son
lo que más importa.
-¿Qué has dicho? –se ha enfadado, bastante-. ¿Tú mandas en esta
misión? ¿Qué te parece si matamos a tu Meghan? ¿Qué te parece si la matamos hoy
mismo, que tenías pensado declararte después de tres años queriéndola en
secreto? ¡No comprendes que eso es lo que me pasa a mí!
-Lo siento, señor, por favor, olvídelo.-le suplica
-Tarde. No debías haberlo dicho. ¿Y si te matamos ahora mismo?
¡Traedme una pistola!
-Señor, se lo ruego, un par de semanas más.-está llorando.
-Ni hablar. Ya he tenido suficiente paciencia-se oye un disparo-.
Menos mal que lo he matado. Lo odiaba. Además era un vicepresidente de Julius
Cools malísimo. Era muy tonto. Siempre me venía con que quería decirle a Meghan
lo mucho que la quería, mientras yo me quedaba callado sufriendo porque no
podía verla. ¡Y siempre con el calor! Cerraré la ventana-se acerca hacia la
ventana. Oigo sus pasos cada vez más cerca. ¡Jamás he pasado tanto miedo! Va a
cerrar la ventana, pero mira hacia el suelo y…-. Vaya, vaya, mira a quién
tenemos aquí.
Agarra a George de la camiseta y con ayuda de otros hombres lo
suben. Yo me quedo quieta mientras George me grita que corra.
-Eres demasiado buena para dejar a tu amigo aquí.-me provoca John
mientras intenta alcanzarme con las manos.
¡Idea! No sé qué tal saldrá, porque no lo he hecho nunca. Corro
hacia atrás unos veinte pasos, me doy la vuelta, cojo carrerilla y corro hacia
la ventana. Por suerte me meto entre la ventana con la pierna dispuesta a pegar
una patada. Le doy en toda la mejilla a John, pero un hombre grandote me pega un
puñetazo y me duerme…
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