martes, 2 de junio de 2015

El ojo de Horus III

Capítulo 2  La W.V.M.
El coche en el que nos han metido tiene las ventanas blindadas y es una limusina. Es una Crysler 300c. Es bastante grande y hay asientos justos  para los seis, aunque delante, al lado del conductor hay otro libre. Hay posavasos, pero no tiene mucho más. Comparada con la que contrató Anna para el cumpleaños de su madre (También nos invitó a mí, a Rose y a Jessica). Comparada con esa, esta parece una patata.
-¿Y nuestras explicaciones?-digo después de romper el silencio tan incómodo que hace segundos nos acechaba.
-Está bien-responde el hombre amable-.  Me llamo Carl se llama Roy.-señala al otro hombre, que levanta la mano de mala gana.
-En la W.V.M luchamos contra “monstruos” y otras criaturas que quieren destruirnos. Los elegidos son personas que encontramos que tienen niveles de inteligencia más altos que las personas normales, claro que hay unos niveles diferentes de inteligencia.-dice Roy.
-¿Cuántos niveles hay?-se apresura a preguntar Rose.
-Cinco. Los Loriums son el 5, los Glondos el 4, los Roberbes el 3, los Blogurs el 2 y los Clarinois el 1.-responde Roy.
-En el mundo hay unos porcentajes de personas por “especie” por así decirlo. Hay unos 10.000 Loriums y son los menos importantes puesto que son menos poderosos. El nivel de poderes es más alto depende de la categoría que seas. Hay 1000 Glondos, 100 Roberbes, 10 Blogurs y… 1 Clarinois.-dice Carl.
-¿Qué?-exclamamos todas a la vez.
¿Qué? ¿Soy la única Clarinois o como se diga en el mundo? ¿Estoy sola? Otra cosa increíble es que las cuatro somos bichos de esos, por no decir que tres son Blogurs y una es una Clarinois, es decir, somos el grupo de amigas más poderoso de la tierra. Ojalá no fuera a mí, ojalá fuera… ¡Mary Villanueva! Su madre es estadounidense, pero su padre español. Mary es muy buena actriz, así podría disimular como estoy de aterrada por dentro.
-Todas las criaturas se pueden localizar a distancia excepto los Clarinois, bueno, la Clarinois.-nos responde Carl.
-¿Cómo los localizáis?-pregunto cuando puedo hablar.
-Colocamos cámaras en las clases de todos los colegios e institutos del mundo. A los adultos no los espiamos porque los niños tienen un corazón más puro y ellos no se vuelven contra el mal.-me dice Roy.
-¿Cómo los espiáis?-pregunta Anna.
-En el techo de las clases ponemos un polvo especial que sirve como cámara, claro que, a veces se cae.- ¡Eso es! ¡De pequeña lo vi!
 -¿Cómo los reconocéis?-consulta Rose.
-Depende de la forma en la que se comportan, si alguna vez se os ha caído algo valioso y delicado al suelo y no se os ha roto, habéis usado vuestro poder. Pero claro, los Loriums son más fáciles de reconocer, luego los Glondos… Si eres un Lorium se te reconoce, si eres un Clarinois, no.-le responde Carl.
-Entonces, ¿cómo supisteis que existían lo Clarinois si no los habíais visto?-planteó Jessie.
-Investigaciones. Juliette no ha sido la única Clarinois. La cosa funciona de la siguiente manera; justo en el momento en el que está muriendo un Clarinois, nace un bebé y siempre es así, nacen muchos bebés a la vez en el momento que muere el Clarinois, pero La Junta elije cuál tendrá más capacidades viendo su fututo. No pueden darle esa responsabilidad a un borracho deprimido, ¿no creéis?-nos dice Carl.
-¿Qué es La Junta?-pregunto.
-La Junta es quién decide las personas que tienen estos “poderes” por así decirlo. Habitan en un planeta llamado Julius. –responde Roy.
-Hace un par de años mandaron una nave al espacio. Se metieron en un agujero negro y descubrieron el planeta Julius. Para su sorpresa, había vida allí. Eran criaturas parecidas a nosotros,  pero un poco diferentes, no sabría describirlos –ojalá ese hombre se convirtiera en Bianca Sandler, una chica que conozco que dibuja genial-. Les pidieron que no divulgaran que vivían allí, a cambio, les ofrecieron un par de días en su planeta, cosa que aceptaron.  Eran mucho más avanzados que nosotros y tenían lo que nosotros llamamos “poderes”. Los humanos les pidieron que los llevaran a la tierra, pero desataría sospechas. A uno de esos Julianos se le ocurrió una idea, que podían crear la junta y que ellos decidían a quién se los daban, pero lo tenían que mantener en secreto, a parte, crearon ese sistema de Clarinois, Blogurs... Pero de regreso a la tierra, un Juliano malvado se coló en la nave. Consiguieron atravesar el agujero negro gracias a los Julianos. De vuelta en la Tierra, solo se lo contaron al gobierno estadounidense. Un día ocurrió una muerte extraña que había causado el Juliano. Las muertes se extendieron y pensaron que el extraterrestre podía reproducirse. Al gobierno se les ocurrió crear la W.V.M. y gracias a que contactamos con los Julianos, pudimos coger los aparatos para localizar a los “especiales” luchar contra ellos ya que hacen falta poderes, porque con armas no se puede matarlos.-nos explica Carl.
-Guau.- es lo único que consigo decir.
-Eso os lo decimos ahora para que luego no empecéis con preguntitas.-dice hosco Roy.
Nadie le responde y nadie habla en todo el viaje.
  Cuando llegamos a Nueva York lo contemplamos entusiasmadas. Yo solo estuve una vez para devolverle un libro a mi tía, pero solo estuve una hora y no pude hacer turismo. Entre que desembarcaba del avión, le daba el libro a mi tía y volvía a embarcar, se me hacía la hora. Jessie Anna y Rose no han estado nunca, pero mi viaje tampoco fue una maravilla cuando volví me dijeron “¡Que morro! y les respondí “El aeropuerto, el metro y el motel de mi tía eran muy bonitos, claro.” con sarcasmo, obviamente.
Había edificios enormes, que tocaban el cielo, y por eso se llamaban rascacielos. Había muchos bares, cines, tiendas… Es impresionante. No tengo palabras para describirlo, es la ciudad más impresionante que he visto en mi vida.
-La W.V.M está en la Avenida Park Avenue. Uno de sus edificios parece que es de una empresa de calzado, así que no hay mucha gente que le interese entrar, pero por precaución, tenemos que enseñar un carnet y pasar por un detector de metales. Aunque vosotras no tengáis carnet, os hemos hecho un papel de autorización para entrar.-nos dice Roy.
-Pero, ¿la gente no se extraña al ver que en una oficina de calzado hay tanta seguridad?-pregunto.
-Buena pregunta, nadie nos la había hecho hasta ahora…-responde Carl.
-Es una Clarinois, ¡cómo no va a ser inteligente!-explica Roy.
-La gente no tiene tu cerebro, pequeña, nadie se fija en esas cosas.-me dice con cariño Carl.
-Ya, pero es muy obvio. Aun así imagínate que uno de esos monstruos entra. Sí que se daría cuenta.-defiendo.
¿Están locos, o qué? Es demasiado OBVIO. Además, esos bichos tienen un cerebro más grande que yo, ¿no?
-Hay un detector a la entrada que te dice si eres un Lorium, Clarinois… o también si eres agente (nos dan un pase), un Julius o una persona normal. Si eres una persona normal sin pase o un Julius pita y los agentes de seguridad te llevan fuera de la agencia.-me responde Carl.
-¿Y si es un Julius bueno?-pregunto.
-¡Los Julius nunca han venido a la tierra, si vinieran nos avisarían y haríamos algo!-me grita de mal genio Roy. Tantas preguntas le deben de cansar.
-Roy, cálmate- Carl le susurra algo muy bajito y creen que no les oigo, pero les oigo perfectamente-. Recuerda que es la Clarinois, y si no quieres que te haga daño, déjala en paz
-Lo he oído todo, no teníais por qué susurrar.-comento intentando parecer superior. ¡A ver si dejan de murmurar cosas sobre mí, lo detesto!
Ninguno dice nada. Se hacen los despistados y miran por las ventanillas. Entonces exclaman:
-¡Esa es la oficina!-señalan a un edificio enorme con al menos, setenta plantas.
Ahora me doy cuenta de que mi vida está a punto de cambiar.

               

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