martes, 9 de junio de 2015

Mi futuro libro VII

Capítulo 7    Este es el plan
El primero en despertar fue Evan. Estaba en una celda junto a Beatrice, Kyle y… ¡Linda! El chico se levantó y se acercó a Linda. La abrazó entre su pecho y sus calurosos brazos. Vio que les habían quitado sus mochilas y se quitó su chaqueta. Levantó la cabeza de la chica con mucho cuidado y puso su chaqueta debajo, pero antes de volverle a apoyar la cabeza en la chaqueta la observó. Observó su preciosa cara y le dijo unas palabras:
 -Linda, sé que nunca mi amor será correspondido, pero yo os amaré hasta el final de los tiempos. Aun así, no pierdo la esperanza. No importa cuánto tiempo pase, estaré toda la vida esperándoos si es necesario. Os pongo como ejemplo la llama de una vela. Algunas se apagan antes y otras después. La llama de mi amor, jamás se apagará.
 Pasó media hora hasta que Linda se despertó.
 -Buenos días Linda.- le dijo con delicadeza Evan.
 -¿Dónde estoy? He tenido un sueño que salía de una cueva con esos bandidos muertos y os llevaban a ti, Beatrice y Kyle, subidos a hombros. ¡Ah! Pero faltaba el bandido Brett Jolie.
 -No fue un sueño. Ni tampoco estaban muertos, solo murió Brett. Y seguramente estamos en la cárcel de esos rufianes.
Linda le siguió preguntando lo que había pasado y al cabo de diez minutos, Beatrice recobró el sentido y otros cinco minutos después Kyle se despertó.
- Debemos tramar un plan para escapar -propuso Linda-. Tenemos que recoger todo lo que podamos.
Los chicos buscaron por toda la celda y estiraron las manos entre los barrotes. Al cabo de cinco minutos, formaron un círculo y pusieron en el centro todo lo que habían encontrado. Tenían cinco cosas. Linda comenzó a contarlas en voz alta:
 -Un espejo pequeño, la mitad de un jarrón, un poco de carne, tierra en el suelo y ¿una rata? Por dios, ¿quién ha cogido esto?
Beatrice levantó la mano.
 -La he cogido con mi vestido.
 -Recordadme que no os pida vuestro vestido.-le dijo Linda.
 -¿Cuál es el plan?-preguntó Beatrice molesta.
Linda y sus amigos se agarraron de los hombros en un círculo aún más cerrado.
Cuando todos supieron lo que tenían que hacer, Kyle agarró con fuerza esa mitad de jarrón y lo tiró al suelo. Los bandidos estaban en una habitación al lado y oyeron el jarrón.
 -Liam, id a ver.-le ordenó el jefe bandido.
Liam se puso delante de los chicos. Iba a preguntar que habían hecho cuando Evan cogió el espejo y aprovechando un agujero en el techo le cegaron y, a continuación, Linda le pegó con la carne y luego con el puño, lo que lo dejó muy malherido, cuando estuvo en el suelo, Beatrice volvió a coger la rata con su vestido e hizo que el animalillo mordiera al hombre. Por lo visto, la rata tenía la rabia.
 -Liam tarda mucho en venir, voy a ver. –dijo la bandida al cabo de un rato.
Jessie vio a Liam en el suelo. Se agachó junto a él y le tomó el pulso de la mano. Se colocó justo delante de la jaula y peguntó:
 -¿Qué le habéis hecho?-Jessie estaba muy enfadada.
Linda se puso delante y dijo al tiempo que le robaba las llaves:
 -Intentamos escapar.-la princesa cogió tierra del suelo y se la tiró encima, pero no le dio a los ojos y le respondió.
 -Has fallado, solo será un trágico intento de escapar.
 -Me temo que no.
Linda le enseñó las llaves que le había robado y le pegó un puñetazo. Abrió la puerta, Beatrice recogió la rata muerta y fueron hacia donde estaba el jefe. Estaba en una salita sentado alrededor de una larga mesa.
 -Denos nuestras mochilas.-dijo Evan.
 -¿Por qué iba a hacerlo?-dijo el bandido subiendo los pies a la mesa.
 -Porque si no le tiraremos una rata muerta. -respondió Linda, al tiempo que Beatrice levantaba la rata y la ponía a la vista.
 -No la tirarás.
 -¿Por qué piensas eso?-Beatrice le tiró la rata. La cabeza del  pequeño animal se le metió en la boca mientras esta se retorcía, por poco el hombre muere de no ser que la tiró en seguida.
Linda vio que estaban las mochilas en un rincón. Se aproximó a ellas y cogió su mochila, su espada, su arco y sus flechas. Luego Evan cogió las demás mochilas y se fueron.

 -Y decíais que la rata no servía.-dijo Beatrice al tiempo que corrían.

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